Economia y Politica

Hasta abril economía no ha tocado fondo.- IDIC

22 de junio de 2020.- De acuerdo con José Luis de la Cruz Gallegos, Director General del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, IDIC, la información publicada por el INEGI permite confirmar que México enfrenta el mayor desafío de los últimos 25 años y que aún no se toca fondo: hasta abril, el ciclo de la industria mexicana ya alcanzó el nivel más bajo desde 1994.

Además, si el Secretario de Hacienda y Crédito Público tiene razón y la economía nacional se contrajo (-) 19% durante el cuarto mes del año, el país se encuentra en una espiral descendente no vista desde 1932.

Por si solo, dicho resultado debería implicar una revisión y modificación profunda tanto de los pronósticos de crecimiento económico como de la estructura de ingreso y gasto público, salvo que se considere que la afectación es temporal o que la ayuda llegará desde el exterior, como ocurrió directamente en 1995 o indirectamente en 2009.

Confiar en la recuperación de Estados Unidos y en el T-MEC es una apuesta de alto riesgo, y de no ocurrir el saldo social y económico será elevado.

El ciclo industrial de Estados Unidos se encuentra en el nivel más bajo del último medio siglo.

Lo mismo ocurre para el caso particular de las manufacturas.

Durante los últimos 50 años el sector industrial de Estados Unidos ha tardado, en promedio, entre 3 y 4 años para recuperarse.

Después de la crisis del 2009, la industria de Estados Unidos tardó más de 6 años para recuperase y no fue sostenible. En el caso de las manufacturas NO logró alcanzar el nivel máximo que tuvo antes de esa recesión.

Además, la capacidad potencial de la industria estadounidense se encuentra a la baja: requerirá un aumento en inversión significativo para recuperarse. Por su parte China ya lleva dos meses de crecimiento industrial.

La estrategia anunciada por el Representante Comercial de Estados Unidos: comercio administrado para proteger a su industria: ¿Y el T-MEC?

El presidente Trump continuará la presión sobre China por lo que México deberá tener cautela en el acercamiento anunciado con el país asiático.

Los ciclos industriales de segmentos importantes en Estados Unidos para

Aún falta observar el proceso electoral en Estados Unidos: se conoce la estrategia del presidente Donald Trump, pero ¿Cuál será la de Joseph Biden?

¿Cuál será el resultado de la elección en Estados Unidos? La economía mexicana no puede esperar esa definición, requiere de una política industrial contra cíclica propia, particularmente porque se vive una recesión que esta provocando un cambio estructural tanto nacional como global. Es momento de nuevas estrategias de política económica.

México debe instrumentar medidas de política económica para atenuar los efectos de la recesión que enfrenta el sistema productivo nacional: en esta ocasión Estados Unidos no será el factor de reactivación productiva que evitó una mayor caída del PIB mexicano.

Si el Secretario de Hacienda y Crédito Público tiene razón respecto a que en abril la economía cayó (-) 19%, será la mayor contracción del sistema productivo desde que se tienen registros mensuales (1993).

Por su magnitud, será una cifra no observada desde 1932 y presentará la segunda etapa de una recesión que comenzó en el 2019 pero que se agudizó viralmente por el Covid-19.

En 1995 la intervención del presidente norteamericano, William Clinton, generó la certidumbre necesaria para evitar que el gobierno mexicano cayera en una mayor insolvencia.

En ese momento, la recesión mexicana coincidió con una atípica expansión del ciclo económico de Estados Unidos, lo cual impulsó las exportaciones nacionales dentro del marco legal del naciente TLCAN. En un año se había recuperado lo perdido.

En 2009 la mal diagnosticada como “gripita” provocó una contracción industrial de dos años. No obstante, México se vio favorecido por el programa de relocalización regional de la producción automotriz determinada por las empresas trasnacionales de ese sector productivo: una parte sustancial de las nuevas inversiones se ubicó en México. Ello se vio reforzado por el programa de reactivación instrumentado por el presidente Barack Obama y el cual privilegió apoyos para el sector automotriz.

Al mismo tiempo la acción de los bancos centrales de Estados Unidos y Europa evitó una contracción global mayor.

En 2020 el entorno internacional es diferente: la industria de Estados Unidos se encuentra en una profunda crisis:

El ciclo industrial norteamericano se ubica en el nivel más bajo en medio siglo.

A diferencia del 2009, la actual recesión en Estados Unidos no será solventada por medidas de política monetaria: la inyección de recursos financieros y la histórica baja de tasas de interés no podrá subsanar una crisis que tiene su origen en un problema de salud pública y que se ha extendido a la actividad industrial de la primera potencia del orbe.

Históricamente las caídas de la industria estadounidense han experimentado una recuperación que ha tardado, en promedio, entre tres y cuatro años para regresar al nivel de producción alcanzado antes de la recesión (gráfica 3). Sin embargo, hay varios elementos adicionales a considerar: En la recesión del 2009 la recuperación llegó hasta casi 7 años después y no fue sostenible (gráfica 3) a pesar de la recaptura de las manufacturas que ha instrumentado el presidente Donald Trump.

El caso de las manufacturas es más delicado, Estados Unidos no recuperó el nivel existente antes de la crisis del 2009: diez años no bastaron.

La capacidad potencial de la industria norteamericana va a la baja: su reactivación requerirá fuertes inversiones para revertir esa afectación estructural. En manufactura el ciclo es el menor en 50 años.

Por el contrario, China acumula dos meses de crecimiento (abril y mayo) que han permitido comenzar a revertir el daño causado por el Covid-19.

Como respuesta a lo anterior, y alineado con la visión del presidente Trump (recapturar los procesos de manufactura que considera estratégicos), Robert Lighthizer, Representante Comercial de Estados Unidos, ha establecido que su país requiere la implementación de una política industrial de corte proteccionista:

Estados Unidos instrumentará un comercio administrado que buscará privilegiar la recaptura de procesos manufactureros y lo hecho en esa nación.

En ese sentido se debe tener presente la preparación de acciones legales contra las exportaciones de algunos productos fabricados en otros países, incluyendo México.

De manera particular, el presidente Trump mantiene la presión sobre China: se mantiene la sombra de la guerra geopolítica y geoeconómica entre ambas potencias.

Adicionalmente se debe considerar que todo ello tendrá una definición enmarcada por el proceso electoral estadounidense: ¿cuál será la postura del candidato demócrata en caso de ganar la elección? Se conoce claramente el sentido que tomará la acción del presidente Trump, pero aún falta conocer la postura de Joseph Biden.

Bajo dicho contexto, México debe considerar que la entrada en vigor del T-MEC tendrá un efecto positivo pero acotado sobre la economía mexicana, particularmente por la tendencia que mantienen sectores estratégicos vinculados con México.

Hasta el mes de mayo, la tendencia del ciclo industrial de la fabricación de equipo de transporte en Estados Unidos se mantiene a la baja.

¿Se reactivarán con la apertura de algunos de estos sectores productivos y el T-MEC o se requerirá de acciones estratégicas para garantizar una recuperación sostenida y vigorosa?

El ejemplo de la secuela de la crisis del 2009 muestra que Estados Unidos no pudo recuperar el nivel de producción qué alcanzó antes de esa recesión: ¿Por qué habría de ser diferente en 2020, particularmente ante la elección presidencial, la guerra geopolítica y geoeconómica con China y la entrada de un nuevo acuerdo que obliga a realizar cambios sustanciales?

¿Cuál será el efecto para México ante la ausencia de un programa propio de política industrial contra cíclico?

 

 

Reportacero

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