¿Qué se espera del precio del petróleo?
Por Ana Victoria Azuara
En mayo el precio del petróleo aumentó y alcanzó precios máximos no vistos desde 2014 por la expectativa de que el mercado global de crudo muestre un déficit por los recortes en la producción petrolera de los países de la OPEP y sus aliados y por la expectativa de una disminución en la producción iraní debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos tras su salida del acuerdo nuclear. Esto causó que el Comité Técnico Conjunto del cartel y sus aliados estimaran que, hasta abril, los países del acuerdo redujeron su producción conjunta en alrededor de 2.74 millones de barriles diarios (mbd) desde el inicio del acuerdo en diciembre del 2016, mayor al recorte acordado de 1.8 mbd.
Sin embargo, desde finales de mayo el precio del petróleo ha disminuido por la posibilidad de un incremento conjunto de la producción de la OPEP y sus aliados, dado que se estima un reequilibrio del mercado en abril. Esto podría elevar su producción de crudo en 940 mil barriles diarios sin romper los límites acordados a finales de 2016. Además, la expectativa de un incremento en la producción del cartel y sus aliados aumentó luego que el gobierno estadounidense pidiera aumentarla en cerca de 1 mbd, debido al incremento sostenido en los precios de las gasolinas en Estados Unidos.
El aumento en el precio de las gasolinas en Estados Unidos es poco popular para la base de votantes de Trump, lo que causó que se quejara públicamente por la política de la OPEP de limitar su producción. La petición de Trump podría estar relacionada con que las elecciones de medio término en Estados Unidos se acercan y este busca mantener la mayoría republicana en el Congreso.
Pese a la reducción en el precio del WTI y Brent, es poco probable que la tendencia continúe. Los países árabes se han comprometido a garantizar la estabilidad entre la oferta y demanda de petróleo y a mantener la disponibilidad del hidrocarburo para satisfacer la demanda. Esto hace pensar que estos países no permitirán que el mercado se inunde de petróleo como ocurrió entre 2014 y 2016 o que, por el contrario, se observe un déficit. Además, aunque la OPEP y sus aliados aumentaran su producción, algunos países no podrían hacerlo en el corto plazo. Por ejemplo, desde 2016 Venezuela ha reducido su producción en 664% a 1.4 mbd y se espera que siga bajando hasta 1 mbd.
Los países de la OPEP vigilarán que el mercado se mantenga en equilibrio pues un incremento excesivo de los precios podría disminuir la demanda, mientras que una caída acelerada podría afectar a los productores y a las finanzas públicas de gobiernos con alta dependencia en las exportaciones petroleras. Cabe recordar que, hasta el 2015, el déficit fiscal de Arabia Saudita creció en 452.71% a 362.23 mil millones riyales saudíes.
Se espera que los participantes del mercado presten atención a la reunión oficial de la OPEP el 22 de junio ya que es probable que en ella se discuta el futuro del acuerdo. Algunos funcionarios de países que integran el acuerdo desaprueban el aumento en la producción de petróleo, lo que podría dificultar las negociaciones. De no llegarse a un acuerdo, Arabia Saudita podría aumentar su producción de crudo a 10.47 mbd, producción máxima acordada en diciembre del 2016, ya que actualmente produce alrededor de 9.9 mbd, con lo que se cubriría un 60% de los incrementos posibles del cartel bajo el acuerdo actual.
Por tanto, se espera que los precios del WTI y Brent vuelvan a aumentar, dirigiéndose hacia sus precios máximos del año de 72.83 y 80.5 dólares por barril respectivamente. Sin embargo, no se descarta una alta volatilidad en la cotización del petróleo por las distorsiones, tanto comerciales como de políticas existentes en los mercados, al menos hasta que los inversionistas se acomoden a las posibles nuevas condiciones. Lo anterior podría llevar a que el WTI y el Brent superen temporalmente sus máximos anuales, tocando niveles cercanos a los 75 y 85 dólares por barril. No obstante, bajo las condiciones actuales del mercado es poco probable que dichos precios se mantengan.
Ana Victoria Azuara Rodríguez
Analista Económico Financiero de Banco BASE
aazuara@bancobase.com