Examina Secretaría de Economía de NL posibilidad de cambio de escenario comercial con EUA
“El grado de dependencia comercial que tiene México con su vecino (Estados Unidos, EUA) es incuestionable, sin embargo, la aplicación de medidas unilaterales, por parte de EUA, son poco posibles, con la excepción de que se retirara de aquellos tratados y/o acuerdos internacionales a los que se encuentra adscrito, lo cual afectaría a EUA”, señala el documento.
Añade que México, por su posición geográfica pero también por una política económica y comercial delineada desde hace más dos décadas, es de los pocos países que tiene un alto grado de relación y dependencia con su país vecino, EUA en este caso.
“El 81% (2015) de las exportaciones mexicanas son a EUA, las remesas recibidas ascienden a 24,000 millones de dólares (2015), valor superior al ingreso por turismo. 390,000 mexicanos migran anualmente a EUA, ascendiendo a una población mexicana residente en EUA de más de 10 millones, y sumado a eso, más de 16 millones nacidos en EUA de ascendencia mexicana”, explica.
Asimismo, consigna que la interrelación cultural y comercial esta estrechitamente vinculada por una población de los estados fronterizos de cada país que asciende a 75 millones del lado de EUA2 y 21 millones del lado México.
La población de ciudades fronterizas asciende a 9.3 millones de habitantes entre ambos países.
Por otro lado, añade, el crecimiento económico de los países asiáticos lejos de haber sido una oportunidad para la diversificación de mercados para México ha sido una competencia externa e interna; la apertura comercial del país en condiciones internas poco competitivas incidió en desmedro de diversos sectores nacionales que fueron desapareciendo y desintegrando cadenadas de valor.
“A pesar que el flujo comercial entre México, EUA y Canadá se ha triplicado, y el principal destino de las exportaciones de EUA son a estos dos países, y a la vez mas del 80% de las exportaciones de estos dos son a EUA, la evidencia sugiere que el impacto del tratado ha sido modesto”, considera el documento.
“La posibilidad de un cambio en la política comercial de EUA abre la puerta a un replanteamiento de una nueva estrategia ante los acuerdos comerciales que no lograron los resultados prometidos, lo que amerita un profundo análisis y reflexión sobre las políticas económicas que se han realizado en las últimas décadas”, señala.
El tratado de libre comercio (TLC), considera, no necesariamente fue ganancia, hubo perdedores y ganadores.
“México ganó empleos en manufactura, pero perdió en la agricultura. El tratado no detuvo la alta migración de connacionales ante la falta de nuevas oportunidades en el país, y Asía fue el gran ganador en el comercio internacional”, consigna.
Respecto al comercio exterior de México, señala que el crecimiento de las exportaciones ha sido permanente, llegando a 381,000 millones de dólares (2015), que equivale a un 33% del PIB, sin embargo, considera, se debe ver en términos netos cuanto es el beneficio, ya que para exportar muchos de esos bienes también se importan otros insumos, dejando un remanente menor como beneficio al país.
En ese mismo periodo las importaciones alcanzaron 395,000 millones de dólares, lo que representó en términos netos (exportaciones –Importaciones) 14,900 millones de dólares de déficit; es decir en términos contables el comercio exterior no ha significado un superávit; compramos más de lo que vendemos.
La estructura del comercio exterior, señala, es un reflejo de la estructura productiva del país, la cual ha sido forjada por políticas económicas y comerciales implementadas en distintos periodos.
“Resumiendo estas cifras podemos decir que el modelo de apertura comercial llevo a México a ser país de alta dependencia de sus exportaciones hacia un solo país, poco diversificado en mercados, y con un alto grado de importaciones de insumos provenientes de Asía, es decir el valor agregado de las exportaciones son marginales bajo un modelo maquilador, de poca integración nacional en sus componentes. Esto no significa que no existan sectores y nichos de alto valor agregado, sin embargo, son casos particulares”, señala el documento.
El superávit comercial que se tiene con EUA; de 122,000 millones de dólares (2015), se diluye ante el déficit con Asía; 119,000 millones de dólares (2015), es decir que gran parte del valor exportado a EUA es mediante importaciones de Asía.
En 2015 se exportó a Asía 16,000 millones de dólares mientras que se importó 135,000 millones de dólares.
En cuanto a las importaciones de EUA, que ascienden a 187,000 millones de dólares, gran parte son insumos para su reexportación.
Del total de importaciones que realiza México, el 75% son bienes de uso intermedio (insumos).
“Ante esta estructura podemos decir que las altas cifras de exportaciones es un flujo económico, que de igual manera en que entra, sale, y el remanente que queda para el país es ínfimo”, señala.
Respecto al crecimiento y el comercio exterior considera que hay distintas teorías de comercio exterior; ventaja absoluta, monetaria y de equilibrio, sin embargo, son teorías basadas en supuestos que no se reproducen de igual forma, dada la complejidad del mundo real, el cual dista de la simplicidad en que se basan estas teorías.
