Colaborador Invitado

¿Qué tan mal va la economía?

La semana pasada, el Banco de México recortó sus expectativas de crecimiento económico para el 2014, pasando de un rango entre 3.2% y 4.2% a un rango entre 2.3% y 3.3%. Unos días más tarde, la Secretaría de Hacienda anunció también un recorte en su pronóstico de crecimiento de 3.9% a 2.7%, luego de que se diera a conocer que la economía mexicana creció a una tasa trimestral de 0.3% y a una tasa anual de 1.8% en el primer trimestre, crecimiento débil que refleja la ausencia de dinamismo interno y los efectos transitorios de los incrementos en impuestos al inicio del año, así como los efectos del frío invierno en Estados Unidos.

¿Los ajustes a la baja en las expectativas de crecimiento se debieron solamente a que la economía no repuntó como se anticipaba? No. Desde el 2012 los pronósticos de crecimiento económico en México (y en Estados Unidos) han sido recortados a la baja durante el año correspondiente, no sólo por motivos de naturaleza coyuntural, sino también porque el consumo de la economía global lleva años estancado por una confianza deteriorada, lo que da lugar a pensar que de repente los consumidores olvidarán lo sufrido durante la crisis y volverán a su antiguo comportamiento.

Al inicio del 2013, en medio del llamado “momento mexicano”, el pronóstico de crecimiento de la Secretaría de Hacienda se ubicó en 3.8%, para luego ser recortado a 3.5% y después a 3.1% sucesivamente. Fue hasta agosto del mismo año cuando (ante el evidente deterioro económico), Hacienda volvió a recortar su pronóstico de crecimiento a 1.8% y luego a 1.3% en noviembre. Banxico siguió el mismo patrón, con lo cual sus pronósticos pasaron de un rango de entre 3 y 4% en el primer trimestre, a un rango entre 2 y 3% en el segundo trimestre y entre 0.9 y 1.4% en el tercer trimestre.

A pesar del crecimiento, que aunque sea débil sigue siendo positivo, se tiene una percepción de los consumidores y empresas de que la economía va mal. Probablemente el estancamiento que se ha dado después de la crisis, que fue antecedido de una época de expansión hace que los agentes económicos se sientan desesperados. Además, después de la crisis se generó un reacomodo entre sectores provocando que algunos (como el automotriz y aeroespacial) crecieran a tasas elevadas, mientras que otros siguieron con tendencia de baja.

Lo anterior no implica que los pronósticos de crecimiento económico seguirán siendo recortados en lo que resta del año, pero si deja en claro que el mantener una tasa de crecimiento elevada una vez pasada la etapa de recuperación a la crisis del 2008-2009, requiere de ajustes estructurales que aún siguen pendientes. Para México, aún queda pendiente la aprobación de las leyes secundarias en materia energética y para Estados Unidos, falta observar una recuperación sostenida que permita a la Fed dar pasos adicionales para continuar saliendo de su postura acomodaticia, mientras que por otro lado, China aún no alcanza un desenlace a su deteriorado mercado inmobiliario e inestable sistema financiero.

Gabriela Siller Pagaza, PhD, Director de Análisis Económico y Financiero de Banco Base.

gsiller@bancobase.com

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