Economia y Politica

Eleva mayor inversión calidad de empleos.- CEESP

22 de noviembre de 2021.- El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, CEESP, consideró en su Análisis Económico Ejecutivo que la mayor inversión implica más empleos de calidad y que se requiere un mercado laboral que satisfaga los requerimientos de la población.

La necesidad de empleo no solo corresponde al número de desempleados. La precarización del mercado de trabajo se ha convertido en un importante factor que inhibe una rápida recuperación del mercado interno.

La pobreza aumentó, la población perdió servicios de salud, la ocupación se redujo, la participación laboral bajó y la clase media se redujo significativamente. La debilidad del mercado laboral y el deterioro del bienestar de los hogares limita el fortalecimiento del mercado interno y las posibilidades de reactivación.

LA SITUACIÓN DEL EMPLEO Y LOS HOGARES EN MEXICO

El deterioro del mercado laboral y su precarización no es un problema reciente. Pero se puede advertir que en los últimos tres años se ha agudizado. Es natural que ello se relaciona con el aumento de los niveles de pobreza.

Al menos en los últimos cuatro sexenios y lo que va del actual, el promedio de crecimiento de la economía se ha mantenido a la baja, en algunos periodos por años específicos de crisis -como 1995 y 2009-, pero en general con tendencia decreciente. En ese lapso el crecimiento promedio anual del Producto Interno Bruto (PIB) es de 2.0%, avance insuficiente para satisfacer las crecientes necesidades de bienestar de los hogares.

El CEESP, entre otros organismos, ha señalado que para que la economía pueda crecer 4% anual de manera sostenida, es necesario que la inversión total alcance alrededor del 25% del PIB, con una inversión pública de 5%. Las cifras de Cuentas Nacionales indican que en el segundo trimestre de este año la inversión total representó 17.4% del PIB.

La inversión pública -que debería jugar un importante papel de facilitación y complemento de la privada- ha disminuido significativamente. En el segundo trimestre del presente año representó solo 2.1% del PIB, su nivel más bajo desde 1939. Por su parte, la inversión privada representó 15.3%, la proporción más baja desde 2009.

Mayor inversión implica más empleos de calidad. Se requiere un mercado laboral que satisfaga los requerimientos de la población.

La importancia de la inversión radica en el consecuente aumento del acervo de capital productivo. Con ello, las empresas pueden demandar más empleo y éste es más productivo al colaborar con ese capital y por lo tanto mejor remunerado. De otra forma, una mayor fuerza de trabajo que de capital resulta en desempleo o menor productividad laboral con menores salarios.

Estimaciones propias sugieren que, después mantener una tendencia ascendente por muchos años, el acervo de capital se redujo en 2020 como consecuencia de la baja inversión, que pudo haber sido superada por la depreciación del capital.

Al tiempo que la inversión se ha deprimido, la contracción económica en los últimos tres años, antes y durante la pandemia, ha impedido que las empresas generen los empleos que demanda la creciente fuerza de trabajo, más aún al no haber recibido apoyos durante los cierres de actividades. Así, en 2020 la población que deseaba trabajar y no lo hacía y la que sí trabajaba, pero en condiciones no deseadas, aumentó considerablemente.

Lo anterior implica que hay una necesidad importante de puestos de trabajo que el país requiere para contar con un mercado laboral robusto, que satisfaga los requerimientos de la población. Hay que identificar dicha necesidad a fin de diseñar políticas públicas idóneas para solucionar el problema.

A primera vista, se podría decir que los empleos que se requieren corresponden simplemente a los representados por la tasa de desocupación que en septiembre representó 4.2% de la población económicamente activa (PEA), es decir, 2.4 millones de personas. Sin embargo, no solo ésta es la necesidad de empleos en México. Se debe tener en cuenta que además se requiere una mayor participación en el mercado laboral –o sea, que más personas en edad de trabajar, lo hagan-, así como más puestos de trabajo de tiempo completo y de mayor calidad.