Es indudable, señala, que el comercio exterior tiene beneficios y ventajas, pero “per se” no es la solución absoluta al crecimiento y desarrollo dada las ventajas asimétricas entre países y su grado de desarrollo.
Lo cierto es que, considera, desde el punto de vista de la contabilidad nacional, (las cuentas del país de las cuales se obtiene el Producto Interno Bruto (PIB) basado en la producción de bienes y servicios, tanto del lado de la demanda como la oferta) el comercio exterior solo aporta crecimiento al PIB cuando este es superavitario, mientras que al ser deficitario contribuye de forma negativa al crecimiento.
“A pesar del crecimiento en el comercio exterior de México, pasando de un 20% del PIB en 1960 (Exportaciones +Importaciones) a 66% en 2015, su contribución al crecimiento económico ha sido nulo. En las décadas de los sesenta y setenta el crecimiento promedio del PIB alcanzó el 6.7% anual, y las décadas posteriores 2.5%. El impulso al crecimiento en dicho periodo fue el mercado interno (consumo) y la inversión, componentes que se deterioraron posteriormente”, consigna.
Otro de los argumentos, añade, del beneficio de los tratados de libre comercio es el que se refiere a los consumidores.
“En el caso de México del total de importaciones, solo el 14% son bienes de consumo final, mientas que es EUA esto alcanza un 26%, sin embargo, hay 55 millones de pobres en el país (2014), los cuales no llegan a tener un poder adquisitivo mínimo para poder consumir una canasta básica, el beneficio pudiera verse solo en un grupo reducido de ingresos más altos”, señala el analisis.
En cuanto a la Política Comercial, consigna que México cuenta con 12 Tratados de Libre Comercio con 46 países (TLCs), 32 Acuerdos para la Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones (APPRIs) con 33 países y 9 acuerdos de alcance limitado (Acuerdos de Complementación Económica y Acuerdos de Alcance Parcial) en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI)
De este modo México, es considerado uno de los países con mayor número de tratados de libre comercio; de los más abiertos, sin embargo, países que igualmente se consideran abiertos, su comercio exterior representa un porcentaje mucho menor en relación al tamaño de su economía, así como un grado de dependencia de sus exportaciones a un solo país como es el caso de México.
Mientras que las exportaciones de México equivalen un 32% de su PIB, el 73% de éstas son a un solo destino; EUA.
En contraste las exportaciones de EUA representan 13.5% de su PIB, una tercera parte de lo que representa para México, en proporción al tamaño de sus economías, y solo el 17% de estas exportaciones son al principal país de destino, es decir una baja dependencia.
De una muestra de 20 países se observa que la mayoría tiene una alta diversificación (% de exportaciones al principal país de destino) y el nivel de apertura no es necesariamente es alto (exportaciones como % de su PIB).
Países como Japón, China, India, EUA, entre otros, sus exportaciones equivalen menos del 25% de su PIB, y a la vez menos del 20% de estas son a su principal país de destino.
Bajo la premisa que a mayor apertura e intercambio comercial mayor crecimiento, se esperaría que México haya tenido un alto grado de crecimiento económico dada la gran apertura comercial, pero las cifras muestran lo contrario.
En promedio México ha crecido 2.5% anual en los últimos 25 años.
Respecto al futuro del Tratado de Libre Comercio ante el panorama de un posible cambio en la política comercial que pudiera redefinirse con la nueva administración de EUA, considera que los acuerdos de tratados comerciales bilaterales y multilaterales no solo tratan sobre el intercambio de bienes, sino también de la importancia que reviste para los países desarrollados el establecimiento de un régimen común de protección de los derechos de propiedad intelectual, que obligan a los países miembros a regirse bajo un estricto régimen de patentes, diseñado por y para los países industrializados.
Estos tratados, añade, también cubren capítulos relativos a la protección de la inversión extranjera, siendo los países industrializados los que mantienen la mayor posición de inversión en los países emergentes o en vías de desarrollo.
Teniendo en cuenta esto, una eventual renegociación de los tratados estaría sobre la mesa en cuestión de intercambio de bienes sino estos otros puntos que son fundamentales para EUA.
En el caso particular del TLC, desde el punto de vista de intercambio comercial, la balanza entre los tres países ha beneficiado a Canadá y México, siendo estos dos superavitarios ante EUA.
Sin embargo, el déficit comercial que mantiene EUA con China es de mayor tamaño, y en general con Asía que supera el 40% de las importaciones totales, mientras que las provenientes de México y Canadá son el 26% de manera conjunta, y las exportaciones de EUA son un poco más del 25% a Asía, y el 30% a Canadá y México.
El mayor desbalance comercial que tiene EUA es con Asía, no con sus socios de América del Norte.
“La evolución del comercio internacional a raíz de los tratados de libre comercio ha evolucionado a una compleja interrelación del sector productivo entre países, sus cadenas de suministro, servicios de apoyo, logística etc.
