El “America First Trade Policy” de Trump y el explosivo déficit siderúrgico mexicano con Estados Unidos
La tensión comercial contra el acero exportado de México a Estados Unidos se intensifica con la orden ejecutiva “America First Trade Policy” emitida por el nuevo presidente de la Unión Americana, Donald Trump, medida que inmediatamente aprovechó el Instituto Americano del Hierro y el Acero (AISI) para solicitar mayor protección para las acereras estadounidenses.
El rumor infundado de la supuesta inundación del mercado estadounidense con acero mexicano tiene mayor fuerza que los hechos reales. En la mayor parte de los medios de comunicación especializados en acero en el mundo, se lee que México ha inundado a Estados Unidos con acero triangulado de Asia particularmente de China. Esto está fuera de las estadísticas oficiales de la Unión Americana.
Los datos del gobierno estadounidense, en particular del SIMA (Steel Import Monitoring and Analysis System o Sistema de Monitoreo y Análisis de Importaciones de Acero) del propio Departamento de Comercio, muestran la realidad no explotada masivamente por los acereros mexicanos.
Las voces de acereros y legisladores estadounidenses hacen más ruido y prevalecen mediáticamente a la realidad. Datos del SIMA, mostrados por Canacero reflejan que en octubre el déficit siderúrgico de México con Estados Unidos reportó un incremento anual de 76.6% o de 103,000 toneladas para quedar en 237,000 toneladas.
Las empresas en México exportaron 153,000 toneladas de productos terminados de acero, fueron 27,000 toneladas o 15.1% menos respecto al mismo mes de 2023. En contraste, los agremiados al AISI exportaron a México 390,000 toneladas de acero, eso fue 76,000 toneladas o 24.0% más en el periodo.
¿Y esas 153,000 toneladas son mucho o poco? Según los datos derivados del mismo SIMA, mostrados por la Canacero revelan que ese volumen exportado representó sólo el 2.1% del acero consumido en Estados Unidos.
Pese a las voces de la industria siderúrgica estadounidense, en el comercio bilateral siderúrgico, Estados Unidos tiene la supremacía y no como se dice mediáticamente.
La Unión Americana es el mayor proveedor de acero a México. Hasta octubre, de las compras totales, los socios del AISI aportaron el 32% de las importaciones de productos terminados de acero. Ese porcentaje es casi el doble del segundo mayor proveedor del metal grisáceo a México: Corea del Sur.
Así, en octubre por cada tonelada de productos terminados de acero exportados a Estados Unidos, los empresarios de ese país enviaron a México más de 2.5 toneladas.
El acero estadounidense representó el 13.6% del acero consumido en México, muy por encima de la participación de 2.1% del acero mexicano en el vecino país del norte.
Considerando el acumulado de 10 meses, el déficit siderúrgico de México fue de 2.0 millones de toneladas, 36.4% más en variación anual. Se exportaron 1.7 millones de toneladas y se importaron 3.7 millones. Las exportaciones acumulan al menos 22 meses en tendencia negativa.
Históricamente, la industria siderúrgica en México es deficitaria. No sólo con Estados Unidos, en general la balanza comercial acerera con todo el mundo es deficitaria. Al menos así lo marcan los datos de las últimas tres décadas.
En ese escenario local, se promulgó la orden ejecutiva “America First Trade Policy” para delinear la política comercial de la mayor economía del mundo con Donald Trump ahora en la presidencia. Ese mandato ordena a varias agencias a presentar investigaciones en diferentes temas al presidente el 1 de abril próximo. Entre ellos, temas relacionados al acero.
Según el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), con la orden ejecutiva la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. (USTR), rumbo a la Revisión del T-MEC, iniciará las consultas públicas para la revisión del acuerdo comercial en julio de 2026.
Empresas y congresistas estadounidenses han acusado a México de una supuesta violación al acuerdo comercial trilateral T-MEC. Esa misma postura la tienen algunos congresistas de Canadá.
Con la orden ejecutiva, el Departamento del Comercio, junto con el Departamento del Tesoro y la USTR, analizarán las causas del déficit comercial de Estados Unidos y su impacto en la seguridad nacional. Del análisis podrían surgir acciones para subsanar. Los aranceles al comercio exterior podrían ser una opción.
Empresas acereras organizadas y congresistas estadounidenses han manifestado con éxito, al menos mediáticamente, que el acero proveniente de México ha inundado el mercado estadounidense. Esto se traduce en un déficit comercial.
La USTR también evaluará el informe de la revisión cuatrianual de los aranceles contra China adoptados al amparo de la Sección 301 del Trade Act de 1974. La USTR podría considerar aranceles adicionales a terceros países como México como algunas voces de la industria siderúrgica estadounidense lo han manifestado.
Otro tema de especial interés para la industria acerera mexicana con la “America First Trade Policy” de Trump, es que el Departamento de Comercio, de la mano del Departamento de Defensa y otras entidades analizarán la parte económica y seguridad de la base industrial y manufacturera estadounidense para definir qué tipo de importaciones amenazan su seguridad nacional. Basta decir que esto también involucra mediáticamente al acero exportado desde México.
Otros temas que podrían afectar a la industria manufacturera, consumidora de acero, a través de la orden ejecutiva son el análisis a los principales socios comerciales sobre “manipuladores de divisas” bajo la lupa del Departamento del Tesoro. Hay que recordar que México estuvo bajo la lupa del Tesoro estadounidense en 2021, una que no se comprobó como “manipulador de la moneda”.
Otros temas son vehículos eléctricos de China, migración ilegal y tráfico de fentanilo. Temas sensibles, ahí está el caso de Colombia que fue sancionada con aranceles de 25% a todas las exportaciones del país sudamericano a Estados Unidos. Esto derivado por el tema de la migración.
En ese escenario, el Instituto Americano del Hierro y el Acero (AISI) aprovechó las órdenes ejecutivas para solicitar a Trump la corrección de las prácticas comerciales desleales en el extranjero. Además de garantizar la innovación y políticas fiscales para alentar nuevas inversiones en la industria acerera.
ReportAcero / Staff