Declara Cámara de Comercio Irán-Corea del Sur compromiso en reconstrucción de Irán
29 de junio de 2026.- La Cámara de Comercio Irán-Corea del Sur, considerando los recientes acontecimientos en la región y las consecuencias del ataque de Estados Unidos e Israel contra las industrias de infraestructura del país —que han provocado graves daños en diversas áreas, incluyendo la economía, el empleo y el comercio—, se ha comprometido, en el marco de su misión de transferir experiencias internacionales exitosas en el campo del desarrollo industrial, la reconstrucción y el fortalecimiento de la resiliencia económica, a preparar una serie de informes analítico-prácticos sobre la utilización de las experiencias de Corea del Sur en el camino del desarrollo, la reconstrucción y la compensación de los daños provocados por la crisis.
En este sentido, dada la importancia de la industria siderúrgica como uno de los pilares principales del desarrollo industrial y económico, y considerando también la exitosa experiencia de Corea del Sur en la creación, el desarrollo y la reconstrucción de esta industria después de la Guerra de Corea, el presente informe se dedica a examinar la trayectoria de formación, consolidación y salto global de la industria siderúrgica de este país.
Este informe pretende repasar el proceso histórico de formación de la industria siderúrgica de Corea del Sur, analizar los factores de éxito de esta experiencia, el papel de las instituciones gubernamentales e industriales, la evolución de la producción y las exportaciones, así como las estrategias modernas del país en los campos de las tecnologías avanzadas, la inteligencia artificial y el acero verde.
El objetivo de recopilar esta serie de informes es proporcionar un modelo que invite a la reflexión para que los responsables políticos, los gerentes industriales y los activistas económicos del país se beneficien de las experiencias globales exitosas en el camino de la reconstrucción, la modernización y el fortalecimiento de la resiliencia de las industrias estratégicas.
Finalmente, este informe no es simplemente una revisión histórica, sino un intento de extraer lecciones prácticas de la experiencia de un país que logró crear uno de los ejemplos más exitosos de desarrollo industrial del mundo desde el corazón de la crisis y la ruina.
Una cuestión de voluntad nacional
En la década de 1960, cuando los líderes surcoreanos anunciaron su intención de construir una planta siderúrgica integrada, la comunidad internacional se burló.
El Banco Mundial rechazó su solicitud de préstamo. Los economistas les aconsejaron que se dedicaran a la pesca y la industria textil. «¿Qué negocio tienen fabricando acero? ¡Vayan a pescar!», era la opinión generalizada.
Hoy, Corea del Sur es el sexto mayor productor de acero del mundo, con una producción anual de acero bruto de 63,5 millones de toneladas. POSCO, su principal empresa siderúrgica, se ha convertido en un imperio industrial global que suministra aceros avanzados a las industrias automotriz, naval y de la construcción en todo el mundo. El país que carecía de mineral de hierro, carbón coquizable y capital se transformó de una nación agraria devastada por la guerra en una de las economías industriales más exitosas del mundo.
Para Irán, que enfrenta sus propios desafíos —sanciones internacionales, daños a la infraestructura por conflictos regionales y la urgente necesidad de reconstrucción económica—, la experiencia coreana ofrece más que una mera curiosidad histórica. Proporciona un modelo práctico sobre cómo una nación puede convertir una crisis en oportunidad, lograr la autosuficiencia industrial y crear un sector siderúrgico competitivo a nivel mundial a pesar de importantes obstáculos.
Este informe examina la trayectoria de la industria siderúrgica de Corea del Sur y extrae lecciones prácticas para la reconstrucción y el desarrollo industrial de Irán tras la crisis.
Primera parte: De las cenizas a la ambición
La Guerra de Corea (1950-1953) devastó la península. Vías férreas, puentes, centrales eléctricas y fábricas quedaron en ruinas. Millones de personas fueron desplazadas. El ingreso per cápita de Corea del Sur era comparable al de las naciones más pobres del mundo, y la economía dependía en gran medida de la ayuda exterior.
Sin embargo, en dos décadas, Corea del Sur comenzaría su transformación. La clave fue la decisión estratégica de impulsar la industrialización pesada, con el acero como pilar fundamental.
