Siderurgia

Bamesa resiste el «invierno» del acero: Facturó 1,933 millones pese al proteccionismo de Trump

La multinacional de la familia Arasa Figueras mantiene su solidez financiera y duplica dividendos, aunque sus beneficios quedan lejos de los récords de 2022.

BARCELONA – El gigante siderúrgico catalán, Bamesa, ha demostrado tener una «salud de acero». Pese a un entorno internacional hostil marcado por la caída de precios y el endurecimiento de las políticas comerciales en Estados Unidos, la compañía propiedad de la familia Arasa Figueras logró cerrar el ejercicio 2024 con ganancias millonarias y una estructura financiera fortalecida.

Facturación a la baja por precios y demanda

Los resultados reflejan el fin del ciclo de bonanza que experimentó el sector tras la invasión de Ucrania en 2022. El año pasado, Bamesa ingresó 1,933 millones de euros, lo que representa una caída cercana al 10% en comparación con los 2,135 millones de 2023.

Esta tendencia se observa también en los beneficios netos, que se situaron en 76.68 millones de euros, una cifra ligeramente inferior a la del año previo, pero significativamente alejada de los históricos 173 millones alcanzados en 2022.

El «Efecto Trump» y la incertidumbre global

En su informe de gestión, la dirección de Bamesa es clara al identificar los riesgos. Además de la debilidad de la demanda interna, la empresa advierte sobre:

La volatilidad de precios: Tras el pico de 2022, el valor del acero ha iniciado un descenso progresivo.

Proteccionismo: Las políticas arancelarias de Donald Trump son señaladas como una amenaza directa que podría frenar el comercio internacional y debilitar las cadenas de suministro globales.

Solidez financiera: Menos deuda y más dividendos

A diferencia de otras empresas del sector que enfrentan crisis de liquidez, Bamesa ha aprovechado el periodo para sanear sus cuentas. La compañía redujo su deuda bancaria a 26 millones de euros (la mitad que el año anterior) y mantiene un robusto fondo de maniobra de 695 millones.

Esta estabilidad ha permitido que la familia Arasa Figueras premie a sus accionistas con un dividendo de 15 millones de euros, el doble de lo repartido el ejercicio anterior, consolidándose como uno de los actores más resilientes de la metalurgia europea frente a la inestabilidad de los mercados exteriores.

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