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CEPAL prevé alza de 20% en exportaciones de América Latina; México destacará por manufacturas

El organismo proyecta que las ventas regionales de bienes al exterior registren en 2026 su mayor crecimiento desde el rebote pospandemia de 2021; los servicios digitales y profesionales abren nuevas oportunidades para diversificar la economía mexicana.

Las exportaciones de bienes de América Latina y el Caribe crecerán 20% en 2026, impulsadas tanto por el aumento de los precios internacionales como por mayores volúmenes de venta, mientras que México destacará por el dinamismo de sus manufacturas, de acuerdo con las nuevas proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

El organismo de Naciones Unidas estima que el valor de las exportaciones regionales aumentará 11% por el efecto de los precios y 9% por el crecimiento de los volúmenes exportados, que hilarían seis años consecutivos de expansión.

Este desempeño representaría el mayor avance desde el repunte registrado tras la pandemia en 2021, en un escenario de reconfiguración de las cadenas globales de suministro, tensiones geopolíticas y cambios en las estrategias comerciales de las principales economías.

En su informe Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina y el Caribe 2026, presentado este 15 de octubre, la CEPAL identifica a México como uno de los países cuya fortaleza exportadora estará vinculada al sector manufacturero, en contraste con América del Sur, que se beneficiaría principalmente del ciclo favorable de los precios de los productos básicos.

Para la economía mexicana, altamente integrada con Estados Unidos a través de las cadenas de suministro industriales, el panorama coloca nuevamente a las manufacturas en el centro de las oportunidades de crecimiento, aunque el desempeño efectivo dependerá de las condiciones de acceso a los mercados, la inversión productiva y la evolución de la demanda externa.

Importaciones crecerán 16%

El dinamismo comercial también se reflejará en las compras internacionales de la región. La CEPAL prevé que las importaciones de bienes de América Latina y el Caribe aumenten 16% en valor durante 2026, resultado de un crecimiento de 12% en los volúmenes y de 4% en los precios.

La expansión estaría asociada con la recuperación del consumo interno y una mayor demanda de insumos intermedios y bienes de capital, componentes relevantes para la actividad industrial y la modernización productiva.

Las perspectivas favorables se extenderían a buena parte de la región: 28 de los 33 países latinoamericanos y caribeños registrarían incrementos en el valor de sus exportaciones de bienes durante el año, y en 16 de ellos el crecimiento alcanzaría tasas de dos dígitos.

Sin embargo, la comisión advirtió que los resultados serán desiguales entre países y sectores, debido a las diferencias en sus estructuras productivas, su exposición a los mercados internacionales y su capacidad para aprovechar los cambios en los flujos comerciales.

Servicios digitales, otra oportunidad para México

Más allá de las mercancías, la CEPAL destacó el potencial de los servicios modernos como una vía para diversificar las exportaciones, generar divisas, crear empleos de calidad y elevar la productividad de sectores tradicionales, incluidas las manufacturas.

Este segmento comprende servicios empresariales, profesionales, financieros, audiovisuales y creativos, además de tecnologías de la información e investigación y desarrollo.

El comercio mundial de servicios alcanzó 9.6 billones de dólares en 2025, con un crecimiento promedio anual de 6.6% durante la última década. Se trata de uno de los componentes más dinámicos del intercambio internacional, impulsado en buena medida por la digitalización y la expansión de los servicios que pueden prestarse a distancia.

En América Latina y el Caribe, las exportaciones de servicios modernos se multiplicaron por más de 3.5 en las últimas dos décadas, frente a un incremento de aproximadamente 1.6 veces en los servicios tradicionales.

Pese a ese avance, la región representa apenas 2% de las exportaciones mundiales de servicios modernos, una participación que evidencia el margen para ampliar su presencia en actividades de mayor valor agregado.

Para México, el desarrollo de este mercado representa una oportunidad para complementar su plataforma manufacturera con servicios tecnológicos, financieros, de ingeniería, diseño, desarrollo de software y soporte empresarial vinculados con las cadenas internacionales de producción.

La CEPAL subrayó que aprovechar ese potencial requiere una estrategia coordinada que combine la promoción de exportaciones, la atracción de inversión extranjera directa y la formación de talento especializado, con una participación activa del sector privado.

El informe destaca las experiencias de Costa Rica y Uruguay como ejemplos de países que han articulado estos componentes mediante estrategias sostenidas para impulsar sus exportaciones de servicios.

Reconfiguración comercial plantea riesgos

El organismo advirtió que las perspectivas favorables para el comercio regional conviven con un entorno internacional marcado por la incertidumbre.

Las tensiones geopolíticas, las disrupciones en las rutas logísticas, la menor previsibilidad de las políticas comerciales y la competencia por minerales críticos están modificando las cadenas de valor y las condiciones de acceso a los mercados.

A estos factores se suman las nuevas exigencias ambientales, que pueden transformar los costos y las condiciones de competitividad de las empresas exportadoras.

José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la CEPAL, señaló que la región enfrenta desafíos importantes en este escenario, mientras que Daniela García, directora de la División de Comercio Internacional e Integración del organismo, destacó que el favorable desempeño comercial de 2026 abre una oportunidad para conectar las políticas comerciales con las estrategias de desarrollo productivo y atracción de inversiones.

La comisión concluyó que el cambio en la geografía del comercio mundial, el mayor peso de Asia y las posibilidades de una integración regional más profunda pueden abrir nuevos mercados para América Latina y el Caribe.

Para México, el reto será convertir el dinamismo exportador en una fuente sostenida de crecimiento, con mayor contenido de valor agregado, diversificación de mercados y desarrollo de capacidades tecnológicas que permitan fortalecer su posición en las cadenas globales de suministro.

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