Conmemoran matanza del Sumpul durante la guerra salvadoreña
14 May 2020.- La diócesis de Chalatenango, al noroeste de El Salvador, conmemoró hoy los 40 años de la masacre de Sumpul, perpetrada por el Ejército, en la que fueron asesinadas unas 600 personas que huían del conflicto bélico que vivía el país centroamericano en la década de los años 80.
El grupo buscaba refugio en la vecina Honduras, cuyo gobierno les impidió la entrada y al día siguiente, de regreso en suelo salvadoreño, fueron asesinados por el ejército que lanzaba una ofensiva contra los grupos rebeldes, los cuales se integraron en octubre de 1980 en el llamado Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).
“La población allí era de más de mil 400, y de los más de 600 que asesinaron, 364 están debidamente identificados con nombre y apellido, los otros solamente por referencias porque muchos se los llevó el río y otros quedaron enterrados en la zona del lado hondureño”, dijo Miguel Ángel Vázquez Hernández, sacerdote jesuita que trabaja en la Parroquia de Chalatenango.
El ataque contra la población fue brutal y no respetó a niños o mujeres embarazadas, que también eran asesinados con balas o incluso decapitados con machetes, señalaron testigos del hecho.
La masacre duró entre seis y nueve horas, con la participación incluso de helicópteros que ubicaban a los que se ocultaban y disparaban indiscriminadamente contra la población, a la que acusaban de colaborar o pertenecer a la guerrilla.
Los trestimonios de la época señalaron que los militares hondureños también dispararon contra la población para impedirle que cruzara el río Sumpul, por lo que muchos, sobre todo niños, murieron ahogados.
“Fue un crimen cometido por el gobierno salvadoreño, las fuerzas armadas de nuestro país, elementos civiles, paramilitares y la complicidad del gobierno y ejército hondureño que también expulsaron de tierras hondureñas a cuanto salvadoreño encontraron, lo obligaron a pasar a territorio salvadoreño e impidieron que la gente pudiera huir y salvarse en tierras del vecino país.
Queremos perdonar, pero sólo es posible una verdadera paz y reconciliación, si hay verdad, justicia y reparación moral y material”, declaró a Vatican News, Julio Rivera, uno de los sobreviviente de la masacre.
Este 2020 fue declarado por los obispos salvadoreños como “Año Martirial”, para recordar a las víctimas de la guerra civil que se desarrolló entre 1980 y 1992 y que, de acuerdo con las autoridades religiosas, dejó un aproximado de 80 mil muertos y miles de desplazados de su lugar de origen.
En la guerra interna lucharon el Ejército salvadoreño y las cinco grupos guerrieros que formaron el FMLN, organización de izquierda que se reivindicaba marxista-leninista y la necesidad de una revolución en El Salvador para acabar con el régimen capitalista.
El FMLN tomó su nombre de Farabundo Martí, militante comunista que dirigió la insurrección de 1932 y una de las víctimas de la masacre perpetrada por el gobierno militar del presidente-dictador Maximiliano Hernández Martínez.
La guerrila del FMLN llegó a contar en determinados momentos con mas de 10 mil hombres en armas, disgregados en todo el territorio salvadoreño, principalmente en el norte, donde operaban las Fuerzas Populares de Liberación (FPL) y en el oriente del país donde sentó sus bases el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).
Los gobiernos de México y Francia reconocieron al FMLN, en agosto de 1981, como una fuerza legitima beligerante, lo que dio impulso a esta organización que mantuvo una guerra por más de diez años contra los diferentes gobiernos salvadoreños.
En enero de 1992 los principales líderes guerrileros del FMLN suscribieron con el gobierno salvadoreños, en el Castillo de Chapultepec, México, los acuerdos de paz que pusieron fin a una guerra que no tuvo ni vencedores ni vencidos.
En varias de las masacres, consideradas por diversos organismos internacionales como genocidio, morirían alrededor de 30 mil salvadoreños, principalmente indígenas y campesinos.
Para los obispos, a pesar de que la paz se firmó en enero de 1992, luego de 12 años de cruenta guerra, “no se han dado pasos serios para buscar la reconciliación nacional”.
(Notimex)