Colaborador Invitado

La industria del acero de toda América Latina emite menos CO 2 que en otras regiones del mundo

A raíz de lo que ha pasado últimamente con relación a la preocupación de la comunidad sobre los efectos contaminantes de la industria del acero, me permito hacer algunas aclaraciones basadas en hechos científicos como representante de esta industria en América Latina.

La primera aclaración hace referencia a la raíz de la contaminación del medio ambiente. Tendemos a confundir que la generación de CO 2 (unos de los gases más comunes que contribuyen al efecto invernadero, es decir al calentamiento global) es uno de los principales contaminantes del aire que respiramos todos en una ciudad. Nada más errado que eso. La emisión de CO2 tiene un impacto global pero no local. Es decir, la emisión de CO2 en China o en Brasil tiene el mismo impacto al difundirse aumentando la concentración de CO2 en la atmósfera. Por esta razón, es fundamental que los esfuerzos para cumplir con el Acuerdo de París y evitar superar el 1,5°C sea realmente una estrategia internacional.

La industria del acero tiene dos tipos de posible contaminación atmosférica, ambas Inherentes a su proceso y servicios auxiliares. Por su proceso físico tenemos la emisión de partículas a la atmósfera, que se evitan al colocar colectores de polvo y gases. Los colectores tienen una alta eficiencia en su operación, ya que por ahí circulan los gases derivados de este proceso. Estos dispositivos precipitan, filtran y lavan todos los humos, gases y polvos. Cuando una empresa siderúrgica invierte en este tipo de colectores es apreciado por la comunidad, por la mejora directa, aunque no perceptible de forma inmediata.

La ocurrencia de la emisión de partículas también se da de forma natural, como los volcanes y los incendios forestales, pero la que podemos controlar más es la industrial, el parque vehicular y la trituración de materiales de construcción que generan polvo de partículas suspendidas que pueden ocasionar que muchos contaminantes químicos no se dispersen de una manera rápida y afecten a los organismos expuestos.

También es fácil confundir el humo blanco que vemos saliendo de industrias siderúrgicas. No es más que vapor de agua, parte del proceso de enfriamiento directo o indirectos. Se checan cientos de puntos el desempeño de las plantas con equipo de última generación para medir la calidad del aire alrededor de las instalaciones.

Ahora, un tema que desata siempre la controversia es la generación de dióxido de carbono (CO 2 ) que en el acero viene de la parte química de su proceso (reducción del mineral de hierro) y en menor medida para calentamiento (laminación). Deacuerdo con la IEA (Agencia Internacional de Energía) los principales emisores son, en primer lugar, los productores de electricidad y calor, seguido del transporte y como tercer lugar la industria, como la del cemento, seguida del acero/siderurgia y luego la química y petroquímica, como las 3 principales en ese orden.

La industria del acero de toda América Latina emite menos dióxido de carbono que en otras regiones del mundo. La emisión de CO 2 equivalente por tonelada de acero en América Latina ronda 1,6 mientras el resto del mundo 1,8. Si comparamos con China el número es aún peor 2,2.

Esta industria se encuentra en proceso de reducción de su emisión mediante proyectos de Eficiencia Energética, proyectos mayores como el cambio a Gas Natural donde fuera posible, intensificar el consumo de chatarra ferrosa y tecnologías de punta como el secuestro y uso de CO 2 en otras cadenas de valor. Las oportunidades y desafíos son grandes en esta industria intensiva en energía. Desde 2006, las siderúrgicas en México, por ejemplo, han invertido en procesos de cambio a gas natural, el combustible fósil más amigable con el entorno. Entonces, dentro de la industria tenemos quienes contaminan más, tanto en emisión de partículas (como los que no tienen colectores) como de generación de CO 2 (como los que no parten de chatarra o de gas natural).

En ambos casos en América Latina llevamos una ventaja contra países como China, que hoy por hoy cuenta con la mitad de la producción mundial de acero. Y está confirmado que cada tonelada de acero producida en China emite un 44% más de CO 2 . México y Brasil, las dos economías más grandes de América Latina, reciclaron un total de 16.8 millones de toneladas de acero solo en 2017, siendo 7,8 millones México y 9 millones Brasil, según Canacero y Instituto Aço Brasil, respectivamente.

Ahora, para transformar el futuro en un desarrollo sustentable y una economía de bajo carbono y circular, el acero juega un rol necesario y fundamental.

Para empezar, es uno de los productos más reciclables del planeta y un elemento fundamental para el desarrollo de diversas industrias como la construcción, transporte o energía. Según los datos de Worldsteel, el acero es el material más reciclado del mundo, con alrededor de 630 Millones de toneladas recicladas anualmente. Pero eso lo veremos en detalle en la próxima columna.

*Francisco Leal es Director General de Alacero

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