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Chiflar o comer pinole, he ahí el dilema

El país no ha crecido desde que AMLO gobierna y la contrarreforma eléctrica solamente propiciaría un mayor estancamiento.

Efraín Klériga

No hay algo como una reforma eléctrica de Andrés Manuel López Obrador, porque él mismo reconoce que es una vuelta al pasado.

Hay quien dice que López ha invitado a los diputados del PRI a apoyar su contrarreforma, pero fue un angustioso llamado lleno de amenazas.

“¿Van a seguir con el salinismo como política o (se) va a retomar el camino del presidente Cárdenas, del presidente Adolfo López Mateos (…) ?, increpó a priistas.

“El problema, Andrés Manuel, no es tu edad, en lo absoluto, el problema es que tus ideas son muy viejas”, le increpó Ricardo Anaya a López Obrador en el segundo debate presidencial.

López pinta como tragedia “que el mercado de las gasolinas, de la energía eléctrica, quede en manos de particulares, de empresas, sobre todo extranjeras”.

En Estados Unidos el mercado de la energía está en manos privadas y el promedio del kilowatt hora domiciliario es de USD 0.12 centavos de México es USD 0.14.

De hecho, el productor con mayores costos, dos veces más que los privados, es la Comisión Federal de Electricidad, además es el productor más contaminante.

México tiene acuerdos en materia ambiental y energética que no puede incumplir sin costos políticos, bloqueos comerciales y demandas cuantiosas.

Tanto en el TMEC como en los tratados de Libre Comercio con otros países, se garantiza respetar las inversiones ya pactadas y los compromisos ambientales del Acuerdo de París.

Hay empresas que no pueden invertir o conservar inversiones en México, si lejos de reducir la emisiones de gases con efecto de invernadero se aumentan.

CFE es responsable por el 20% de la huella de carbono que deja México en el medioambiente, y eso que produce sólo el 38% del total de la electricidad

La contrarreforma eléctrica del macuspano, no es, ni por asomo, un intento de progreso sino un intento de regreso al Estado opresor.

A eso que Octavio Paz calificó de “ogro filantrópico”, lo que Mario Vargas Llosa llamó: “la dictadura perfecta”: El absolutismo presidencial al que aspira AMLO.

No se puede chiflar y comer pinole. No se puede aspirar a un desarrollo sustentable y generar electricidad con plantas de carbón y combustóleo.

No se puede garantizar precio bajo de la electricidad si se genera con base en hidrocarburos que cotizan en mercado internacional y con plantas obsoletas.

No se puede garantizar el desarrollo si CFE quiere generar más electricidad golpeando a la inversión privada, además, el estado no tiene dinero para invertir.

Adolfo López Mateos nacionalizó la industria eléctrica solamente para figurar en la historia y lo que hizo fue un cuello de botella al desarrollo.

Tan mal hecha fue la nacionalización, que 49 años después Felipe Calderón fue quien liquidó a la nacionalizada Compañía de Luz y Fuerza del Centro.

Es claro que Comisión Federal de Electricidad no es productiva, que carece de capacidad para generar el 56% del torrente eléctrico y que no tiene dinero para invertir.

Mucho menos podría suministrar electricidad a precios competitivos y ampliar la demanda para garantizar la expansión económica del país.

Peor aún, los diputados del PRI no pueden apoyar la contrarreforma eléctrica, sin pasar sobre un marco constitucional obra de su partido y su propio Programa de Acción vigente.

“El Partido apoyará las transformaciones ocurridas en sectores estratégicos como comunicaciones y energía”, dice el Programa de Acción.

La reforma Energética, pues, fue una reforma priista, creo compromisos de Estado y es congruente con la reducciones de GEI de los Acuerdos de París.

Los priistas que voten por la Contrarreforma, tendrán que sumarse a Morena, mientras que los de Partido Verde tendrían que dar explicaciones de su cambio.

Aunque el Verde es el partido meretriz de la política en México, todos nos acordamos que empujaron la energía limpia y la reforma energética.

En suma, de aprobarse la Contrarreforma Eléctrica de López, solamente puede esperarse una caída en la inversión foránea, litigios contra el Estado y una crisis de fin de sexenio.

User007@mxpress.mx

 

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