HR Ratings comenta sobre la actividad industrial en Estados Unidos, que muestra debilidad en el sector automotriz y en la minería
30 de junio de 2021.- La actividad industrial en los Estados Unidos (EUA) presentó un fuerte avance en el trimestre finalizado en mayo respecto al trimestre anterior. Es importante notar que en los dos trimestres, la tormenta invernal de febrero, que afectó principalmente al estado de Texas, tuvo un impacto importante en la actividad industrial, ya que redujo la producción. En general, la tendencia de la actividad es de una desaceleración en las tasas de crecimiento debido a la recuperación de los efectos de la pandemia.
Por otro lado, se nota una preocupante debilidad en el sector automotriz, lo cual ha afectado el avance del subsector de transporte en la industria manufacturera de México. Suponemos que en buena medida la debilidad es una consecuencia de los problemas en las cadenas de valor que se vieron afectadas por la escasez en los suministros electrónicos. Sin embargo, es difícil determinar el tiempo que durará este problema dado el costo y tiempo necesario para aumentar la capacidad de producción de estos componentes.
Por su parte, la producción de petróleo y gas sufrió una fuerte contracción en febrero derivado de la tormenta invernal. Sin embargo, para el mediano y largo plazo, lo más relevante es el hecho de que este sector todavía se encuentra aproximadamente 10% por debajo de sus niveles prepandemia, mientras que los otros sectores principales de la actividad industrial han experimentado recuperaciones más fuertes.
Este bajo desempeño también puede ser el reflejo del movimiento global en contra de la producción de combustibles fósiles, que tiene como fin limitar su impacto sobre el cambio climático. Los esfuerzos de este movimiento podrían estar provocando reducciones en la producción de petróleo y gas natural antes de que haya una disminución en la demanda por los combustibles fósiles.
En cuanto a su desempeño mensual, la actividad industrial de los EUA experimentó un importante repunte mensual (m/m) del 0.85% en mayo vs. abril, compensando su débil avance de 0.09% m/m en abril. Como se puede observar en la Figura 1, para el trimestre que finalizó en mayo la actividad industrial subió a una tasa anualizada de 5.20% vs. el trimestre que terminó en febrero.
En este sentido, vemos una importante recuperación de las caídas acontecidas durante la pandemia, pero con avances cada vez menores. En el trimestre a noviembre, el crecimiento anualizado fue de 11.02% para disminuir a 6.58% (afectado por la tormenta invernal) en febrero y al anteriormente mencionado de 5.20% a mayo. De hecho, la fuerte desaceleración en el trimestre a febrero hubiera sido menor si no fuera por la tormenta. En mayo, la actividad industrial presentó un nivel de recuperación del 98.7% respecto al nivel prepandemia (enero-febrero 2020) anterior de la pandemia.
Por otra parte, cabe destacar que la menor recuperación se dio en el sector de transporte con un nivel de recuperación del 94.1% respecto al 99% observado en la manufactura en su conjunto. Del lado de la minería, esta muestra una recuperación de únicamente 89.3%.
Debido a la importancia de la distorsión provocada por la tormenta invernal, presentamos la Figura 2, la cual muestra el desempeño mensual de los índices de la actividad industrial por cada una de sus principales divisiones. Es relevante notar el alza en febrero en la actividad de los servicios de gas y electricidad por efecto de las bajas temperaturas, y que a su vez resultó en aumentos en los precios, los cuales tuvieron un impacto en las ventas internas de Pemex de gas natural y en sus importaciones durante el primer trimestre.
En lo que refiere a la minería, el impacto fue al revés, con una caída mensual de 8.73% en febrero y una recuperación del 11.89% en marzo. El desplome en febrero explica el cambio de un superávit petrolero en el comercio internacional de los Estados Unidos a un déficit en el primer trimestre.
A pesar del repunte de la industria minera en marzo, ésta todavía no recupera los niveles de principios de año. En la Figura 3 presentamos la evolución de la minería y su componte más importante, el subsector de petróleo y gas. En este sentido, el desempeño del sector refleja en mucho la política energética del Gobierno Federal de los Estados Unidos. En buena medida, la producción depende de los permisos que otorga el Gobierno Federal para la explotación, en su propio territorio, de sus reservas de petróleo y gas. En los años recientes, el Partido Demócrata ha dado una alta prioridad al problema del cambio climático y, por ende, ha enfatizado la meta de reducir la producción de petróleo y gas natural.
Por otro lado, los republicanos han enfatizado la importancia de aumentar la misma, lo que en parte explica el auge en la producción de petróleo y gas con el inicio de la administración del expresidente Trump. Por su parte, la administración del presidente Biden ha sido muy agresiva en tratar de limitar el uso de tierras federales para la producción de petróleo y gas natural. De hecho, recientemente un juez federal suspendió una política de la administración de limitar el otorgamiento de los permisos.
El posible éxito de la administración Biden de restringir la producción y uso de combustibles fósiles, junto con políticas similares por parte de otros países, pueden reducir la producción global, lo que presionaría el precio de petróleo crudo, con efectos importantes para México y sus finanzas públicas. Recientemente, el precio del WTI llegó a más de 73 dólares por barril (dpb), el nivel más alto desde su cierre en septiembre 2018 de 74.33 dpb.
Por otro lado, los incrementos en los precios de gas natural presionarían el balance comercial de México.
En la Figura 4 presentamos la evolución de los índices de la división manufacturera. Como se puede observar destaca el desempeño volátil del sector transporte (línea naranja) con su dramático desplome en los primeros meses de la pandemia y su fuerte recuperación en julio. Sin embargo, desde agosto su producción ha sufrido una caída relevante. Es posible que parte del problema se origine por las cadenas internacionales de suministros.
En lo que se refiere a la relación de México y Estados Unidos, la reciente caída del subsector de transporte estadounidense es una señal negativa para México. La producción manufacturera de transporte en México a abril se ubicó 12.58% por debajo del máximo nivel alcanzado en febrero de 2020. Igual que su contraparte estadounidense, el sector
manufacturero experimentó una fuerte recuperación de mayo a julio de 2020 y, de manera diferenciada, continuó su avance hasta diciembre, pero a un menor ritmo. En contraste, en los primeros cuatro meses de 2021, las manufactureras en México han sufrido una caída similar a la actividad en los EUA.