Colaborador Invitado

Educación: ahora es el momento de preparar el futuro del sector de acero

Cualquier sociedad sólo evoluciona cuando la educación es uno de sus valores fundamentales. En toda la historia, ningún pueblo ha sido capaz de avanzar sin preparación y estudio, ya sea sobre técnicas agrícolas o la domesticación y cría de animales, o la comprensión de los principios físicos y químicos para desarrollar herramientas y procesos industriales, y llegar a nuestra Era de la Información, en qué conocimiento genera más innovaciones y agrega valor a la Humanidad.

Cuanto más específicos sean los conocimientos, mayor será la necesidad de educación para garantizar la calidad y la eficiencia de un área de actividad determinada. Un excelente ejemplo es el sector de acero: desde su concepción, el acero depende del conocimiento. No es algo sencillo: desde la tecnología necesaria para extraer el mineral y convertirlo en aleaciones de acero altamente resistentes, versátiles y reutilizables, queda un largo camino por recorrer.

Por ello, la educación está en el ADN del sector, al igual que la seguridad y el cuidado de la salud. Producir acero, aún más a la gran escala actual y de la forma más sustentable posible, requiere mucho conocimiento y un trabajo intensivo para formar a los equipos. Naturalmente, esta es una cadena productiva en la que la preparación de los profesionales toma tiempo – y con los cambios que trae la tecnología y los cambios del mercado, el cuidado con la educación es aún más fundamental.

En este sentido, el futuro exigirá aún más de todo el sector. La necesidad de impulsar una transición hacia fuentes de energía renovables, con menor impacto ambiental, genera un nuevo ciclo de aprendizaje para los profesionales del mercado. Y, con ello, genera nuevos conocimientos y estimula un nuevo ciclo de innovación en toda la cadena del acero.

Estamos dando grandes pasos hacia fuentes y procesos de producción más sustentables y con un menor impacto ambiental. Son temas fundamentales para la perpetuación de nuestro sector, pero también son cuestiones que refuerzan uno de los grandes retos que las empresas deberán superar en esta próxima década: ¿cómo atraer y retener el joven profesional?

Ahora existe una intensa competencia por el profesional y áreas como la tecnología de la información (TI) y de servicios tienden a ser mucho más atractivas. En términos muy generales, la industria del acero compite con Google, Microsoft y Amazon por los profesionales que abrirán el camino de la innovación en la industria. Es una competencia muy intensa. Y aquí es donde el desarrollo de proyectos educativos puede marcar una gran diferencia.

Desarrollar de adentro hacia afuera

En tiempos de transformación acelerada, la forma más rápida de seguir la evolución del mercado es contratar profesionales de otras áreas. Este es un movimiento importante, ya que inocula a las empresas una nueva mentalidad, genera preguntas que no se hicieron antes y crea un impulso para nuevas respuestas.

Depender completamente de traer personas de otros sectores, sin embargo, tiene una serie de inconvenientes: el sector puede no ser interesante para los profesionales deseados, que preferirán otras opciones más “de moda”; es más caro traer gente de fuera que formarlo internamente. Piensa en tu equipo de fútbol favorito: traer una estrella internacional costará mucho más que criarlo en las categorías inferiores; los profesionales de otros sectores tienen un nivel de conocimiento excepcional en sus áreas, pero no siempre conocen su campo de actividad con la profundidad necesaria. La curva de aprendizaje puede ser muy difícil; la necesidad de depender de conocimientos específicos puede hacer que el talento resulte demasiado caro. Siempre hay que tener alternativas.

Por todas estas razones, el enfoque de Alacero es un híbrido. Si bien incentivamos a las empresas del sector en América Latina a buscar profesional externo para cubrir necesidades específicas, operamos en toda la región a través de programas de formación, educación y capacitación. Con ello, pretendemos contribuir a crear las personas del mañana, al mismo tiempo que ayudamos a las empresas a captar las personas de hoy.

Hemos desarrollado, por ejemplo, un proyecto de habilidades verdes con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con una visión de largo plazo para permitir el crecimiento sustentable de la industria. Este proyecto está mapeando las habilidades y competencias que se necesitarán dentro de 20 años, para que, a partir de ahora, podamos crear una hoja de ruta que prepare a los profesionales internamente.

Un ejemplo del desafío que tenemos por delante es el tema del hidrógeno verde. Sin duda, en dos décadas este será un tema importante en la matriz energética de nuestro sector. Sin embargo, entre ahora y 2042, tendremos que evolucionar mucho. Muchos de los futuros especialistas en hidrógeno verde ni siquiera nacieron, o aún son bebés, y necesitamos identificar las brechas educativas para que esta área demuestre ser una carrera prometedora en el futuro.

Lo mismo puede decirse, por ejemplo, del mercado de captura de carbono. El potencial es inmenso y las aplicaciones pueden ser revolucionarias, pero este potencial sólo se materializará si tenemos, desde el principio, profesionales capacitados para hacer realidad esta revolución. Preparar a estos profesionales es una forma de garantizar una importante ventaja competitiva en la evolución del mercado y hacer que la industria siderúrgica sea percibida como lo que realmente es: altamente tecnológica, innovadora y enfocada en una visión de largo plazo.

El camino entre hoy y el futuro dependerá de conocimientos, habilidades y competencias que aún no existen. Es un desarrollo que vendrá de la nada y que invierte la lógica de la educación tradicional. Por lo tanto, esta evolución sólo sucederá si nosotros, como industria, identificamos las brechas educativas y actuamos proactivamente, con la academia y el sector privado, para desarrollar programas de capacitación.

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