INTERNACIONALES

Las marcadas diferencias regionales en Sudamérica se agudizarán en 2015

31 de Marzo de 2015.- Los distintos países de Sudamérica afrontan 2015 con marcadas diferencias, como señala el último informe sobre la región distribuido por Crédito y Caución.

Chile y Argentina, dos mercados que reciben una cantidad muy similar de exportaciones españolas pero muy distinta tendencia, ejemplifican los dos extremos de esta realidad continental.

Argentina, que ha registrado un retroceso del 30% de las exportaciones españolas, ha registrado un incremento significativo de los riesgos de impago en el último año.

Chile, donde las exportaciones crecen casi al 8%, presenta unas buenas perspectivas para 2015.

Brasil, el principal mercado español de la región por tamaño y el más dinámico en 2015, con un crecimiento de las exportaciones españolas cercano al 17%, está tratando de reequilibrar su economía.

Los problemas a los que se enfrenta Argentina son cada vez mayores, la economía se contrajo un 1.6% en 2014 y se espera que esta tendencia negativa continúe en 2015, ya que los controles sobre el cambio y los precios están obligando a los productores a reducir su actividad.

La suspensión de pagos, en la que el país entró en julio de 2014, ha incrementado el intervencionismo para frenar la salida de reservas oficiales y la inflación. Algunas empresas internacionales están cerrando parcialmente sus plantas o incluso abandonando el país ante la escasez de las piezas importadas necesarias para completar los ciclos de producción.

Cualquier acuerdo que permita la salida de la suspensión de pagos no se producirá antes de las elecciones de octubre de 2015.

El peso argentino todavía está muy sobrevalorado y existe una alta probabilidad de un ajuste brusco e incontrolado debido a la reducción de las reservas oficiales, la dificultad de acceso al capital tras la suspensión de pagos y los considerables atrasos de pagos externos.

El tipo de cambio del dólar en el mercado negro es casi un 60% mayor que el oficial, lo que reduce la disponibilidad de divisas y presionará aún más la rentabilidad de las empresas si se produce la devaluación del peso.

La creciente escasez de divisas para los importadores argentinos está siendo la causa del aumento de los atrasos en los pagos e incluso de los impagos.

Por tanto, recomendamos precaución a los exportadores a Argentina porque, aunque en el pasado no hayan tenido problemas con los pagos, la situación ha empeorado.

Vuelta a la ortodoxia en Brasil

El crecimiento de la extensa y diversificada economía de Brasil se ralentizó en 2014, principalmente debido a la débil demanda nacional e internacional y la reducción de los precios de las materias primas.

La demanda interna se ha visto perjudicada por la disminución de la confianza de los consumidores y las empresas como resultado de una combinación desequilibrada de políticas económicas y aumento de la intervención del Estado.

La política fiscal ha sido muy expansionista en los últimos años, debido a las inversiones públicas para la explotación de los grandes yacimientos petrolíferos en alta mar, la Copa Mundial de la FIFA de 2014 y las Olimpiadas de 2016.

Se espera que el déficit presupuestario sobrepase el 6% en 2015, elevando la deuda pública hasta el 65%.

La mayor parte de esta deuda está financiada internamente en divisa local, con un vencimiento medio de siete años.

Para conjugar sus desequilibrios, Brasil ha vuelto a políticas económicas más ortodoxas, que afectará negativamente al crecimiento a corto plazo.

Se espera que la economía brasileña crezca solo un 0.3% en 2015, el consumo privado, principal motor del crecimiento de Brasil, se ve perjudicado por la austeridad necesaria para restablecer las finanzas públicas, como la subida de impuestos o de los tipos de interés.

Brasil necesita urgentemente una reforma estructural que reduzca la burocracia y mejore la educación para estimular el crecimiento. La actual política económica  también ayudaría a aumentar el crecimiento a largo plazo. No obstante, no se sabe con certeza si la Administración continuará apoyando esta línea más ortodoxa, ya que los ajustes serán políticamente duros.

El malestar social por la baja calidad de los servicios públicos, la corrupción y el débil estado de la economía ya se ha incrementado.

Los pronósticos indican que la capacidad de ingresos de Brasil mejorará a largo plazo, gracias a las grandes reservas de petróleo situadas debajo de las profundas capas de roca y sal en las costas brasileñas, estimadas en 50 mil millones de barriles.

El aumento de las actividades de exploración de estos recursos podría convertir a Brasil en uno de los mayores productores de petróleo del mundo. No obstante, para ello se necesitan grandes inversiones para los proyectos en aguas profundas, que son especialmente complejos.

Resistencia de Chile a las crisis económicas

La economía abierta de Chile depende en gran medida de las exportaciones de cobre, que representan más del 50% de su comercio exterior, y del ciclo económico mundial, ya que su sector financiero está muy integrado. No obstante, la economía se muestra resistente gracias a las prudentes políticas macroeconómicas y financieras y al bajo nivel de la deuda pública, inferior al 20% del PIB.

