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Considera CEESP que la IED del primer trimestre desaceleró a Dls. $11,864 millones

31de mayo de 2021.- De acuerdo con el Análisis Económico Ejecutivo elaborado por el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, CEESP, el cambio porcentual de la inversión extranjera (IED) directa del primer trimestre respecto al año pasado reportado por Economía es positivo y distinto al que se obtiene de la balanza de pagos porque las metodologías son diferentes.

Explica que es razonable pensar que la IED se ha desacelerado y ello es congruente con el indicador de confianza de la consultora Kearny.

Añadió que la presión inflacionaria empieza a ceder, pero es significativa.

El crecimiento del PIB en el primer trimestre fue un buen resultado, pero el país está lejos de recuperar lo perdido; hasta ahora más lejos que otros.

La semana pasada se dieron a conocer resultados de algunas variables económicas para el primer trimestre del año que generaron diversas reacciones y ciertas confusiones.

Por una parte, ya se presentan los primeros efectos de la comparación con un periodo en el que comenzaba el impacto de la pandemia y, por otro, la forma de comparación que tienen algunos indicadores ha generado algo de confusión.

La Secretaría de Economía dio a conocer que, con base en cifras preliminares de la inversión extranjera directa (IED), en el primer trimestre del año se captaron 11,864 millones de dólares.

Señala particularmente que la IED (preliminar) del primer trimestre fue 14.8% superior al valor preliminar reportado en el mismo lapso del año pasado, además de ser el monto más elevado para un primer trimestre desde 1999. Por cierto, eso ha sucedido ininterrumpidamente desde el primer trimestre del 2012 con las cifras preliminares.

Es importante aclarar que la cifra preliminar reporta la información conocida hasta ciertas fechas acerca de inversiones realizadas notificadas ante el Registro Nacional de Inversiones Extranjeras de la Secretaría de Economía y que ocasionalmente se complementa con información de inversiones que aún no han sido registradas.

Después de su publicación preliminar las cifras sufren actualizaciones conforme se integra nueva información sobre la evolución de las inversiones.

De hecho, como señala la Secretaría de Economía, “para efectos prácticos, las cifras pueden considerarse definitivas después de 12 trimestres de actualización”. No obstante, la Secretaría considera que las cifras comparables entre sí son las preliminares.

Esto último puede generar confusión ya que la estadística de la IED de la balanza de pagos puede resultar en una evolución en el tiempo distinta a la que reporta Economía.

Eso pasó en días recientes cuando se contrastó el crecimiento anunciado por la Secretaría de Economía (preliminar I trim. 2021 vs preliminar I trim. 2020) con el cálculo que se obtiene de la balanza de pagos.

Al integrar la balanza de pagos del trimestre más reciente, en este caso el primero de 2021, el Banco de México incluye la cifra preliminar de la IED que reporta la Secretaría de Economía, pero para los trimestres anteriores va tomando en cuenta la cifra actualizada.

Entonces, al hacer la comparación respecto a periodos anteriores usando información de la balanza de pagos, la evolución en el tiempo se hace por ejemplo contrastando el último trimestre disponible con igual periodo del año anterior, pero con cifras actualizadas.

Haciéndolo así, resulta que la IED del primer trimestre del presente año fue 29% menor a la (actualizada) del mismo lapso del año pasado.

Cabe subrayar que normalmente las cifras preliminares con el tiempo son actualizadas al alza y de forma importante.

Entonces la realidad no es, como algunos los han planteado, que la Secretaría de Economía y el Banco de México tengan datos diferentes.

Ambas son parcialmente útiles según el propósito analítico que se busque -por ejemplo, ver la evolución en el margen de la IED o analizar la serie de tiempo de la balanza de pagos-.

Tampoco es que una cifra sea mejor que la otra. Más aún, no es apropiado que las cifras preliminares sean presentadas como triunfos o fracasos, en su caso, de la política económica y su atractivo para los inversionistas.