“Que difícilmente puedan ser revertidos, aunado a la protección de los derechos de propiedad intelectual e inversión extranjera que amparan dichos tratados, en donde los principales interesados y beneficiados son los países industrializados”, señala.
Sin embargo, añade, en este proceso ha habido tanto ganadores como perdedores, sectores que desaparecieron, competencia asimétrica, desventajas comerciales y prácticas desleales, no todos han tenido las mismas reglas de juego y en condiciones similares.
Una eventual revisión y replanteamiento de dichos tratados y acuerdos puede ser benéfico al replantear una apertura más selectiva, conjugando con otras políticas económicas de orden fiscal y monetario para mejorar las condiciones y dinámica del mercado interno y sector productivo nacional.
A nivel regional considera que la relación comercial del estado (Nuevo León, NL) con el país vecino no difiere a la nacional, su perfil industrial está muy relacionado con el comercio exterior que principalmente es el país vecino, y a la vez esto ha hecho del estado muy atractivo para la inversión extranjera de otros países.
Del total de exportaciones de NL el 81% son a EUA, y la inversión extranjera en el estado proveniente de EUA es de 40%. El principal producto que exporta NL es equipo de transporte que equivale al 35% de las exportaciones.
El estado cuenta con un superávit comercial estimado en 6,800 millones de dólares, y en el caso particular con EUA, exporta 31,000 millones de dólares e importa 16,000 millones de dólares, una balanza comercial positiva de 14,000 millones de dólares. La vocación del estado se ha visto beneficiado por un sector productivo con una amplia plataforma exportadora.
El documenta finaliza presentando las siguientes Conclusiones:
El alto crecimiento del comercio internacional no ha impactado de forma significativa en el crecimiento, ingresos y distribución de la riqueza, en particular a México.
De acuerdo a un análisis, si el TLC hubiera tenido éxito en lograr las tasas de crecimiento previas a 1980, México sería el día de hoy un país de relativamente alto ingreso, con un ingreso per cápita mayor al de Portugal o Grecia, destacando que:
México está en la posición número 18 de 20 países de América Latina en su tasa de crecimiento real del PIB per cápita.
De 1960 a 1980, el PIB per cápita real de México casi se duplicó, con un crecimiento del 98.7%. En comparación, en los últimos 20 años (1994 – 2014) el PIB per cápita real solo creció un 18.6%.
Esta tasa del 18.6% de crecimiento del PIB per cápita, es alrededor de la mitad de la tasa de crecimiento alcanzada por el resto de América Latina.
De acuerdo a cifras oficiales de México, la tasa de pobreza en 2012 fue del 52.3%, prácticamente idéntica a la tasa de pobreza de 1994. Como resultado de esto, en 2012 había 14.3 millones más de mexicanos viviendo por debajo de la línea de pobreza que en 1994.
En base a las cifras del CEPAL en el resto de América Latina los niveles de pobreza disminuyeron dos veces y media más que en México. 20 puntos porcentuales para Latinoamérica (de 46% a 26%) y solo 8 puntos porcentuales para México (de 45.1% a 37.1%).
Los salarios reales (ajustados por inflación) eran prácticamente los mismos en 2012 que en 1994, solo un crecimiento de 2.3% en un periodo de 18 años, y muy apenas por encima de los niveles de 1980.
El TLC también tuvo un alto impacto sobre el empleo en la agricultura, debido a la competencia proveniente de Estados Unidos donde productos como el maíz se encuentran altamente subsidiados, borrando del mapa las granjas familiares en México.
De 1991 a 2007, un total de 4.9 millones de familias rurales fueron desplazadas; mientras que el trabajo agrícola-exportador de temporada se incrementó a cerca de 3 millones. Esto generó una pérdida neta de 1.9 millones de trabajos.
El pobre desempeño de la economía mexicana contribuyó a una extensa emigración hacia Estados Unidos. De 1994 al 2000 el número anual de mexicanos emigrando a Estados Unidos aumentó en un 79%.
Luego de dos décadas de tratados comerciales, los resultados no han sido favorables en cuanto a crecimiento económico, lo que amerita una profunda reflexión sobre las políticas económicas que se han aplicado, las cuales no dieron el resultado prometido; la apertura comercial desmedida no redujo la brecha entre países industrializados y los subdesarrollados o vías de desarrollo.
En este proceso hubo ganadores y perdedores; México ganó empleos en manufacturas pero perdió en la agricultura.
El tratado no detuvo la alta migración de connacionales ante la falta de nuevas oportunidades en el país, y Asía fue el gran ganador en el comercio internacional.
Necesitamos un cambio de fondo que nos oriente a retomar el alto crecimiento económico apoyado no solo en estrategias y políticas comerciales sino instrumentos fiscales y monetarios alineados a un mismo objetivo, generar crecimiento y empleo.
Staff Reportacero