Duplicar la inversión privada, principal reto económico de México: IDIC
Durante su participación en el II Foro Nacional sobre Desarrollo Industrial, el empresario realizó una evaluación del TLCAN a 20 años de distancia, y señaló que hay ganadores y perdedores y se amplió la brecha entre estados del centro y norte y los del sur.
“Necesitamos hacer que la inversión privada se duplique y pase de 200 a 400 mil millones de dólares durante ese lapso de tiempo, lo cual implicaría incrementar año con año la inversión privada en 40 mil millones de dólares durante los próximos cinco años”.
El empresario refirió que en el IDIC editaron el libro los 20 años del TLCAN en conjunto con la Universidad Nacional Autónoma de México y su Instituto de Investigaciones Jurídicas, y en él mencionan que hay una serie de acciones y omisiones por parte de los últimos gobiernos, que han generado en estos 20 años grandes ganadores y perdedores con el TLCAN.
“Hay sectores productivos y regiones de México que compiten con los mejores del mundo en términos de productividad y capacidad innovadora. Tenemos el ejemplo del sector automotriz y de autopartes en el Centro y Norte de México… donde los volúmenes de exportaciones crecen a pasos agigantados y cada año aumentan las inversiones en el sector”.
“Pero también tenemos regiones que permanecen en el atraso y ramas de la producción nacional que prácticamente han desaparecido del mapa, como consecuencia de la brutal competencia (tanto leal como desleal) que han enfrentado a raíz de la apertura comercial”.
Así, las brechas en los niveles de ingreso entre estados del país parecen estarse incrementando, especialmente en aquellos que hace 20 años ya mostraban una brecha importante con respecto a los niveles de bienestar agregado.
Está el caso, por ejemplo del PIB per cápita de Chiapas que pasó de representar el 53.2% del promedio nacional en 1990, a sólo el 43.2% en 2010. Un fenómeno similar sucedió en Oaxaca, que pasó de 51.4% a 45.8%; o Guerrero, cuya participación se redujo de 53.4% a 50.7%.
En términos de productividad, la fotografía también es de contrastes, pero el resultado total, a nivel país, indica que la eficiencia de la economía ha disminuido en estas últimas dos décadas.
En 2011, la productividad total de los factores fue 8.2% menor a la existente en 1990, lo que equivale a una caída media anual de 0.4%.
El único sub-periodo en el que la productividad creció fue entre 1996 y el año 2000, a medida que la economía se recuperaba de la crisis financiera de 1995, tras una fuerte devaluación que impulsó el crecimiento de las exportaciones manufactureras a las que el TLCAN les había abierto la puerta.
Destacó que el proceso de cambio que trajo el TLCAN comenzó con importantes reformas de liberalización comercial durante la década de los 80 y principios de los 90. La privatización, así como la apertura financiera y comercial, colocaron a México en un nuevo contexto, que lo puso en el radar de las inversiones.
Así tenemos, por ejemplo, que entre 1994 y el tercer trimestre del 2013 la Inversión Extranjera Directa que llegó a México fue de 388 mil millones de dólares, de la cual, 185.5 mil millones llegaron a manufacturas, es decir, el 47.8% del total.
Si comparamos esta cifra contra los 35.5 mil millones de dólares que llegaron a nuestro país entre 1980 y 1993, de los cuales el 51% se canalizaron al sector industrial, la diferencia es enorme y podríamos decir que el éxito es evidente.
“Pero ¿qué pasa cuando vemos lo que ocurrió con la inversión total en el mismo periodo? Ahí la historia cambia, porque veremos que la inversión total como proporción del PIB ha disminuido, y esto ha ocurrido, básicamente debido a que la inversión extranjera creció sustantivamente durante los primeros años, pero la inversión pública y la inversión privada nacional disminuyeron a un punto tal que la extranjera no logró compensar”.
Actualmente, la inversión pública representa más o menos el 20% de la inversión total. Del 80% restante, 15% proviene del extranjero y 85% es inversión nacional. Ahí es donde yo creo que traemos el principal reto como economía, porque si queremos llegar a tasas de crecimiento del 5% para el 2018, la inversión extranjera no nos va a alcanzar.
“Necesitamos hacer que la inversión privada se duplique y pase de 200 a 400 mil millones de dólares durante ese lapso de tiempo, lo cual implicaría incrementar año con año la inversión privada en 40 mil millones de dólares durante los próximos cinco años”.
Ciertamente, las nuevas reformas, sobre todo las del sector energético nos ayudarán a incrementar la inversión, pero una de las lecciones fundamentales que nos deja el TLCAN después de estos 20 años, es que no podemos confiar en que este tipo de acuerdos o reformas, por profundas que sean, nos van a resolver el problema por sí solas.
La clave está en no confundir los fines con los medios. Los tratados y las reformas son herramientas que establecen las condiciones, pero la realidad, la transformamos nosotros con nuestro trabajo, ahorro, inversión, organización y visión de largo plazo. No hay más.
En el tema de las exportaciones es más o menos lo mismo. Entre 1990 y el 2011 las exportaciones mexicanas pasaron de 40 a 350 mil millones de dólares y el año pasado llegaron casi a 400 mil millones de dólares anuales, un incremento de 760%.
Ciertamente la mayoría de estas exportaciones son manufacturas de alto valor agregado como automóviles, o aparatos eléctricos y electrónicos, con lo cual sería suficiente para decir también que la estrategia ha sido un éxito.
Por César Sánchez