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Gerdau, como Simec, apuestan millones de dólares a la industria automotriz

La siderúrgica brasileña Gerdau anunció, como lo hizo el mexicano Rufino Vigil González hace nueve años, la construcción de una planta en México para aceros especiales (SQB) y de manera similar, para atender la demanda de la industria automotriz.

Ambas empresas, guardando las dimensiones, han tenido rumbos similares. El mexicano compró activos de una empresa española en México, un año después la siderúrgica brasileña fundada por Jorge Gerdau Johannpeter compró a esa empresa española.

Vigil González es el presidente del consejo de administración y el principal accionista de Industrias CH, la empresa controladora de Simec.

En 2005, la mexicana compró activos de SQB en Estados Unidos (Republic) y más tarde (2007), Gerdau pagó alrededor de $1,460 mdd ($2,167 mdd a valor presente) a Quanex Corporation por sus actuales instalaciones de aceros especiales. Además del pago, Gerdau asumió la deuda de su nueva empresa.

En 2007, la brasileña compró activos (Corsa) en México y unos años después Vigil González incursionó en el mercado brasileño.

Como Gerdau Johannpeter, Vigil González conocen los costos de producción en Estados Unidos. Ejemplo, en 2010 el costo de ventas de Simec en México era de 75% y en Estados Unidos de 96% por los mayores costos laborales y el costo más alto de las materias primas por ser aceros especiales (SQB). Por eso la decisión en 2005 de construir la nueva planta de SQB en México.

Lo anterior explica que el razonamiento del pasado 3 de mayo de 2024 de Gerdau, es idéntico al que tomó Vigil González 19 años, construir una nueva planta en México. Gerdau sabe de los costos de producir aceros especiales en la Unión Americana.

La duda que responderá el tiempo es si Gerdau Johannpeter, hará lo mismo que Vigil González en 2023, cerrar instalaciones de Estados Unidos (Republic) para trasladar parte de la producción a México. El tiempo lo dirá.

GESTACIÓN DEL SQB EN SIMEC

Hace nueve años, Simec decidió apostar $600 millones de dólares (mdd) para construir una planta de aceros especiales (SQB) para la industria automotriz en México y ahora la brasileña-mexicana Gerdau Corsa anunció que analizará también apostar a lo mismo. Aunque Simec falló en sus pronósticos de demanda.

En 2015, Simec decidió apostar $600 mdd a una nueva planta de SQB para la industria automotriz. Esa inversión a valor presente (sólo por inflación) equivale a $800 mdd al poder adquisitivo actual, según cálculos propios. 

En 2015, el actual y único multimillonario Forbes mexicano del acero, Rufino Vigil González, decidió construir la nueva planta con capacidad de 600,000 toneladas (Tn) de SQB en Apizaco, Tlaxcala. 

Cuándo Vigil González decidió esa inversión, ya tenía más de una década de experiencia de atender el lucrativo mercado automotriz con SQB en Estados Unidos y en México.

En 2004, en el repliegue internacional de Grupo Sidenor, productor de acero especiales, Vigil González pactó la compra de las operaciones de SQB en México del español por $122 mdd ($201 mdd a valor presente) e invirtió otros $19 mdd ($31 mdd a valor presente). Los activos comprados eran un mini-mill en Apizaco y una planta de acabado en frío en Cholula, Puebla.

Un año después de que Vigil González se hizo de la hija de Sidenor, Gerdau ya preparaba el casamiento con la española. En 2005, Gerdau pactó la compra del 80% de las acciones en sociedad con Banco Santander (50% cada uno). La operación valuó a la siderúrgica española con cinco plantas en España y tres plantas (con control mayoritario) en Brasil, en 445 millones de euros. En 2016, Gerdau desinvierte y vendió la empresa española en 155 millones de euros.

En 2005, Vigil González pactó la compra de la siderúrgica estadounidense Republic. Aunque el monto de la operación en ese entonces fue confidencial, expertos consultados comentan que el valor histórico pagado al extinto fondo de inversión estadounidense Perry Capital fue de $395 mdd, cifra que a valor presente (sólo por inflación) equivale a unos $630 mdd.

Con oficinas centrales a 3,600 kilómetros al noreste de Guadalajara, Jalisco, Republic operaba al 100% desde la norteña ciudad de Fairlawn, Ohio. En ese entonces tenía centros de producción de acero en Canton y Lorain, Ohio e instalaciones de laminado y acabados en Canton, Lorain y Massillon, Ohio; en Lackawanna, Nueva York; Gary, Indiana; y Hamilton, Ontario (Canadá).

Era tan boyante el negocio de Republic que para satisfacer la demanda de SQB para la industria automotriz que Vigil González decidió dos inversiones más. En 2011, desembolsó $8.5 mdd para comprar activos de Bluff City Steel en Canton, Ohio a BCS Industries. Ese mismo año, decidió invertir en el país de la samba.

En 2012, también decidió invertir en un nuevo mini-mill en Estados Unidos para explorar nuevos negocios como el energético con tubos sin costura. Ese año, inició la inversión para un horno de arco eléctrico (EAF) Danieli en Lorain (donde había un alto horno parado desde 2011), el cual inició operaciones dos años después, en julio de 2014. Hasta diciembre de ese año, la inversión para ese proyecto fue de alrededor de $160 mdd ($211 mdd a valor presente).