México sigue siendo un país con un nivel importante de IED.

Ocupa el séptimo lugar en ingresos de IED entre los países de la OCDE, a pesar de que el organismo señala también que se contrajo 15% en el último año.

Por otro lado, es razonable pensar que los inversionistas extranjeros observen los mismos acontecimientos y fenómenos que han generado cautela entre los inversionistas nacionales en los últimos casi tres años y medio.

En este tiempo las señales de la política económica hacia la inversión no sólo han sido poco atractivas, sino en repetidas ocasiones han sido franca y abiertamente agresivas.

En este sentido, el indicador de confianza de la IED elaborado por la firma Kearney para 2021 mantiene a México, por segundo año consecutivo, fuera del rango de los 25 países más atractivos para invertir.

LA INFLACIÓN EN LA PRIMERA QUINCENA DE MAYO

El comportamiento de la inflación en la primera quincena de mayo ha causado preocupación.

Durante los primeros quince días de mayo los precios al consumidor registraron una disminución de 0.01%, lo que era esperado ya que, con excepción del del año pasado, en esa quincena se han reportado variaciones negativas de manera ininterrumpida desde 20031/.

La baja de precios en la primera quincena del mes respondió principalmente a la disminución quincenal de 1.0% en el subíndice de precios no subyacente, impulsado por la baja de 2.63% en los precios de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, resaltando el descenso de 3.72% en el rubro de energéticos. Como sucede cada año, la baja de 21.26% en electricidad fue determinante, con el inicio de la tarifa de temporada cálida en varias ciudades del país -y compensó el alza de 0.39% y 0.23% en los precios de gasolina de alto y bajo octanaje, respectivamente-

Los precios de productos agropecuarios registraron un incremento de 1.2% en la primera quincena de mayo, destacando el aumento de 15.7% en el precio del jitomate, aunque esto no fue suficiente para compensar la baja de precios de energéticos.

Por su parte, los precios del indicador subyacente se elevaron 0.33% quincenal, que fue su mayor alza para el mismo periodo desde 1999. Las mayores presiones se observaron en los precios de mercancías, que tuvieron un incremento quincenal de 0.42%, provenientes principalmente, del aumento de 0.45% en los precios de alimentos, bebidas y tabaco2/.

Con base en estos resultados se puede decir que la baja del indicador general de precios en la primera quincena de mayo se atribuye a la disminución del precio de la electricidad, que pudo compensar la incidencia del alza del indicador subyacente. Sin embargo, persiste una importante resistencia a la baja en los precios del indicador subyacente, que excluye los precios más volátiles y refleja la evolución tendencial de los precios al consumidor y con efecto duradero sobre el poder adquisitivo de los hogares.

Por su parte, la variación anual de los precios al consumidor se ubicó en 5.80%, que fue la más baja en las últimas tres quincenas, lo que parece indicar que abril fue su punto de inflexión y que el incremento de precios ha retomado un comportamiento a la baja. Sin embargo, las expectativas no parecen indicar que este sea pronunciado, puesto que apuntan a que al cierre el año la inflación se ubique en niveles muy cercanos a 5.0%, muy por arriba de la meta puntual del Banco de México de 3% +/- 1 punto porcentual.

Las mayores presiones sobre la inflación anual provienen del subíndice subyacente, cuyo incremento se ubicó en 4.42%, la más alta desde la segunda quincena de febrero del 2018. El origen principal de este resultado provino del incremento anual de 5.6% en los precios de mercancías no alimenticias que, además de generar casi una quinta parte de la inflación general, su incremento anual fue el mayor desde la primera quincena de diciembre del 2017.

Pasando a la inflación anual, a pesar de que el subíndice no subyacente tuvo una disminución quincenal de 1.0%, respecto al mismo lapso del año arrojó un aumento de 10.8%. Lo que más influyó en este resultado fue el incremento de 25.6% en los precios de energéticos, contrario a lo que pasó de manera quincenal en donde este rubro fue el principal origen de baja en la inflación general.

