Economía rusa resiste sanciones, pero vienen más desafíos
Las sanciones occidentales han golpeado a bancos rusos, individuos acaudalados e importaciones tecnológicas. Pero tras un año de medidas punitivas orientadas a privar a Rusia de fondos para la guerra, la economía de los rusos ordinarios no es muy distinta a la que era antes de la invasión a Ucrania.
No hay un desempleo masivo, la moneda nacional no se ha hundido, no hay largas colas de depositantes en bancos afectados. No ha cambiado mucho en los supermercados: los productos extranjeros siguen disponibles o han sido reemplazados por equivalentes nacionales.
Quizás hay menos multitudes en algunos centros comerciales, pero no mucho. Algunas compañías extranjeras como McDonald’s y Starbucks han sido reemplazadas por compañías locales que básicamente ofrecen el mismo menú con los nombres cambiados.
“Económicamente, nada ha cambiado”, comentó Vladimir Zharov, un empleado de televisión de 53 años. “Trabajo igual que antes, voy de compras igual que antes. Quizás los precios subieron un poquito, pero no tanto como para que se note”.