Resumen financiero 2016
Por Gabriela Siller
El tipo de cambio cerró el último día hábil del 2016 en 20.6269 pesos por dólar, con el peso depreciándose 19.87% respecto al cierre de 2015 de 17.20 pesos por dólar. En el año, el tipo de cambio alcanzó un mínimo de 17.05 pesos por dólar el 29 de abril y un máximo de 21.3897 pesos por dólar el 11 de noviembre, mostrando una volatilidad media de 16.7% y alcanzando en 18 días niveles máximos históricos. El 2016 fue el peor año para el peso, desde 1994, al depreciarse en un solo día 15%.
A pesar de que se esperaba un año con una menor aversión al riesgo y un incremento más acelerado en la tasa de referencia de la Reserva Federal, el 2016 finalizó como un año lleno de episodios de alta volatilidad, aversión al riesgo e incertidumbre, los cuales ocasionaron aumentos en la demanda por activos refugio. Ante esto, el oro terminó el 2016 con ganancias mostrando un incremento de 8.48%, cotizando en 1151.45 dólares por onza, alcanzando un máximo de 1,375.45 dólares por onza en el mes de julio y un mínimo de 1,061.42 dólares por onza durante enero.
Por su parte, dentro de los commodities agrícolas el maíz y el trigo terminaron el 2016 extendiendo sus pérdidas anuales, ante un fuerte desequilibrio en sus fundamentales, siendo este su cuarto retroceso anual consecutivo. El maíz finalizó el año cotizando en 3.52 dólares por bushel, lo cual equivale a un retroceso de 1.88%, alcanzando un máximo de 4.39 dólares por bushel en el mes de junio y un mínimo de 3.01 dólares por bushel durante agosto. Por su parte, el trigo terminó con un retroceso anual de 13.19%, cotizando en 4.08 dólares por bushel, alcanzando un máximo de 5.24 dólares por bushel en el mes de junio y un mínimo de 3.59 dólares por bushel durante agosto. Cabe destacar que el 2016 el precio de los commodities agrícolas estuvo principalmente determinado por las condiciones climatológicas a nivel mundial, ya que estas afectan directamente los fundamentales de oferta. Asimismo, la incertidumbre en torno al crecimiento económico mundial, así como los episodios de alta volatilidad y aversión al riesgo ocasionados por el debilitamiento económico de China y las expectativas sobre la tasa de fondos federales de Estados Unidos, propiciaron fluctuaciones en precios.
Ante mayores expectativas de inflación el próximo año, los Bancos Centrales de México y Estados Unidos optaron por políticas monetarias menos acomodaticias que ocasionaron el desplazamiento hacia arriba en todos los plazos de la curva de las tasas de rendimientos de los bonos, comparado con el cierre de 2015. La tasa de rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años tocó un mínimo de 1.32% el 6 de julio y un máximo de 2.64% el 15 de diciembre. Al cierre de 2016 se ubicó en 2.44% un incremento de 17 puntos base con respecto al cierre de 2015 En México, la tasa de rendimiento de los bonos M a 10 años tocó un mínimo de 5.76% el 7 de septiembre y un máximo de 7.63% el 28 de diciembre. Al cierre de 2016 se ubicó en 7.44%, con un incremento de 116 puntos base con respecto al cierre de 2015.
Gabriela Siller, es directora de análisis económico financiero de Banco Base