En ello sobresalen los incrementos anuales de 31.9% en el precio de gas doméstico, de 32.5% en el de gasolina de alto octanaje y de 29.6% en la de bajo octanaje, que tienen una incidencia importante, tanto de manera directa como indirecta. en el gasto de los hogares. Naturalmente afectados por los altos precios del petróleo han acumulado ya cuatro meses consecutivos con variaciones anuales de dos dígitos con una perspectiva poco favorable para los siguientes meses.

De hecho, aun cuando los precios se mantuvieran sin cambio en su nivel de la primera quincena de mayo, al cierre del año los precios del gas doméstico cerrarían con un incremento de 15.9%, respecto a 2020, en tanto que el de la gasolina de alto octanaje lo haría en 18.9% y la de bajo octanaje en 13.0%.

Además de los factores monetarios, la disminución y estabilidad de los precios dependerá de cómo se vayan corrigiendo los choques de oferta y demanda que incidieron en este comportamiento. Por el lado de la oferta, la recuperación de la producción de bienes después de una baja importante por cuestiones del confinamiento sanitario, y por el lado de la demanda ante el paulatino surgimiento a una normalidad nueva que parece mostrar cambios importantes en los hábitos de consumo.

El INEGI informó que durante el primer trimestre del año la economía creció 0.8% respecto al trimestre previo, el doble de la estimación oportuna del PIB que anticipaba un avance de 0.4%. Este fue un buen resultado, aun cuando su comparación anual indica que la actividad económica se contrajo 2.8%. La economía está todavía lejos de recuperar lo perdido por la pandemia y por la ligera caída del 2019.

Ciertamente, los crecimientos del PIB están siendo mayores que los que muchos analistas habían previsto, incluido el CEESP. Pero ello de ninguna manera significa que el manejo de la política económica en tiempos de la pandemia -y en 2019- haya sido el adecuado El valor real del PIB del primer trimestre del año es aún inferior en 4.7% respecto al cierre del 2018.

La actividad económica fue seriamente dañada por la pandemia en todos los países, cierto. Pero si se considera el crecimiento potencial de las economías, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), y el crecimiento proyectado para este y el próximo año por el Fondo Monetario Internacional (FMI), resulta que el producto de México se situará en menos del 94% de su PIB potencial, cerca de la India (95%) y muy por debajo de Brasil, Canadá y EEUU, que habrán alcanzado el 100% de su PIB potencial y de otros como Chile, Alemania, Polonia, Italia, España y Turquía que llegarán a 98-99%.

En resumen, a pesar de que en el corto plazo los resultados son favorables, aún falta por hacer para, por lo menos, recuperar lo perdido durante en 2019 y 2020. Los principales indicadores económicos muestran signos de reactivación, sí, pero aún con debilidad y en una situación compleja para el país.

El entorno de incertidumbre y desconfianza que limita la inversión, las presiones inflacionarias que comienzan a resentirse en el bienestar de los hogares y el largo trayecto que falta para recuperar lo perdido, son problemas que plantean riesgos importantes que demandan rápidas respuestas del gobierno, no a través de un discurso oficial confuso y guiado solamente por propósitos político electorales, sino con un cambio de dirección que incluya la participación de todos los sectores económicos en un programa de crecimiento, inversión y bienestar sostenible y duradero para los hogares.

El INEGI informó que durante el primer trimestre del año el PIB creció 0.8%, respecto al trimestre previo, el doble de lo que había estimado en su indicador oportuno que dio a conocer el mes pasado. Este avance respondió principalmente al incremento de 0.9% en las actividades terciarias, seguidas de las secundarias que crecieron 0.5% y de las actividades primarias que tuvieron una alza de 0.7%.

