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Cárteles mexicanos desatan muertes por sobredosis de fentanilo en Ohio, EU

2 Nov 2021.- Es la zona cero de la crisis del fentanilo en Estados Unidos. Si hay un epicentro del uso de los opioides ilegales, es Columbus, la capital del estado de Ohio.

Tan sólo en un fin de semana llegan a morir hasta 20 personas a consecuencia de sobredosis de fentanilo, abarrotando así la morgue de una ciudad de apenas 1.3 millones de habitantes. La mayoría de los muertos son hombres caucásicos de entre 25 y 50 años que consumen droga barata que en grandes cantidades llega desde China y la India y es traficada por los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación.

China es el principal productor de fentanilo, pero en su mayoría, los cárteles mexicanos son responsables del tráfico hacia Estados Unidos. De acuerdo con la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP), los cárteles Jalisco Nueva Generación y de Sinaloa son los principales traficantes de fentanilo desde California y Arizona. El fentanilo entra a México desde China y la India por los puertos de Manzanillo, en Colima, y de Lázaro Cárdenas, en Michoacán.

En el mercado negro se les conoce como apache, china girl, china white, dance fever, friend, goodfellas, jackpot, tango & cash o murder 8. Todas son fentanilo ilegal que llega desde China, la India y México hasta las calles de las ciudades norteamericanas y matan por cientos a hombres blancos.

Una inyección o una pastilla que se disuelve en la boca, puede llegar a producir un paro respiratorio. El fentanilo o las happy pills como se les conoce a las pastillas controladas bajo prescripción médica, tienen una potencia 100 veces mayor que la morfina. Sin embargo, el fentanilo que se comercializa en las calles o entrega a domicilio, puede causar daños permanentes al cerebro después de experimentar una sensación de felicidad extrema.

John, de 30 años, murió en el baño de un motel ubicado a unas cuadras del aeropuerto de Columbus, la capital del estado de Ohio. Lo encontró la mujer del servicio de limpieza varias horas después de haber fallecido a consecuencia de una sobredosis. Estaba tirado en el baño, murió de hipoxia.

El laboratorio forense de Columbus se satura de expedientes de personas fallecidas.

Los resultados demoran hasta 45 días pero los toxicólogos saben distinguir a simple vista el tipo de droga consumida. El fentanilo ilegal tiene una letalidad infalible.

Chris cayó en la calle. La policía lo encontró con el brazo aún descubierto, lleno de marcas en el antebrazo y una aguja a unos centímetros de su piel. Los paramédicos nada pudieron hacer por salvar la vida después de la sobredosis que sufrió por el consumo del fentanilo ilegal que adquirió con un dealer de los que abundan en la zona más marginada de Columbus. Calles llenas de gente que vagabundea y de droga a la vista de todos.

La crisis en la que está sumida la capital de este estado del noreste norteamericano, donde es poco común ver a gente de origen hispano, contrasta con las majestuosas instalaciones de la escuela de Medicina de la Universidad estatal donde la crisis no es ajena.

Ohio enfrenta una problemática severa por el incremento, desde 2017, de casos de sobredosis por fentanilo. A esto se suma la pandemia por el covid que no llegó sola. Trajo una epidemia mayor de muertes por sobredosis que comenzaron a duplicarse y a encender, aún más, las alertas de las autoridades.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Abuso de Drogas de Estados Unidos, el uso de opioides sintéticos está asociado a la cantidad de muertes por sobredosis, una cifra que crece día con día y que alerta con ser dramática al concluir 2021.

En 2010 el número de muertes por consumo de fentanilo fue del 14.3 por ciento del total de sobredosis por consumo de drogas. Para 2017, cuando se decretó la crisis, el porcentaje era del 59.8 por ciento, es decir, más de la mitad de los adictos que murió, consumió fentanilo.

La Administración para el Control de Drogas (DEA) estima que un kilogramo de fentanilo puede llegar a producir entre un millón y 1.5 millones de pastillas/unidades de dosis. Esto ha provocado que al menos 115 norteamericanos mueran a diario a consecuencia de una sobredosis de opiáceos.

El caso más claro de la crisis de opioides en Estados Unidos es Ohio. El Condado de Franklin, donde se ubica la capital del estado; Columbus, con apenas 1.3 millones de habitantes, detonó las alarmas del país por el incremento de muertes por sobredosis.

De las 855 personas que murieron en 2020 por sobredosis, 744 fueron por consumo de fentanilo, es decir el 80 por ciento. La problemática es tal que el gobierno federal destinó una partida especial de 3.7 millones de dólares anuales sólo para los programas de combate a la adicción al fentanilo.

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