«El banco reivindica nuestro trabajo con el orgullo de lo hecho en casa»
Teresa del Campo es hija y madre de familia numerosa. Se licenció en Económicas, con un máster en asesoría fiscal, y en la actualidad participa en un Programa de Dirección General (PDG) en el IESE. Es experta en gestión global de proyectos, cuenta con amplia experiencia en auditoría internacional y asesoría fiscal y, desde enero de 2022, es CEO de BBVA Creative.
Cuando habla de su trabajo transmite una pasión contagiosa y un orgullo enorme por el equipo que lidera. Es clara y directa y espera eso mismo de los demás. Se nota que ha invertido mucho tiempo en pensar la organización que quiere y sopesa cada pregunta pausadamente.
Pregunta: En tu anterior etapa fuiste auditora. Imagino que el proceso de adaptación no ha sido sencillo.
Teresa del Campo: Lo cierto es que este proceso fue muy gradual. Mi primera posición en la agencia fue de directora financiera y desde esa posición tuve que rediseñar nuestros procesos, incluyendo todo el sistema de control y seguimiento de proyectos. Este trabajo supuso un primer revulsivo para la organización y para mí; un grado de compresión muy detallado de toda la actividad y los equipos. En la compañía sabíamos que supondría un choque cultural, pero lo hicimos con el tiempo y la delicadeza necesaria para no estropear el motor creativo que ya era BBVA Creative.
P: ¿Qué hace una auditora gestionando una agencia creativa?
T.D.C: A diferencia de otras agencias ‘in-house’, nuestro modelo tiene un compromiso de autonomía financiera, lo que nos obliga a ser competitivos y rentables. Además, el modelo de gobierno y control de la agencia debe estar plenamente ajustado a la normativa interna del Grupo. Los perfiles tradicionales de agencia pueden estar preparados para la primera misión pero, trabajando para BBVA, la segunda misión necesita de habilidades que he ido adquiriendo durante muchos años.
P: ¿Cómo iniciaste tu trayectoria en el Grupo BBVA y cuál ha sido tu bagaje hasta terminar dirigiendo la agencia ‘in-house’ de BBVA?
T.D.C: Tras unos años en PWC empecé en el año 2007 en Auditoría Interna. Siempre había querido trabajar en un grupo financiero y tuve la oportunidad de hacerlo en un momento muy interesante, encargándome de proyectos que me gustaban y con un equipazo. En 2015 surgió la posibilidad de entrar en BBVA Creative. Era un cambio muy radical pero Manuel Mora-Figueroa (el CEO en aquél momento) y Luis González (director creativo) me describieron un proyecto que desde el principio me sedujo y aquí estoy.
P: ¿En ese camino qué es lo más importante que has aprendido?
T.D.C: A controlar mi síndrome de la impostora (risas). Quizá la humildad con la que tienes que afrontar los cambios, a reflexionar e incorporar puntos de vista muy diferentes al tuyo. También a reconocer pronto los errores para volver a empezar. Pero sobre todo, lo hermoso que es este oficio en que ves cómo el trabajo colectivo de personas con talentos diferentes convierten ideas abstractas en cosas que puedes oír, ver y sentir. Me siento muy afortunada de ser una pequeña parte de esa magia.
P: ¿Qué aporta la experiencia de un perfil como el tuyo al modelo de BBVA Creative?
T.D.C: Vengo de una cultura (la auditoría) que se apoya en dos aspectos. El primero de ellos son los datos para analizar, establecer hipótesis y contrastarlas. El segundo es la planificación y el rigor metodológico. La aplicación de ambas cosas a la creatividad puede sonar contra intuitivo, cuando, asombrosamente, son los puntos en los que he encontrado mayor sintonía con el equipo. Para responder a tu pregunta, quiero pensar que mi experiencia ha contribuido a que todos seamos más exigentes con el trabajo, a hacernos más preguntas y a caminar más seguros en cada proyecto.