La decisión del liderazgo
El presidente Park Chung-hee y su equipo económico comprendieron un principio fundamental: el acero no es un producto industrial más, sino la columna vertebral del desarrollo económico. Carreteras, puentes, centrales eléctricas, fábricas, barcos y automóviles dependen del acero. Sin una industria siderúrgica nacional, otros sectores industriales no podrían desarrollarse de forma independiente.
Muchos economistas argumentaron que Corea del Sur debería centrarse en las industrias ligeras, donde tenía una ventaja comparativa. Pero el equipo de Park rechazó esta visión estática. Comprendieron que la ventaja comparativa se puede crear mediante la inversión, la adquisición de tecnología y el desarrollo del capital humano.
La idea clave es la siguiente: los países no crecen únicamente aprovechándose de las ventajas existentes; crecen creando nuevas ventajas.
Segunda parte: Superar la duda y desarrollar capacidades
El rechazo del Banco Mundial
En 1969, el Banco Mundial rechazó la solicitud de préstamo de Corea del Sur para el proyecto siderúrgico de Pohang. Los expertos internacionales consideraban que el país carecía de todo lo necesario para la producción de acero: reservas de mineral de hierro, carbón coquizable, capital, tecnología y un mercado interno suficientemente grande.
Algunos aconsejaron a Corea que se centrara en la pesca, los textiles y la industria manufacturera ligera, sectores en los que supuestamente tenía una ventaja «natural».
La respuesta coreana
En lugar de aceptar estas limitaciones, los líderes coreanos las vieron como desafíos que superar:
¿No hay mineral de hierro? Asegure contratos de suministro a largo plazo e invierta en proyectos mineros en el extranjero.
¿No dispone de carbón coquizable? Cree redes de suministro internacionales.
¿Capital limitado? Desarrolle mecanismos de financiación creativos y priorice la inversión nacional.
¿No dispone de tecnología? Asóciese con expertos extranjeros, envíe ingenieros al extranjero para recibir formación y desarrolle capacidades autóctonas.
La clave no residía en esperar a que las condiciones fueran perfectas, sino en comenzar el camino e ir desarrollando las capacidades a lo largo del mismo.
La visión de un líder
Park Tae-joon, el hombre que llegaría a ser conocido como el «padre del acero coreano», personificaba esta determinación. No dirigió el proyecto desde una oficina; trabajó codo a codo con ingenieros y obreros en la obra. Se cuenta que dormía junto a los hornos durante las fases críticas de puesta en marcha.
Su filosofía era sencilla: el verdadero valor de una fábrica no reside en sus edificios ni en su maquinaria, sino en el conocimiento y las habilidades de su gente. Este enfoque en el capital humano se convirtió en un rasgo distintivo del desarrollo industrial de Corea.
La lección para Irán: la confianza en sí misma y la determinación pueden superar las limitaciones de recursos. Los obstáculos que enfrenta Irán —sanciones, daños a la infraestructura, restricciones tecnológicas— son importantes, pero no insuperables si se combinan con una visión estratégica y un firme compromiso.
Tercera parte: Los cimientos de acero
Del primer lingote al salto industrial
En 1973, los primeros lingotes de acero surgieron del complejo de Pohang. Pocos se dieron cuenta entonces de que ese momento marcaba el comienzo de una de las transformaciones industriales más notables de la historia moderna.
Inicialmente, la producción fue modesta —alrededor de 1 millón de toneladas en 1973— y fue absorbida por completo por proyectos de infraestructura nacionales: carreteras, puentes, centrales eléctricas y puertos.
Pero a medida que crecía la capacidad de producción, también lo hacía su impacto en otras industrias:
- Automoción: Hyundai y Kia, los futuros gigantes de la automoción de Corea del Sur, obtuvieron acceso a acero nacional fiable y de alta calidad.
- Construcción naval: Los astilleros coreanos se volvieron competitivos a nivel mundial, gracias al respaldo de una cadena de suministro de acero segura.
- Construcción y maquinaria: El desarrollo y la fabricación de infraestructuras a nivel nacional impulsan el uso del acero.
En 1985, la producción alcanzó los 16 millones de toneladas. En el año 2000, llegó a los 43 millones de toneladas. En 2024, Corea del Sur produjo 63,5 millones de toneladas de acero bruto, ocupando el sexto lugar a nivel mundial.