El bajo crecimiento de la economía y la pandemia han dificultado notoriamente la posibilidad de conseguir un empleo, independientemente si es formal o no. Ello ha llevado a un número considerable de personas que tienen interés en trabajar a desistir de la búsqueda o a no buscar un empleo por considerar que no tienen posibilidades de conseguirlo. Las cifras oficiales indican que en esta situación se encuentra un total de 8.4 millones de personas, universo que se definen como “no ocupados disponibles” dentro de la población no económicamente activa.

La necesidad de empleo no solo corresponde al número de desempleados.

También hay que considerar como necesidad de empleo a la subocupación: las “personas ocupadas con la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual les permite”. En septiembre pasado, este segmento sumó 6.8 millones de personas. Esto, además de reflejar en buena medida la precariedad del empleo, es la segunda aproximación de los puestos de trabajo que requiere la población.

Al sumar todas estas cifras se obtiene lo que se define como “brecha laboral” , que da una idea del total de puestos de trabajo que requiere la población. Bajo este concepto, se tiene que en septiembre del presente año la economía mexicana requería un total de 17.6 millones de empleos de tiempo completo y bien remunerados para satisfacer las necesidades de los hogares.

Hay varios indicadores que apuntan a una precarización reciente del mercado laboral, como el deterioro salarial y más ocupados en condiciones críticas.

La precarización del mercado de trabajo se ha convertido en un importante factor que inhibe una rápida recuperación del mercado interno.

La estructura salarial se ha modificado significativamente. Por un lado, tras un periodo de debilitamiento de la actividad económica y la significativa pérdida de puestos de trabajo que generó la crisis sanitaria, el bajo crecimiento y la pandemia han orillado a que los trabajadores estén dispuestos a recibir salarios más bajos de los que tenían o inferiores a sus capacidades, tan solo por conseguir una fuente de ingresos. En lo que va del sexenio (hasta el 2º. trimestre de este año), la población ocupada que se concentra en los segmentos que tienen ingresos de hasta dos salarios mínimos aumentó en 10 millones de personas, a costa de la dinámica descendente en la población ocupada que percibe más de dos salarios mínimos, que muestra una disminución de 7.4 millones.

Por otro lado, con los aumentos del salario mínimo muchas personas han sido excluidas en el sentido que han pasado a percibir salarios menores al mínimo. De 2017 al segundo trimestre de este año el número de trabajadores con menos de un salario mínimo aumentó en 6.8 millones, llegando al 26% de la fuerza laboral total. De ellos, 4.9 millones cayeron en la informalidad.

No hay duda de que la crisis sanitaria impactó severamente al mercado laboral y al bienestar de los hogares. Sin embargo, también hay que recordar que el debilitamiento de la actividad económica previo a la pandemia fue mayor. En los 5 primeros trimestres de la administración la economía se contrajo 1.8%, mientras que en los siguientes 5, ya en la pandemia, la contracción fue de 1.2%.

La pobreza aumentó, la población perdió servicios de salud, la ocupación se redujo, la participación laboral bajó y la clase media cayó significativamente.

Durante este tiempo los efectos han sido importantes: la pobreza aumentó en 3.8 millones de personas; 15.6 millones de personas se quedaron si servicios de salud; la población ocupada en septiembre de este año aún es menor en 600 mil personas respecto a su nivel prepandemia, la población desocupada en mayor en 700 mil y la población no económicamente activa disponible  es 2.5 millones mayor.

Nueva información publicada por el INEGI confirma este deterioro. En su actualización del cálculo sobre la clase media 2010-2020, se observa que el universo que la integra también sufrió las consecuencias de la contracción del producto previa y durante la pandemia.

Los resultados del estudio señalan que en 2020 el universo de personas que integraban la clase media fue de 47.2 millones, 6.3 millones menos que en 2018. Como porcentaje de la población total, la clase media pasó de representar 42.7% a 37.2% en ese periodo. Ese número de personas pasó a la clase baja.

