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BBVA Research rebaja sus previsiones de crecimiento en España para 2023 desde el 3,3% al 1,8%

15 Jul 2022.- El crecimiento del PIB de España se ha desacelerado durante los primeros seis meses de 2022 con respecto a la segunda mitad de 2021. De esta manera, el avance del PIB en el primer trimestre de 2022 fue de un +0,2% trimestral y podría haber sido de un +0,6% en el segundo trimestre (según estimaciones de BBVA Research), considerablemente por debajo del +2,6% y +2,2% trimestral del tercer y cuarto trimestre del año pasado, respectivamente.

Entre los componentes de la demanda, la desaceleración ha sido generalizada, aunque destaca la caída del consumo de los hogares. En todo caso, la ralentización en la parte central del año será menor de la que se esperaba hace tres meses, lo que compensará, parcialmente, algunos de los vientos de cara que se avistan.

Adicionalmente, las interrupciones en las cadenas de valor a nivel mundial continúan limitando la oferta de ciertos bienes como los automóviles, cuyas ventas han caído hasta un 50% desde 2019.

Según BBVA Research, el gasto de las familias se ha visto negativamente afectado por el incremento en el precio de materias primas y bienes intermedios, y particularmente del combustible y la electricidad. Además, ha aumentado la probabilidad de un escenario de escasez de gas en Europa, lo que ha llevado a continuas revisiones en las perspectivas sobre su coste.

La nueva revisión al alza en el precio del gas podría restar entre 0,1 pp y 0,2 pp adicionales al crecimiento del PIB en 2023. A esto se ha sumado, tras un período de contención entre 2020 y finales del 2021, un mayor traspaso del repunte en los costes de producción a los precios finales, al percibir las empresas que el encarecimiento de los insumos sería más duradero del inicialmente esperado.

En consecuencia, la inflación continúa sorprendiendo al alza, y ha dejado de estar limitada a unos cuantos componentes del IPC. La subyacente, que incluye el 82% de la cesta de bienes y servicios de los hogares, podría subir aún más y promediar casi un 6% durante el segundo semestre del año.

La recuperación se mantiene y la inercia es positiva de cara al tercer trimestre de este año.

Por otra parte, los hogares no están utilizando al ritmo previsto la riqueza acumulada durante el confinamiento para consumir. El ahorro, como porcentaje de la renta disponible, se mantiene alrededor de su promedio histórico. En este sentido es posible que la incertidumbre sobre la evolución de la economía y el incremento de la inflación acaben haciendo que los hogares retrasen algunas decisiones o incluso se incentive la inversión en vivienda como refugio.

Los expertos de BBVA Research hacen especial mención en su informe al bajo crecimiento de la productividad por trabajador.

Los últimos meses, la afiliación a la Seguridad Social avanza a ritmos que en otras ocasiones han implicado tasas de crecimiento del PIB mayores. Esto puede ser una consecuencia directa de la mayor creación de empleo en determinadas actividades del sector servicios y del nivel en el que se encuentra la tasa de paro, la más reducida desde septiembre de 2008.

Por otro lado, el efecto de la reforma laboral, que ha supuesto un incremento del porcentaje de contratos fijos discontinuos, puede estar manteniendo la creación de empleo pero con una menor intensidad de horas trabajadas.

A pesar de la revisión a la baja del crecimiento esperado del PIB para 2023, los economistas de BBVA Research sostienen que por el momento la recuperación se mantiene y la inercia es positiva de cara al tercer trimestre de este año. Esperan que la desaceleración de la actividad sea acotada y de corta duración, gracias a diversos factores. En primer lugar, la riqueza acumulada durante el confinamiento podría sostener el consumo durante los próximos trimestres pese a los riesgos que rodean a la economía y ayudaría a suavizar el impacto de varios de los elementos negativos descritos previamente, o bien destinarse a la compra de vivienda.

En segundo lugar, la ejecución de los fondos Next Generation EU (NGEU) podría acelerarse durante los próximos trimestres. Por último, los efectos positivos de la reforma laboral podrían ayudar a sostener la evolución del consumo, particularmente de los más jóvenes, además de favorecer la productividad.

Los datos de contratación apuntan a que los cambios en la regulación están reduciendo el peso de la temporalidad, especialmente entre los menores de 25 años.

La mayor seguridad en el empleo podría reducir el ahorro precautorio entre este tipo de trabajadores o incrementar su disposición a endeudarse. Además, una relación laboral más estable podría aumentar los incentivos a invertir en el capital humano de las personas contratadas.

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