Con esas inversiones, Simec advirtió que “nos convertirnos en uno de los principales productores de aceros especiales y perfiles estructurales en Norteamérica”.

Sin embargo, algo inesperado sucedió para esa nueva inversión. En 2015 y como lo dijo Simec en su momento, una “grave recesión económica” en el sector energético provocó el cierre temporal de la planta en Lorain para contener las pérdidas.

BUENA ESTRATEGIA, MAL CÁLCULO

Los $600 mdd para la nueva planta de SQB en Apizaco para la industria automotriz, se sustentó en una proyección que nunca se cumplió, incluso quedó muy lejos de ese pronóstico. Aunque incluso, era conservadora.

“Se espera que la producción de automóviles en México crezca un 65%, aproximadamente, en los próximos 5 años, es decir, que México pase de producir 3.0 millones de vehículos ligeros en 2014 a 5.0 millones de unidades anuales en el año 2020”, informó Industrias CH, la controladora de Simec, en noviembre de 2015 al anunciar la inversión en Apizaco.

En 2014 se fabricaron 3.22 millones de vehículos y considerando el pronóstico de Simec para 2020 serían 5.31 millones de unidades. Es decir, se esperaba que la producción promedio diaria pasará de alrededor de 8,821 vehículos a más de 14,550 por día. 

Sin embargo, el mal pronóstico quedó 42.8% por debajo. En 2020, según datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), se fabricaron 3.04 millones de unidades. Aunque algunos podrían argumentar, válidamente, la parálisis económica por el SARS-CoV-2, la realidad es que desde 2018 inició el declive en la producción.

Fueron cuatro años de contracción en la producción. En 2018 disminuyó 0.4%, en 2019 fue 2.7%, en 2020 con 20.2% y en 2021 otro 0.4%. Es el peor periodo recesivo en al menos 36 años analizados. Fue peor del registrado en el periodo 2001-2004.

El pronóstico de Simec era que la producción automotriz tuviera una tasa de crecimiento promedio anual (TCPA) de 8.7% y la real fue de 1.8% en el periodo 2014-2020. Ese 8.7% se podría considerar un tanto conservador, si se observa que la producción en México creció a una TCPA de 16.4% entre 2009 y 2014. El pronóstico de la siderúrgica mexicana era casi de la mitad de lo observado.

En ese entonces (2014), como ahora (2023), México es el séptimo mayor productor de vehículos en el mundo, según la Organización Internacional de Constructores de Automóviles (OICA). De 2021 a 2022 México fue el sexto mayor productor mundial.

SAMBA CON MARIACHI

Así, como hace nueve años lo hizo Simec, ahora lo hace Gerdau apostará a México a una planta de SQB con una capacidad estimada de 600,000 Tn en México, a través de su filial Gerdau Corsa, de la cual posee el 75% y el resto su socio Juan Ángel Córdova Creel. Para no diluir su 25% accionario, Grupo Córdova deberá aportar ese mismo porcentaje de inversión para la nueva empresa.

Gerdau, desde Brasil, informó la semana pasada que analiza construir una planta de SQB por las 

perspectivas positivas en la industria automotriz en México y la relocalización de empresas de Asia a México para atender el mercado estadounidense (nearshoring).

De aprobarse la construcción, la planta mexicana será la segunda más grande de todo el sistema de aceros especiales de la brasileña, que tiene plantas en Brasil y Estados Unidos.

La planta más grande de Gerdau está en Estados Unidos, donde tiene tres, y la más grande es la ubicada en Monroe con una capacidad de producción de 730,000 Tn. En tanto, la ubicada en Fort Smith, Arkansas es de 500,000 Tn y la de Jackson, Michigan de 280,000 Tn. Desde ese país, exporta acero a México.

Las de Brasil están Charqueadas (430,000 Tn), en Río Grande do Sul, y dos más en  Sao Paulo: Pindamonhangaba (530,000 Tn) y Mogi das Cruzes (280,000 Tn). Ahí producen con chatarra metálica y con arrabio.

De ser aprobada, la planta será equipada con las tecnologías más avanzadas disponibles en el mercado, también utilizará chatarra como materia prima, asegurando que la futura unidad produzca acero con bajas emisiones de carbono.

La unidad mexicana de Gerdau tiene plantas en Ciudad Sahagún, Hidalgo y dos más en el estado de México, en Tlalnepantla y Tultitlán.

Los SQB además de la industria automotriz (autopartes, vehículos ligeros, vehículos pesados y maquinaria agrícola) también son demandados por la industria energética: petróleo, gas y energía eólica. Además en la producción de maquinaria y equipos, en la minería y en la industria ferrocarrilera, entre otros.

En 2023, Simec vendió 527,000 Tn de SQB y Gerdau vendió 1.42 millones Tn, en ambos casos los volúmenes disminuyeron 17.4 y 14.4 por ciento, respectivamente en comparación a 2022. Para la mexicana, ese volumen representó el 27.4% del total de acero vendido y para la Gerdau representó el 12.5%.

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