La posición económica externa del país es sólida, con un bajo déficit por cuenta corriente. La liquidez externa es suficiente y el acceso al mercado de capitales es bueno.

El entorno empresarial de Chile es uno de los mejores de la región y el gobierno continúa estimulando la inversión extranjera con su política económica. Uno de los principales activos es la buena infraestructura y, gracias a los acuerdos comerciales regionales y multilaterales, se ha logrado un firme aumento del comercio internacional.

En 2014, la economía se enfrentó a algunas dificultades a corto plazo derivadas del fin del auge mundial de las materias primas, sobre todo la reducción de las importaciones de China, y la menor demanda interna. En 2015 se espera que el crecimiento económico aumente de nuevo hasta el 2.9% gracias a las políticas de expansión para impulsar la demanda interna, la nueva actividad minera y cierta recuperación de la demanda externa.

Inestabilidad de la seguridad en Colombia

A pesar de su considerable progreso económico, Colombia todavía cuenta con un alto nivel de pobreza y desigualdad social, especialmente en las zonas rurales, y ha aumentado el malestar público por la lentitud para abordar problemas sociales de larga duración.

La situación de la seguridad ha mejorado claramente tras cinco décadas de desafío de las guerrillas, pero dado que no se ha conseguido un acuerdo de paz definitivo, la situación podría empeorar repentinamente, lo que tendría un efecto notable en la confianza de las empresas, los inversores y los consumidores.

Dada la extensa variedad de productos mineros y agrícolas, Colombia es una de las zonas más atractivas de América del Sur para los inversores. Gracias a ello y al alza del consumo privado y las exportaciones, el PIB ha aumentado más del 4% desde 2011,  sustentado por un entorno empresarial positivo y una creciente clase media. No obstante, la pobreza y el desempleo se mantienen a niveles elevados, y la deficiente infraestructura y el alto índice de corrupción continúan obstaculizando el desarrollo de la economía.

En 2015, se espera una desaceleración del crecimiento de dos décimas. La sólida demanda interna debería mantener el crecimiento, pero la dependencia de Colombia de las exportaciones de carbón y energía presionan en un entorno de reducción de precios de las materias primas. Con un déficit presupuestario reducido a menos del 2% y superávits primarios, la deuda pública es estable, alrededor del 40% del PIB. La posición de la liquidez internacional es sólida y está respaldada por una excelente reputación en los mercados financieros y una línea de crédito flexible preventiva del FMI.

Es necesaria una reforma del complicado sistema tributario para abordar el problema de la extensa economía sumergida y mejorar la situación financiera de las administraciones locales. Además, habría que promover el crecimiento del empleo, las reformas sociales y la mejora de la infraestructura para fomentar el crecimiento económico sostenible a largo plazo.

Conflictos sociales en Perú

En Perú, pese al notable progreso económico logrado en los últimos años, el país todavía debe hacer frente al elevado índice de pobreza y la gran desigualdad social, sobre todo en las regiones costeras y el centro. Siguen agravándose los conflictos sociales, especialmente en el sector minero, cuya importancia es fundamental. La falta de un control estatal eficaz sobre algunas zonas alejadas constituye un desafío.

Entre 2010 y 2013, Perú registró elevados índices de crecimiento anual del PIB en el entorno del 6%, pero el crecimiento se ralentizó hasta el 2.7% en 2014, debido a la reducción de los precios de las materias primas. Sin embargo, gracias a su sólida posición fiscal y a una deuda pública inferior al 20%, Perú tiene capacidad para estimular su crecimiento con un mayor gasto en inversiones de capital y programas sociales. La estabilidad de la liquidez y el grado de solvencia refuerzan la resistencia de Perú contra los impactos económicos externos.

El Banco Central ha bajado el tipo de interés de referencia varias veces desde mediados de 2014 con el objetivo de apoyar el crecimiento. Se espera que esta medida, junto a la finalización de dos grandes proyectos mineros, la demanda de los consumidores nacionales y los inversores y la inversión pública en proyectos de energía, vivienda y saneamiento aceleren el crecimiento económico al 4.4% en 2015.

La estructura económica de Perú es bastante débil. Su economía pequeña y abierta depende en gran medida de los minerales como el cobre, el oro, el petróleo o el gas, que representan más del 60% de sus exportaciones. A esta dependencia se suma el tamaño de la economía sumergida, que afecta a más del 50% de la población activa, la corrupción o la deficiente administración del sector público. Para mantener los altos índices de crecimiento, el Gobierno debe intensificar las reformas estructurales: reducir la burocracia fiscal, reforzar el sistema judicial, flexibilizar el mercado laboral, mejorar la infraestructura o la educación.

Las principales amenazas para el panorama económico de Perú son el aterrizaje forzoso de la economía china y el aumento del malestar social en el sector minero, que perjudicaría el clima de inversión.

 

Por Staff de ReportAcero

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar