Energía

Carece México de plan para refinar combustibles marinos verdes

13 de diciembre de 2022.- A pesar de la necesidad de refinar combustibles marinos verdes, México carece de un plan para transitar hacia esas variedades.

Para 2025, la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) debería cumplir con las normas mexicanas para producir combustibles limpios, incluidos los marinos, pero hay un obstáculo: México carece de un plan para el desarrollo de combustibles marinos más limpios.

Se espera procesar gasolina limpia en la refinería Dos Bocas , ubicada en el suroriental estado de Tabasco, que iniciaría operaciones en 2023, con capacidad para procesar 170,000 barriles diarios de gasolina y 120,000 barriles de diésel de ultra bajo azufre, para apuntalar aumentar la producción nacional y amortiguar así la dependencia de las importaciones, especialmente de los Estados Unidos.

Las emisiones de dióxido de azufre (SO2) de la quema de combustibles con alto contenido de azufre, derivado como residuo de la destilación del petróleo crudo, generan partículas sulfurosas en el aire, que pueden desencadenar asma y empeorar enfermedades cardíacas y pulmonares, así como amenazar la vida marina y ecosistemas terrestres, según la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA).

El SO2 dura solo unos días en la atmósfera, pero cuando se disuelve en agua genera ácidos que le confieren su naturaleza peligrosa para la salud humana.

Mientras tanto, las emisiones de dióxido nitroso (NOx), derivadas también del consumo de hidrocarburos, se convierten en smog, cuando se mezclan con el ozono troposférico. El NOx permanece 114 años en la atmósfera, según varios estudios científicos.

Finalmente, la contaminación por CO2 contribuye a la crisis climática. Las emisiones globales de gases de efecto invernadero del transporte marítimo aumentaron de 977 millones de toneladas de CO2 en 2012 a 1 076 millones en 2018, una expansión del 9.6 %, y podrían aumentar entre un 90 % y un 130 % para 2050, según la Organización Marítima Internacional (OMI ). Su nivel total pasó de 2.76% a 2.89% en ese período. Entre 2021 y 2030, el sector necesita una reducción del 15% para cumplir los objetivos climáticos.

En el agua, los hidrocarburos bloquean la entrada de la luz y limitan la fotosíntesis de las algas y otras plantas, y en la fauna pueden provocar intoxicaciones, alteraciones de los ciclos reproductivos e intoxicaciones, añade la EPA.

Pero México carece de mediciones de contaminación atmosférica y marina. Tampoco cuenta con hojas de ruta para su reducción ni planes concretos para producir combustibles marinos con contenido reducido de azufre, elemento nocivo para la salud humana y el medio ambiente.

La producción de combustibles verdes es vital para el transporte marítimo, cuyo principal consumidor en México es la flota nacional, y en ello Pemex jugaría un papel destacado.

El caso es que la petrolera nacional “no tiene capacidad para refinar combustibles limpios, ni pretende hacerlo”, dijo Rodolfo Navarro, director de la no gubernamental Comunicar para Conservar, radicada en la zona de Cozumel , en el el sureste del estado de Quintana Roo y uno de los receptores de cruceros más grandes del mundo.

El informe de 2021 “ México: Promoviendo el Futuro del Transporte Marítimo de México Rol en la Transformación del Transporte Global a través de Derivados de Hidrógeno Verde ” calculó que los barcos internacionales que partían desde México emitieron 7,85 millones de toneladas de CO2, 10 874 de SO2, 18 920 de NOx y 3 200 toneladas de material particulado en 2018.

El reporte, elaborado por la organización no gubernamental Getting to Zero Coalition y la plataforma global Partnering for Green Growth y los Global Goals 2030 , estimó que los arribos internacionales a México liberaron a la atmósfera 10,35 millones de toneladas de CO2, 14 947 de SO2, 25 697 de NOx y 4 300 toneladas de material particulado.

La industria naviera nacional fue responsable de la emisión de 1,67 millones de toneladas de CO2, 20 370 de SO2, 33 870 de NOx y 5 710 de material particulado en 2018.

A partir de 2020, la OMI ha aplicado regulaciones que limitan el contenido de azufre utilizado en los buques de carga del 3,5% al 0.5%. Así, la agencia deberá reducir la contaminación en un 77%, equivalente a 8.5 millones de toneladas de dióxido de azufre (SO2).

 

 

Reportacero

 

 

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