INTERNACIONALES

El sector agroalimentario de España resiste frente a la crisis

Madrid, 26 de diciembre de 2013.- Según el último análisis publicado por Crédito y Caución el sector agroalimentario ha demostrado su capacidad de resistencia, y la fortaleza de su posición como sector estratégico para la economía nacional. Frente a la situación que atraviesa el sector agroalimentario mundial, en la que los pequeños productores y proveedores de alimentos están desapareciendo en favor de grupos de mayor tamaño, el sector en España cuenta con alrededor de 30 mil  empresas de las cuales el 96% son pequeñas y medianas empresas.

El sector mantiene un peso considerable, con una producción anual en el entorno de los 86 mil euros que supone el 7,5% del PIB, y, lo que es aún más relevante, las exportaciones muestran un crecimiento sostenido desde mediados de los noventa, un indicador de que la internacionalización del sector ha sido un proceso continuo y de largo plazo y no una reacción a la reciente caída de la demanda interna.

Las empresas que operan en el sector de alimentación suelen tener ratios de solvencia superiores a la media. Al igual que otras empresas españolas, los operadores de alimentos, especialmente las pymes, sufren de la falta de flujos de crédito y de liquidez en la economía. Sin embargo, la dependencia de la financiación bancaria es menor que en otros sectores.

Los plazos de pago en general, se han mantenido sin cambios desde el año pasado en unos 80 días, mientras que en algunos subsectores, como frutas y verduras, las condiciones de pago son más altas, en torno a 100 ó 120 días. Durante el año 2012, y en 2013 el buen comportamiento de pago se mantuvo estable, y Crédito y Caución no prevé ningún cambio significativo en los próximos meses. Las insolvencias también están en un buen nivel y se espera que continúen en esta línea.

Los nuevos retos de una economía global

El sector afronta los retos de una economía globalizada: mercados abiertos, precios de las materias primas cambiantes según la demanda mundial debido al crecimiento demográfico y diferentes hábitos alimenticios. En 2012 las exportaciones de alimentos y bebidas aumentaron un 9,4% hasta alcanzar los 22.000 millones de euros, lo que representa casi el 10% del comercio exterior total de España, proporcionando un superávit comercial de 3.000 millones de euros. 

Las exportaciones han seguido creciendo en 2013, alrededor de un 4% durante los ocho primeros meses del año. La industria agroalimentaria española es más competitiva que la europea en toda la cadena de valor, desde la producción hasta la distribución minorista, y más innovadora.

“Por tamaño, nuestro país tiene uno de los sectores agroalimentarios más importantes de Europa: se encuentra, prácticamente en todas las categorías, entre los cuatro principales productores europeos de productos de origen animal y derivados de plantas de cultivo”.

Después de Italia, España es el segundo mayor productor de frutas y hortalizas de Europa. Uno de los principales retos para estos productores es la creación de empresas más grandes, con más poder para negociar, no sólo con los minoristas  sino también con los proveedores de financiación.

El subsector lácteo se ha comportado peor, con una continúa reducción de la producción.

Los problemas principales a los que se enfrenta son el denominado downtrading, es decir, la elección por parte del consumidor de marcas blancas más baratas, y la dificultad de transmitir el aumento de los costes. De hecho, el precio se ha convertido en el factor más importante en las decisiones de compra, debido al aumento del IVA y la reducción del poder adquisitivo de los consumidores. Es probable que esta tendencia persista en 2014.

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