Colaborador Invitado

¿Ha funcionado la política de Banxico?

Por Gabriela Siller

Cuando se habla de tipo de cambio, son dos los puntos que se deben abordar: el nivel y la volatilidad. El tipo de cambio inició el año en un nivel de $17.20 pesos por dólar y rápidamente alcanzó máximos históricos debido a las caídas en el precio del petróleo que amenazaban, tras retirar las sanciones a Irán, de llegar a 20 dólares por barril (el WTI) y las noticias negativas sobre la economía china, que parecían anunciar una crisis. Así, el diferencial diario de oscilación del tipo de cambio se ubicó en febrero en 35 centavos, nivel similar al de noviembre 2008, en plena crisis financiera de EU.

Después de que el tipo de cambio alcanzó un nivel de $19.44 pesos por dólar, Banxico subió sorpresivamente su tasa de referencia e intervino directamente en el mercado cambiario. Esas políticas se dieron justo el día en que se anunció que Irán se unía al acuerdo de congelar la producción para al menos detener las caídas en el precio del petróleo. Ese día el peso y las demás divisas relacionadas al petróleo iniciaron con ganancias, que en el caso del peso se extendieron tras el anuncio de Banxico.

Debido a que las medidas de Banxico se dieron en un entorno de subidas en el precio del petróleo  y menor aversión al riesgo es imposible aislar su efecto para medir su grado de éxito. Si bien el tipo de cambio bajó en marzo hasta $17.23 pesos no fue la única divisa en mostrar ganancias y de hecho junto con la libra esterlina (que votará en junio para decidir si salen de la Unión Europea) y el dólar neozelandés (que tiene una política monetaria acomodaticia), es de las pocas que sigue mostrando depreciación respecto a su cierre del año anterior.

De esta manera no puede decirse que fue la intervención de Banxico la que bajó el tipo de cambio. En términos de volatilidad, tras el acuerdo petrolero disminuyó el diferencial de oscilación de la mayoría de las divisas, pero en las últimas semanas ha regresado la especulación en torno a que la Fed subiría su tasa de referencia en abril, lo que ha provocado en el caso del peso, que el diferencial de oscilación diario se ubique nuevamente arriba de los 30 centavos.

Entonces podría decirse que los factores que propiciaron la depreciación del peso, son los mismos que lo apreciaron. Sin embargo, si el acuerdo petrolero se incumpliera por cualquier razón y el precio de este commoditie bajara nuevamente de 30 dpb sería poco probable que el tipo de cambio alcanzara nuevamente cotizaciones máximas históricas, porque ahora los participantes del mercado cambiario anticiparían una nueva intervención de Banxico.

Así, probablemente lo que ha cambiado tras la subida en tasa y la intervención directa de Banxico es la perspectiva de mediano y largo plazo del peso, lo cual probablemente era el objetivo de Banxico ya que esa perspectiva es la que afecta más a la inflación.


Gabriela Siller; PhD

gsiller@bancobase.com

Director de Análisis Económico-Financiero.

 

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