Difícil entendimiento Canadá-EUA ante distanciamiento de sus líderes
5 de sep de 2018.- Un acuerdo entre Estados Unidos y Canadá, que hoy reiniciaron sus pláticas en Washington para renovar el TLCAN, será difícil de lograr ante las marcadas diferencias entre el gobernante estadounidense Donald Trump y el canadiense Justin Trudeau, opinó hoy el analista Robert Bothwell.
En entrevista con Notimex, el especialista en Relaciones Internacionales de la Universidad de Toronto enfatizó que ésta no es una negociación “normal” en donde ambas partes “dan y reciben”, sino una en la que hay marcadas diferencias en las agendas bilaterales.
Cuando a finales de la década de 1980, Estados Unidos y Canadá negociaban para firmar su acuerdo comercial, el Capítulo 19 se convirtió en un punto de fricción, a tal grado que los negociadores canadienses se levantaron de la mesa.
La divergencia tuvo que ser resuelta a nivel de los entonces mandatarios el canadiense Brian Mulroney, y el estadounidense Ronald Reagan, así el Capítulo 19 quedó incluido en el acuerdo bilateral de 1988 y también en el trilateral con México en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que arrancó en 1994.
Treinta años después el mismo capítulo, de resolución de controversias, es defendido de nueva cuenta por Canadá pese a la negativa de Estados Unidos de incluirlo, aunque esta vez los mandatarios no muestran ninguna señal de acercamiento.
“Trump ha dejado bastante claro su desprecio por Trudeau, porque éste ha sido un genuino amigo del (expresidente Barack) Obama y el mandatario estadounidense (Trump) está decidido a destruir todos los logros de su predecesor”, afirmó el académico.
Otro aspecto que hace dudar de un acuerdo Ottawa-Washington es la propia personalidad “equivocada” de Trump, a quien Bothwell definió como un “narcisista terminal que miente”, por lo que estimó que las negociaciones o discusiones serán “infructuosas”.
Los puntos de fricción en esta última fase de negociación para renovar el TLCAN son: la defensa canadiense el Capítulo 19, su sistema de control de suministro de lácteos y su industria cultural.
Bothwell resumió que hasta ahora la estrategia de negociación de Canadá se ha basado en dos frentes. Negociar racionalmente con hechos y datos, con los que los negociadores de ambos lados han estado de acuerdo, pero no se ha podido avanzar por la “intransigencia” de Estados Unidos.
En su otra estrategia, los funcionarios y negociadores canadienses se han reunido con sus contrapartes, legisladores y empresarios estadounidenses, quienes “pueden presionar a Trump y, si eso no funciona, bloquear su acuerdo en el Congreso”.
El también profesor de historia canadiense puntualizó que Trump quiere negociar un triunfo que pueda utilizar en las elecciones intermedias de noviembre próximo en Estados Unidos, mientras que el interés canadiense se inclina por negarle ese triunfo.
“Si Trump decide cancelar el TLCAN, el Congreso tendría la última palabra, aunque también existe la esperanza de que la administración de Trump se derrumbe, y que vamos a negociar con alguien más racional, incluso el muy limitado (vicepresidente estadounidense Mike) Pence”, opinó Bothwell.
Un día antes de que la principal negociadora canadiense, Chrystia Freeland, regresara a Washington para continuar con las negociaciones que quedaron suspendidas el viernes, Trudeau recalcó que Canadá se mantendrá firme en la defensa de su industria de lácteos, el Capítulo 19, y su industria cultural.
Respecto a esta última, que incluye periódicos, revistas, películas, series de televisión, Trudeau advirtió: “Hemos sido muy claros de que la excepción cultural debe estar en cualquier negociación del TLCAN».
«Es inconcebible que una cadena estadounidense compre a una canadiense, sería como entregar nuestra soberanía e identidad y esto no lo aceptaremos”, enfatizó.
Notimex