Colaborador Invitado

La decisión de la Fed

Por Gabriela Siller

La política monetaria de cualquier banco central del mundo es llevada mediante tres herramientas: operaciones de mercado abierto, encaje legal y tasa de descuento. Las tres herramientas son importantes pero en realidad la tasa de descuento o referencia es la que fijan, representando el costo del dinero al que prestan dinero a los bancos comerciales. Desde el 2009 la Fed mantiene su tasa de referencia en el rango de 0 a 0.25% y adicionalmente ha llevado a cabo distensiones monetarias (QE, por sus siglas en inglés) para inyectar liquidez a la economía. Las compras de bonos que lleva actualmente la Fed son la tercera distensión monetaria (QE3).

La política monetaria se administra de acuerdo a los objetivos que en el caso de la Fed son el empleo y la estabilidad de precios. Se calcula que en el EU se deberían de crear 125 mil plazas mensuales para mantener estable al mercado laboral y al menos 200 mil mensuales durante 2.5 años para recuperar los empleos perdidos durante la crisis. Así, el mercado laboral muestra una mejoría, pero está lejos de llegar a los niveles pre crisis, a pesar de que la tasa de desempleo se ubica en 6.7%, cercano al nivel que la Fed fijó como meta para empezar a subir la tasa de referencia.

En términos de estabilidad de precios la inflación se ubica en 1.2% anualizada, lo cual para algunos dirigentes regionales de la Fed es peligrosamente bajo y para otros es adecuado. Por otro lado, la política monetaria acomodaticia que ha llevado a cabo la Fed desde el 2008 ha provocado cambios importantes en su balance, que se acerca a niveles peligrosos. Además, en el largo plazo el impacto de la inyección de dinero es neutral, o nulo.

No hay una fórmula para determinar si la Fed recortará nuevamente los estímulos mañana o si esperará a marzo, con el primer anuncio de política Janet Yellen, que iniciará el 1 de febrero su mandato. Un recorte en enero implicará un retiro paulatino hasta terminar con las compras mensuales este año, mientras que un aplazamiento implica que aún hay signos de debilidad en el mercado laboral que pueden empeorar si se retiran estímulos.

 

Gabriela Siller Pagaza, PhD,   Director de Análisis Económico Financiero de Banco Base

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