Crisis de vivienda en Hawai crea inquietudes sobre el futuro
A Tedorian Gallano le gustaría comprar una casa para su esposa y sus tres hijos pequeños en Hawai, pero los precios inmobiliarios subieron tanto hace ocho años que trasladó a su familia a la casa de su infancia, a las afueras de Honolulu, y el año pasado su hermano mayor hizo lo mismo.
Ahora, ocho miembros de tres generaciones de la extensa familia de Gallano comparten un cuarto de baño en una casa tan abarrotada que han improvisado un dormitorio extra en el garaje. Comprar una casa es “prácticamente inalcanzable para una familia trabajadora de clase media” en Hawai, afirmó el carpintero de 49 años de edad.
“Parece que siempre tenemos estos mercados calientes que hacen subir los precios, y luego son las familias trabajadoras locales que no pueden comprar casas las que se quedan fuera”, dijo Gallano.
La situación de Gallano es emblemática de la grave crisis de vivienda asequible que afecta a Hawai, un problema tan profundo que ahora existe la preocupación generalizada de que muchos de los niños de Hawai no puedan permitirse vivir allí cuando sean adultos. Muchos residentes temen que todo su estado —una sociedad diversa y culturalmente vibrante, con valores únicos y una identidad compleja— se esté aburguesando ante sus ojos a medida que se disparan los precios de la vivienda.
El precio medio de una vivienda unifamiliar superó el millón de dólares en la mayoría de las zonas de Hawai durante la pandemia de coronavirus y desde entonces sólo ha disminuido ligeramente. El estado tiene la cuarta tasa per cápita más alta de personas sin hogar del país, después de California, Vermont y Oregon. El jueves, nuevos datos mostraron que las islas experimentaron una pérdida neta de población en cinco de los últimos seis años. En 2022, los datos del censo de Estados Unidos mostraron que más nativos hawaianos viven fuera de Hawai que dentro.