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Economía alemana pierde impulso; indicador del DIW cae a su nivel más bajo desde otoño de 2025

El barómetro de coyuntura descendió a 91.3 puntos en julio, afectado por la incertidumbre geopolítica, los altos costos de la energía y la debilidad de la demanda global, mientras la industria continúa sin señales claras de recuperación.

La economía de Alemania volvió a mostrar señales de debilitamiento en julio, luego de que el barómetro de coyuntura del Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW Berlin) descendiera hasta 91.3 puntos, su nivel más bajo desde el otoño de 2025, reflejando el impacto de la incertidumbre geopolítica, los elevados precios de la energía y la fragilidad del sector industrial.

El indicador se alejó nuevamente de la referencia de 100 puntos, que representa un crecimiento promedio de la economía alemana, y confirmó la elevada volatilidad observada durante 2026, con avances y retrocesos mensuales desde febrero.

«La incertidumbre geopolítica, especialmente en torno al conflicto entre Irán y Estados Unidos, se refleja en el comportamiento de montaña rusa del barómetro», señaló Geraldine Dany-Knedlik, directora de Coyuntura del DIW Berlin.

Conflicto en Medio Oriente mantiene presión sobre la economía

El instituto explicó que la tensión en Medio Oriente continúa siendo uno de los principales riesgos para la mayor economía de Europa. La persistencia del conflicto con Irán y la incertidumbre sobre la navegación en el estrecho de Ormuz provocaron una elevada volatilidad en los precios del petróleo durante julio.

Aunque el crudo moderó parte de sus incrementos hacia el cierre del mes, los costos energéticos permanecen significativamente por encima de niveles previos, reduciendo el poder adquisitivo de los hogares y aumentando la cautela entre las empresas.

A ello se suma una demanda internacional todavía débil para los productos alemanes, mientras que las preocupaciones por una posible desaceleración del auge de la inteligencia artificial también comenzaron a afectar las expectativas económicas globales.

Industria sigue siendo el principal foco de debilidad

El DIW señaló que la industria alemana continúa siendo el mayor obstáculo para la recuperación económica.

La producción manufacturera permanece prácticamente estancada y los nuevos pedidos apenas muestran señales de mejora, salvo en los segmentos vinculados al incremento del gasto en defensa.

No obstante, las encuestas empresariales de julio reflejaron una ligera mejoría en las expectativas de negocio, así como en los indicadores de producción y demanda.

«En un entorno donde las condiciones económicas y geopolíticas pueden cambiar en cualquier momento, las empresas siguen actuando con cautela respecto a nuevas inversiones y aumentos de producción», afirmó Laura Pagenhardt, economista del DIW.

Añadió que una recuperación sostenida dependerá de una mayor certidumbre tanto en el ámbito geopolítico como en las políticas económicas del gobierno alemán.

Servicios y consumo también muestran fragilidad

El sector servicios tampoco logró consolidar una recuperación.

La elevada inflación, particularmente por el aumento en los precios de la gasolina y el diésel, continúa limitando el consumo privado.

En el mercado laboral, aunque el desempleo disminuyó ligeramente, el número de personas ocupadas también siguió reduciéndose, lo que mantiene un panorama moderado para la actividad económica.

Inversión pública aún genera incertidumbre

El DIW reconoció que los programas de gasto impulsados por el gobierno federal ya comienzan a ofrecer cierto respaldo a la actividad económica.

Sin embargo, persisten dudas sobre la forma en que se implementará el fondo especial destinado a infraestructura y transición climática, así como el impacto que tendrá sobre el crecimiento en los próximos meses.

Además, el intenso verano europeo ha reducido los niveles de agua del río Rin y otras vías fluviales, elevando los costos del transporte de mercancías y añadiendo nuevas presiones para la industria.

Para Guido Baldi, economista del instituto, la recuperación seguirá siendo frágil mientras el consumo interno no cobre mayor dinamismo.

«La economía alemana continúa avanzando de manera accidentada. Sin una demanda interna más sólida, la actividad seguirá siendo altamente vulnerable a los choques geopolíticos y otras crisis», concluyó.

 

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