Considera CEPAL posible alcanzar desarrollo sostenible con igualdad en AL
1 de Febrero de 2017.- Alcanzar el desarrollo sostenible con igualdad es posible porque existen opciones que nos permitirían abordar al mismo tiempo los desafíos económicos, sociales y ambientales que enfrenta la región, dijo Joseluis Samaniego, Director de la División de Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Samaniego participó en el quinto capítulo del programa “Horizontes CEPAL”, en donde analizó los efectos del cambio climático y las alternativas al estilo de desarrollo actual.
Asimismo, analizó el estado del debate sobre el cambio climático, el costo de los posibles impactos de este fenómeno en América Latina y el Caribe y las alternativas para transitar hacia un nuevo estilo de desarrollo sobre la base de un gran impulso ambiental, con inversiones en sectores bajos en carbono.
Indicó que el Acuerdo de París, adoptado por la comunidad internacional en 2015 y que busca limitar el aumento de las temperaturas a 2 grados Celsius hacia fines de este siglo con relación a los niveles preindustriales, logró zanjar en gran medida el debate sobre la existencia y sobre las causas del cambio climático.
“Hoy no hay ninguna duda, por lo menos no en la comunidad científica, de que hay una influencia humana importante sobre el calentamiento global”, explicó.
“Hemos documentado tanto las perspectivas del cambio climático como la evaluación de sus posibles impactos en las economías latinoamericanas”, dijo Samaniego.
La Cepal ha estimado que si la temperatura media de la región aumenta en 2.5 °C (probablemente alrededor de 2050) los efectos en la región serían, aún con un alto nivel de incertidumbre, de entre 1.5% y 5% del producto interno bruto (PIB) actual de América Latina y el Caribe. Los costos de adaptación, en tanto, se calculan inferiores al 0.5%.
Apuntó que hoy en día existe una tensión entre los viejos modos de producción y consumo heredados del siglo XX, cuyas consecuencias ambientales se están revelando insostenibles a largo plazo, y un nuevo modelo más sostenible pero aún incipiente.
“Hay opciones de desarrollo distintas que pueden encuadrarse mejor dentro de los límites de la naturaleza sin sacrificar el bienestar”, dijo.
Como ejemplos positivos en la región, señala que ya hay países cuya matriz eléctrica, no energética, es dominantemente renovable, como Costa Rica y Uruguay.
Destacó también el impulso que Ecuador viene dando a la generación hidroeléctrica y el esfuerzo que Brasil, Chile y México también están realizando para facilitar la penetración de las energías renovables por medio de estrategias de licitación que han permitido bajar el precio al que compran los gobiernos de alrededor de 100 dólares a 30 dólares por megavatio-hora (MWh).
“Esto genera a la vez ganancias económicas, ambientales y sociales”, expresó.
En el ámbito de la movilidad urbana, que hoy genera graves problemas de salud y de productividad asociados a la contaminación y a la congestión de las ciudades, Samaniego plantea que la región podría generar cadenas de valor para construir infraestructuras de transporte colectivo.
“Con ello se podría al mismo tiempo mejorar la calidad de vida, aminorar la huella ambiental, ser mucho más inclusivo y generar nuevos motores de desarrollo”, recalcó.
Junto a estas opciones, la tecnificación radical de la agricultura es otra de las alternativas planteadas por Samaniego para avanzar hacia un gran impulso ambiental, que implica un cambio en el estilo de desarrollo que permitiría cumplir con las metas económicas, sociales y ambientales de forma simultánea, tal como plantea la Agencia 2030 para el Desarrollo Sostenible.
Staff Reportacero