Sin embargo, esto no fue suficiente para evitar que su comparación anual se mantuviese en terreno negativo. Respecto al mismo trimestre del año pasado, el PIB se contrajo 2.8%, como consecuencia de la disminución de 3.4% en las actividades terciarias y de la baja de 2.0% en las secundarias. Por su parte, las primarias reportaron un avance de 2.6%.

En este contexto, con base en el indicador global de la actividad económica (IGAE), el mejor desempeño de la economía en el primer trimestre se registró en marzo, cuando reportó un avance mensual de 2.6%, impulsado, principalmente, por el aumento de 3.1% en las actividades terciarias. Las actividades secundarias avanzaron 0.7% y las primarias 1.4%.

Estos resultados permitieron que en su comparación anual el IGAE registrara un avance de 0.4%, que fue su primera variación positiva después de 22 meses consecutivos a la baja. En este caso, el mayor impulso provino de las actividades secundarias que tuvieron un avance anual de 1.5%. Por el contrario, las actividades terciarias cayeron 0.2% y las primarias 0.6%.

Durante abril el valor total de las exportaciones registró un incremento anual de 75.6%, que si bien es una buena noticia, se debe tener en cuenta que este comportamiento refleja el efecto aritmético de compararse con una base muy baja, que fue el mes en el que prácticamente se paralizó la actividad económica por cuestiones de la pandemia.

Además del efecto de un importante repunte del precio del petróleo que contribuyó para que las exportaciones petroleras aumentaran 139.0%. Por su parte, las exportaciones no petroleras se elevaron 73.1%. Por su parte, el valor de las importaciones totales creció 48.4%, dentro de las cuales las de bienes de consumo aumentaron 62.9%, las de vienes intermedios 49.0% y las de capital 26.8%. De esta manera, la balanza comercial de abril fue superavitaria en 1,500 millones de dólares.

De acuerdo con la segunda estimación del Departamento de Comercio, en el primer trimestre del año el PIB creció a una tasa anualizada de 6.4%, lo que indica que se mantuvo sin cambio tanto respecto a su estimación previa, como a la estimación del mercado.

Si bien el crecimiento general no tuvo cambios, a su interior si se observan algunas correcciones. El gasto en consumo personal creció 11.3% superando la estimación previa de 10.7%. Por su parte, la inversión interna privada bruta se corrigió de una disminución de 5.0% a una de 4.7%.

Las exportaciones pasaron de una caída de 1.1% en la primera estimación a una baja de 2.9% en la segunda. Las importaciones se corrigieron de un aumento de 5.7% a una de 6.7%. Por su parte, el gasto público se corrigió de un crecimiento de 6.3% a uno de 5.8%.

El Departamento de Comercio también informó que durante abril los ingresos personales disminuyeron 13.1%, después de que un mes antes tuviesen un repunte de 20.9%. Esta baja ya se anticipaba debido a una importante reducción en los pagos por concento de estímulos.

De hecho el mercado preveía un caída de 15.0%. Mientras que los sueldos y salarios aumentaron un 1.0% en el mes, los ingresos por transferencias corrientes disminuyeron 41,4%, después de aumentar 95.2% en marzo.

Por su parte, el gasto personal aumentó 0.5%, solo una décima por arriba del pronóstico del mercado, pero inferior al repunte de 4.7% que tuvo el mes previo. De esta manera, la tasa de ahorro personal cayó de 27.7% en marzo a 14.9% en abril, aunque aún se mantiene en un nivel significativo alto.

El Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano informó que con base en cifras ajustadas a tasa anual, en abril la venta de viviendas nuevas se contrajo 5.9%, al pasar de 917 mil unidades vendidas en marzo a 863 mil en abril, cifra inferior a la estimación del mercado que preveía la venta de 980 mil viviendas.

Por zona geográfica, en abril la venta de vivienda nuevas cayó 13.7% en el noreste, 8.3% en el medio oeste y 8.2% en el sur. Por el contrario, en el oeste registró un incremento de 7.9%.

 

 

Reportacero

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