Colaborador Invitado

México frente a un mundo viendo al oriente.

Por Juan Manuel De Nigris Dávila

La inserción eficaz de México en el mundo, es un punto vital en el Pacto por México y en el Plan Nacional de Desarrollo.

México no puede seguir rezagado de las grandes tendencias en la economía mundial. Me parece claro que a raíz de la gran crisis económica que inició en Estados Unidos en el 2008, se propagó a Europa y sigue sin poder superarse, como lo podemos constatar con lo que está pasando en Chipre, las grandes potencias de occidente, como Estados Unidos, Canadá y Europa,  están volteando a ver cada vez con más interés a las grandes potencias de oriente, léase, China, Japón y Corea del Sur. Inclusive países latinoamericanos como Chile, Colombia y Perú también lo están haciendo.

México tiene una serie de tratados de libre comercio con más de una treintena de países entre ellos, Estados Unidos y Canadá, la Unión Europea, diversos países de Latinoamérica, Israel y hasta Japón, que desafortunadamente no han sido debidamente aprovechados y con el riesgo de que sus preferencias se vean erosionadas con la serie de tratados que sus socios comerciales están negociando con varios países, principalmente del oriente.

El Acuerdo de Asociación Transpacífica (o TPP por su siglas en inglés), es un acuerdo que evidencia el interés de nuestro principal socio comercial, Estados Unidos, en tener una mayor integración económica con oriente en este caso con los países del pacífico y la razón es muy simple, el crecimiento mundial se está dando y se seguirá dando en el oriente y en los países emergentes,  no en las grandes potencias de occidente. Además el TPP incorpora temas de nueva generación como protección de inversión y tecnologías digitales, y sobre todo de convergencia en materia de regulaciones.

La necesidad de incorporar nuevas disciplinas al comercio y la inversión mundiales se evidencia también con el reciente anuncio de Estados Unidos de negociar un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea y México también ya anunció que revisaría su TLC con Europa con el mismo fin, lo que seguramente también habrá de hacer con su TLC con Estados Unidos y Canadá, que por cierto ya está a punto de cumplir dos décadas de haber entrado en vigor.

Apenas en la reunión de junio del 2012 del G20 se anunció que México se incorporaba a las negociaciones del TPP. México pues tiene que reforzar el paso para hacer oír su voz y voto en dichas negociaciones, porque el TPP no solamente es importante porque abre oportunidades de nuevos mercados para México en el Pacífico, sino para evitar que se erosionen las preferencias arancelarias que actualmente tiene con el NAFTA para penetrar los mercados de Estados Unidos y Canadá, ya que en el TPP se negociarían reglas de origen comunes que le permitiría traer insumos del Pacifico para luego exportar con preferencias a Estados Unidos y Canadá, o importar insumos de dichos países para luego exportarlos con preferencias al Pacifico.

Por si fuera poco, China, Japón y Corea, acaban de anunciar el inicio de sus negociaciones de un Tratado de Libre Comercio entre ellos. Actualmente estos tres países suman una quinta parte del producto (PIB) mundial, amén de que ya cuentan con un Acuerdo de Divisas entre ellos.

Mi muy personal opinión es que tanto el gobierno de México como el sector privado, deben reconocer la importancia de no quedarse fuera de estas evidentes y profundas tendencias en la economía mundial y las políticas comerciales que de ellas es están derivando, como es el TPP y la necesaria puesta al día de sus tratados vigentes como el TLC de Norteamérica, el TLC con la Unión Europea y con Japón,  además de mejorar acuerdos con Corea y China. 

Gobierno y empresarios en México deben actuar conjunta y coordinadamente para lograr la inserción eficaz de México en la actual vorágine negociadora económica internacional, donde no podemos dejar pasar las oportunidades que da el dinamismo de los países de oriente y nuestra relación estratégica con nuestro país vecino.

Para esto se requiere de la voluntad política y visión compartida  de nuestros gobernantes y empresarios. Confío que no dejemos pasar esta oportunidad, tal vez sea una de las últimas oportunidades de que México recupere el lugar que le corresponde en el mundo. Es el momento de México y la realidad mundial nos lo exige, actuemos en consecuencia, ya que lo peor que podemos hacer es quedarnos «nomas milando».

Juan Manuel De Nigris Dávila
Economista Independiente

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