Se incrementa la crisis en el Oriente Próximo
Por Juan Amaro Alaffa y Gabriela Siller Pagaza
En un movimiento que por muchos factores pudiese tildarse de “esperado”, el Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, dio la orden de que la milicia de su país invadiera la franja de Gaza, en un intento tanto por acabar con los túneles que conectan dicho territorio con Israel (cuya frontera se encuentra cerrada y desde donde Hamas obtiene recursos) como por detener los continuos ataques a Israel que acumulan ya más de 10 días ininterrumpidos más allá de breves acuerdos “humanitarios” de horas de tregua.
¿Qué está pasando en Israel y cómo afecta al mundo en general? La respuesta conlleva raíces históricas y diferencias religiosas (Israel es el único estado judío del mundo mientras que Palestina es musulmán) muy enclavadas en la zona, algunas de las cuales se han agudizado fuertemente durante las últimas semanas.
A pesar de que se pudiera pensar que la escalada de violencia actual fue provocada por el asesinato reciente de 3 israelíes perpetrado presuntamente por palestinos y el posterior homicidio de un palestino en manos israelíes como forma de supuesta venganza, la realidad es que el odio entre los gobernantes de la Franja de Gaza e Israel radica mucho más allá de lo que hoy acontece.
Hamas, un grupo en su momento político que ganó las elecciones de Palestina, no fue capaz de conformar un gobierno de unidad con su adversario político más moderado, el partido Fatah, con lo cual se estableció una especie de acuerdo en donde Hamas gobierna la Franja de Gaza mientras que Fatah domina el resto de los territorios palestinos (Cisjordania).
El problema es que Hamas no reconoce el estado de Israel como país ni mucho menos a Jerusalén como la capital (pues Palestina también la reclama como su ciudad capital); lo que es más grave es que Hamas, en diversas ocasiones, ha resaltado con un dinámico fervor su intención de acabar con Israel y reunificar Palestina (que incluía también a Israel durante el dominio británico).
Ni el Israel de Netanyahu ni el grupo Hamas han podido lograr la paz en muchos años debido a las intenciones antes mencionadas, al tiempo que muchos países incluyen a Hamas como un grupo terrorista por los diferentes ataques contra Israel en la búsqueda de su objetivo de tomar el territorio.
Actualmente, a pesar del esfuerzo internacional por lograr una paz en Oriente Próximo (donde incluso participó el Secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry), las tensiones entre el país y los territorios se han intensificado, al punto que Israel anunció ya la invasión a la Franja de Gaza.
Lamentablemente, debido al extremismo que comparten tanto Hamas como el gobierno de Netanyahu por atacarse mutuamente (pues Israel también ha bombardeado la Franja en un sin número de ocasiones) y las declaraciones de Hamas de que “esperan con ansia” la llegada de las tropas israelíes, el conflicto cuenta con las características suficientes para continuar e incluso llegar a agravarse. En el pasado conflicto entre ambos estados, Egipto fungió como moderador y logró conciliar momentáneamente las diferencias, pero, hoy en día, dicho país ya no se encuentra comandado por el partido de la Hermandad Musulmana (el cual apoyaba a Palestina por su religión), además de que la actual propuesta egipcia de un convenio de paz y cese de fuego no fue consultada con ambas partes en conflicto, por lo que fue rechazada por Hamas, restando probabilidades a que Egipto pueda emerger nuevamente como la nación conciliadora.
La mayor tensión en la región incrementa la aversión al riesgo de los inversionistas, puesto que se conoce muy detalladamente lo volátil que es en sí misma, razón por la cual se incrementa la demanda por activos considerados refugio.
Si a esto le sumamos que la situación en Ucrania se acaba de agravar ante el derribamiento de un avión de pasajeros cerca de su frontera con Rusia y que apenas el pasado miércoles 16 de julio nuevas sanciones contra empresas de esta última nación entraron en vigor por parte de Estados Unidos (a la espera también de sanciones desde Europa), es altamente probable que la aversión al riesgo continúe en los mercados de capitales más importantes a nivel mundial, elevando la preferencia por activos seguros y metales preciosos, además de divisas consideradas refugio ante tensiones internacionales.
Por Juan Amaro Alaffa y Gabriela Siller Pagaza
Análisis Económico Banco BASE