Colaborador Invitado

¿Por qué temerle al fisco federal en el 2016?

Por Ma. Dolores Ortega Paredes

Doña Lolita en el 2016 se transformará en la Señora Dolores…,pero  de cabeza de los contribuyentes.

No quiero asustarlo, más bien quiero advertirlo para que tome sus previsiones.

Pero, el próximo año el Servicio de Administración Tributaria andará con la espada no sólo desenvainada sino muy filosa.

Aristóteles Núñez, Jefe del SAT, podría convertirse el próximo año en el funcionario más consentido y amado de parte del Gobierno federal, pero también en el más odiado por los contribuyentes del País.

No es para menos, el peso que ya desde este año tienen los ingresos tributarios en el total del Gobierno federal, lo posicionan como el salvador del presupuesto federal.

Hasta el año pasado, antes de la caída en el precio del petróleo, los ingresos petroleros significaban el 42% de los ingresos del Gobierno federal, ahora en los primeros siete meses del año esa dependencia es de 26%.

Los datos de la Secretaría de Hacienda evidencian que gracias al aumento en la recaudación de impuestos, de 29.1% real anual, que tuvieron en los primeros siete meses del año, el Gobierno federal suma un alza en sus ingresos totales de 7.5% real anual, esto a pesar de tener menos ingresos del petróleo.

El Gobierno federal registró de enero a julio pasado una disminución de $241,000 millones en sus ingresos provenientes del petróleo, respecto a los obtenidos en el mismo período del 2014, una caída de 36% real.

Sin embargo, han compensado esa baja con el aumento de $351,000 millones que han registrado los ingresos tributarios.

El Gobierno federal sumó en los primeros siete meses del año ingresos totales por $1.83 billones, de los cuales $1.41 billones provinieron de la recaudación de impuestos.

Para fortuna del Gobierno, el aumento en los ingresos tributarios es producto todavía de la reforma fiscal 2014, al pagar los contribuyentes este año en sus provisionales un mayor monto de Impuesto Sobre la Renta, resultado de modificar su coeficiente de utilidad –tras incorporar nuevas disposiciones (de deducibilidad), tasas, entre otros-.

La preocupación es que el próximo año el Gobierno federal continuará recibiendo menos recursos provenientes del petróleo, por lo que su salvación presupuestal es la recaudación de impuestos.

El New York Mercantile Exchange (NYMEX) evidencia cotizaciones de petróleo por abajo de 55 dólares por barril, en el 2016.

Y por más promesas de aplicar un programa de austeridad en el gasto corriente, ese cuento está muy gastado, disculpen la redundancia, y lo más seguro es que no ocurrirá, no al menos en el gasto de operación del Gobierno.

Así que, para desgracia de los contribuyentes, si este año nos salvó un poco el período electoral, en el 2016 el fisco echará mano de todo lo que esté a su alcance para que paguen más.

Le recuerdo que desde mayo pasado el SAT dispone de una mayor información que le proporcionan los contribuyentes a través de la contabilidad electrónica, y que a partir de enero próximo dispondrá de un universo mayor de contribuyentes obligados a ésta.

Por otro lado, a partir de este mes el SAT está recibiendo información de su homólogo de Estados Unidos, el IRS (Internal Revenue Services), de mexicanos con cuentas en ese País que obtienen rendimientos financieros de 10 dólares en adelante.

Información que, como ya lo ha advertido el propio fisco federal, utilizará para realizar auditorías en contra de los contribuyentes en el 2016.

Insisto, el uso de la factura electrónica, la entrada en vigor de la contabilidad electrónica, el intercambio de información financiera, la modernización de su plataforma tecnológica, la presión del Secretario de Hacienda de que necesita más recursos, son factores que pueden convertir al titular del SAT en el hombre más odiado por los contribuyentes, si actúa de forma arbitraria.

Hay razones de mucho peso para esperar en el 2016 un mayor número de actos de fiscalización: visitas domiciliares, revisiones de gabinete, masivas.

Y por supuesto, de que aumente también de intensidad en el envío de cartas, correos electrónicos, telemensajes, mensajes sms, requerimientos.

Por lo que si tiene algún pendiente con Doña Lolita, es mejor que lo vaya resolviendo y no espere a que la Señora Dolores le finque un crédito fiscal con multas, recargos y actualizaciones.

 

La Lic. Ortega Paredes es Economista por la UANL; ex periodista de Grupo Reforma y analista de temas económicos, fiscales y laborales.

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