La situación del mercado laboral es complicada y la dificultad va más allá de señalar que el empleo se recupera con los programas asistenciales y proyectos del gobierno. Así, la posibilidad de recuperación del bienestar de los hogares en el corto plazo es muy reducida.

La debilidad del mercado laboral y el deterioro del bienestar de los hogares limita el fortalecimiento del mercado interno y las posibilidades de reactivación.

La precarización del mercado laboral, la necesidad de nuevos puestos de trabajo bien remunerados y el aumento de la ocupación con niveles salariales más bajos, limita el poder adquisitivo de los hogares, el consumo y el fortalecimiento del mercado interno.

A pesar del efecto rebote, en agosto pasado el indicador de consumo privado en el mercado interior acumuló tres meses consecutivos con variaciones negativas, además de que resultó 5.2% inferior respecto a su nivel más alto reportado en julio del 2019.

Es importante advertir que hay serios riesgos relacionados con la situación de la economía y en particular en el sector laboral, así como en la perspectiva de reactivación del dinamismo económico. Aún si, como sería deseable, el gobierno decidiera invertir productivamente y adoptar políticas amigables a la inversión privada, el crecimiento y el empleo, sería probable que los resultados positivos se presentaran hasta el mediano plazo. No obstante, eso sería lo responsable por el bien del país.

México

De acuerdo con el indicador oportuno de la actividad económica (IOAE), el INEGI anticipa que durante septiembre la economía creció a una tasa mensual de 0.3% y en octubre 0.6%, después de que en agosto registró una caída de 1.6%. Se prevé que las actividades secundarias cayeron 2.7% en septiembre, pero se anticipa un repunte de 1.1% para octubre. Para las actividades terciarias se estiman avances de 0.5% y 0.8% en los mismos meses.

De esta manera, se prevé que, respecto al mismo mes del año pasado, en septiembre la actividad económica creció 2.8% y en octubre 1.9%.

A pesar de este comportamiento, el nivel del indicador de la actividad económica se mantiene por debajo de su nivel prepandemia.

Para las actividades secundarias, la estimación de crecimiento anual de septiembre y octubre se ubica en 1.7% y 1.3%, en tanto que para las actividades terciarias en 2.2% y 2.0%, respectivamente.

Estados Unidos

El reporte de la Reserva Federal indica que durante octubre la producción industrial aumentó 1.6%, después de la caída de 1.3% tras los efectos del huracán Ida. Además, este avance fue superior al pronóstico del mercado que anticipaba un aumento de 0.8%. El indicador de la producción manufacturera repuntó 1.2%, con lo que alcanzó su nivel más alto desde febrero de 2019. Este resultado respondió en buena medida al incremento de 11.0% en la producción de vehículos de motor y autopartes. Tan solo el ensamble de vehículos de motor creció 18.8%. Por su parte, la producción minera se elevó 4.1%, en tanto que la producción de servicios públicos lo hizo en 1.2%. Respecto al mismo mes del año pasado, la producción industrial total creció 5.1%, con lo que su nivel se ubicó como el más alto desde diciembre de 2019.

El Departamento de Comercio informó que durante octubre las ventas al menudeo aumentaron 1.7%, superando tanto el avance del 0.8% del mes previo, como la previsión del mercado que anticipaba un incremento de 1.2%. Dentro de los segmentos con mayores aumentos resaltan los de ventas de minoristas no comerciales que se elevaron 4.0%, las ventas de gasolineras crecieron 3.9%, las de tiendas de electrónica y electrodomésticos lo hicieron en 3.8% y las de distribuidores de materiales de construcción y equipos y suministros de jardín aumentaron 2.8%.

El Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano informó que, con base en cifras ajustadas a tasa anual, durante octubre se inició la construcción 1.52 millones de viviendas, cifra ligeramente menor a los 1.59 millones que anticipaba el mercado Por su parte, los permisos de construcción sumaron 1.65 millones, cifra prácticamente igual al pronóstico del mercado de 1.64 millones.

 

 

Reportacero

 

 

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