El ecosistema del empleo
El impacto de la industria siderúrgica en el empleo va mucho más allá de los puestos de trabajo directos. Los principales complejos siderúrgicos generan entre 60 000 y 80 000 empleos directos. Sin embargo, si se incluye toda la cadena de valor (minería, transporte, ingeniería, construcción, automoción y fabricación de equipos), el número de empleos indirectos asciende a cientos de miles, llegando incluso a superar el millón.
La lección para Irán: el acero no es simplemente un producto; es un ecosistema de empleo y la base del desarrollo industrial. Invertir en acero crea oportunidades en múltiples sectores.
Cuarta parte: De campeón nacional a jugador mundial.
La evolución de POSCO
La transformación de POSCO, de empresa estatal a potencia industrial internacional, ofrece valiosas lecciones.
Fase 1: Fundación Nacional (décadas de 1970-1980)
Desarrollar la capacidad de producción nacional y satisfacer la demanda interna.
Fase 2: Expansión internacional (década de 1990)
Invertir en minas en el extranjero para garantizar el suministro de materias primas, establecer alianzas globales y entrar en nuevos mercados.
Fase 3: Liderazgo tecnológico (desde la década de 2000 hasta la actualidad)
Transición de aceros de uso general a aceros especiales de alto valor añadido para los sectores automotriz, energético y de alta tecnología.
Fase 4: Privatización y agilidad
En el año 2000, POSCO pasó de ser propiedad estatal a ser totalmente privatizada. Esto le brindó a la empresa mayor flexibilidad para la inversión internacional y el desarrollo tecnológico.
Posicionamiento estratégico
La estrategia global de POSCO incluye:
- Seguridad en el suministro de materias primas: Inversiones estratégicas en operaciones mineras en Australia, Brasil e Indonesia.
- Presencia en el mercado: Instalaciones de fabricación y procesamiento en el sudeste asiático, alianzas en Norteamérica.
- Enfoque tecnológico: Aceros avanzados para vehículos modernos, materiales ligeros y aleaciones especiales.
La lección para Irán: el éxito a largo plazo exige pensar más allá de las fronteras nacionales. Las empresas siderúrgicas deben integrarse en las cadenas de valor globales, asegurar el suministro de materias primas y centrarse en productos de alto valor.
Quinta parte: La frontera del futuro
Acero verde y fabricación inteligente
Corea del Sur reconoce que el futuro de la industria siderúrgica no reside únicamente en el volumen de producción, sino también en la tecnología y la sostenibilidad.
Inteligencia artificial
Los sistemas basados en inteligencia artificial supervisan los equipos, detectan anomalías y previenen averías. Esto aumenta la productividad, reduce los costes y mejora la calidad.
Robótica
Los robots se encargan de tareas peligrosas y pesadas, desde la manipulación de materiales fundidos hasta la inspección de equipos a altas temperaturas, mejorando así la seguridad y la precisión.
Fabricación de acero basada en hidrógeno
El proceso tradicional de fabricación de acero depende en gran medida del carbón y genera importantes emisiones de carbono. Corea del Sur es pionera en la producción de acero a base de hidrógeno, que utiliza hidrógeno para reducir el mineral de hierro en lugar de carbón. El subproducto es vapor de agua en vez de dióxido de carbono.
POSCO aspira a lograr la neutralidad de carbono para 2050 y producir 7 millones de toneladas de acero a base de hidrógeno para 2030.
La lección para Irán: la modernización debe ir más allá de la simple sustitución de equipos. La transformación digital, la automatización, la gestión inteligente de la energía y las tecnologías verdes pueden mejorar significativamente la productividad y la competitividad.
Sexta parte: Lecciones para Irán
- Autoconfianza y visión estratégica
Corea del Sur se adentró en la siderurgia cuando los expertos internacionales lo consideraban imposible. Los responsables políticos iraníes se enfrentan a un escepticismo similar respecto a sus ambiciones industriales.
El ejemplo coreano demuestra que la limitación de recursos no determina el destino. Lo que importa es la calidad de la gestión, el capital humano y la determinación nacional.
- La crisis como oportunidad
Tras la Guerra de Corea, la crisis del petróleo de la década de 1970 y la crisis financiera asiática de 1997, Corea no se limitó a reconstruir lo perdido. Cada crisis se convirtió en una oportunidad para la modernización y la mejora.
