Economia y Politica

Bonafont registra un alza de 40% en la demanda de agua embotellada en Nuevo León

La crisis hídrica en Monterrey generó nuevos hábitos entre los ciudadanos.

Con las llaves secas, la mayoría de las colonias, sobre todo las de la periferia, dependen del suministro de pipas que llegan por petición o porque las ‘cazan’ en las calles aledañas.

Pero esta agua no es apta para lavar trastes, menos para beber. “Antes no teníamos miedo de tomar agua de la llave, ahora tenemos que comprar garrafas o botellas de agua.

En una purificadora a unas calles nos llenan el garrafón por 12 pesos por la situación”, cuenta José Ángel Rocha, mientras acarrea a su casa un tinaco de plástico con el agua de una de las pipas en la colonia Independencia.

El agua llega a los hogares regiomontanos entre las 4 y las 11 de la mañana. La estrategia, que inició en marzo, se ha mantenido hasta ahora; pero, según el gobierno estatal, el racionamiento terminará el 23 de septiembre gracias a que las lluvias torrenciales finalmente han empezado a llenar las presas.

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