Para Irán, los daños a la infraestructura derivados de los conflictos regionales no deben considerarse el final del camino, sino un punto de partida para la construcción de instalaciones más avanzadas.
- El capital humano primero.
El énfasis que pone Park Tae-joon en el conocimiento y las habilidades refleja una verdad fundamental: el equipo se puede comprar, pero las personas deben desarrollarse.
Todo plan de reconstrucción debe priorizar la retención y capacitación de ingenieros, técnicos y gerentes. Son el activo más valioso.
- La tecnología como motor
Corea del Sur nunca se durmió en los logros del pasado. Desde la década de 1970 hasta la actualidad, ha mejorado continuamente su tecnología.
Para la industria siderúrgica de Irán, la modernización debería incluir:
- Transformación digital y automatización
Gestión inteligente de la energía
Sistemas de mantenimiento preventivo
- Adopción de tecnologías verdes
- Planificación a largo plazo
El proyecto siderúrgico de Corea no tuvo éxito en un año ni bajo un solo gobierno. Requirió décadas de inversión, paciencia y un seguimiento constante.
Las industrias estratégicas requieren horizontes a largo plazo. La estabilidad política y el compromiso con los objetivos de desarrollo son esenciales.
- Cadenas de valor vinculadas a la exportación
Corea no se enriqueció exportando acero. Se enriqueció exportando automóviles, barcos y maquinaria, productos que fueron posibles gracias al acero producido en el país.
El objetivo debe ser desarrollar cadenas de valor, no solo aumentar la capacidad de producción.
Medidas prácticas para Irán
Basándose en la experiencia de Corea, Irán debería considerar lo siguiente:
Primero: hay que reconocer que la reconstrucción no consiste solo en reparar fábricas. Significa reconstruir todo el ecosistema industrial.
Segundo: Abordar la resiliencia del sector siderúrgico comenzando por la seguridad energética y la infraestructura logística.
Tercero: Desarrollar una gestión logística óptima para garantizar la competitividad del acero.
Cuarto: Céntrese en el desarrollo de la cadena de valor en lugar de simplemente aumentar la capacidad.
Quinto: Dar prioridad a la adopción de tecnología y al desarrollo del capital humano junto con la reconstrucción física.
Comparación entre Irán y Corea del Sur
Idea clave: Irán posee ventajas en recursos naturales de las que Corea carece. Si Corea pudo prosperar sin recursos, Irán tiene un potencial aún mayor si se combina con una gestión estratégica.
Conclusión: El poder de la voluntad
La historia del acero en Corea del Sur no se centra principalmente en la tecnología, la inversión o el apoyo gubernamental, aunque todos estos factores fueron importantes. Se trata de algo más fundamental: la voluntad nacional.
El mismo país al que se le aconsejó «dedicarse a pescar» en lugar de fabricar acero se convirtió en una potencia industrial mundial. Las mismas personas a las que se les dijo que sus ambiciones eran imposibles demostraron que los escépticos estaban equivocados.
Los coreanos respondieron a sus críticos no con argumentos, sino con millones de toneladas de acero, miles de kilómetros de infraestructura, cientos de buques transoceánicos y una de las economías industriales más exitosas del mundo.
La lección para Irán es clara:
Las naciones no progresan con lo que tienen; progresan con lo que deciden construir.
La industria siderúrgica iraní cuenta con ventajas que Corea del Sur nunca tuvo: abundantes reservas de mineral de hierro, recursos energéticos y un amplio mercado interno. Lo que Corea sí tenía era algo que se puede desarrollar en cualquier lugar: determinación, disciplina, pensamiento estratégico y una visión a largo plazo.
Para Irán, en la era posterior a la crisis, recuperar la capacidad siderúrgica a los niveles previos a la crisis no es el objetivo, sino simplemente un punto de partida. El verdadero objetivo es construir algo mejor: una industria siderúrgica moderna, eficiente y competitiva a nivel mundial que sirva de base para un desarrollo industrial más amplio.
Corea del Sur demostró que incluso los desafíos más difíciles pueden convertirse en oportunidades de transformación. La pregunta para Irán es si podrá reunir la misma voluntad para construir un futuro diferente.
La respuesta determinará no solo el destino de la industria siderúrgica iraní, sino también la trayectoria de todo su desarrollo económico durante las próximas décadas.
Reportacero