Impactos para América Latina de medidas comerciales desleales en la recuperación
*Por Francisco Leal
En un contexto de crisis global causada por los efectos de la pandemia del nuevo coronavirus, la mayoría de las regiones del mundo parecen estar avanzando hacia una nueva fase tanto de los mercados como de la vida común, que muchos han llamado la «nueva normalidad». Si bien ciertas economías ven oportunidades para innovar en la crisis, otras aparentemente continúan siguiendo una agenda de prácticas desleales en la búsqueda de la recuperación.
Como ejemplo tenemos a China que, en marzo, como incentivo dentro del contexto del Covid-19, impulsó un nuevo aumento de un reembolso de los impuestos pagados, el tax rebate, en la exportación de 1.464 productos. En el caso de acero, la suba impacta principalmente en las exportaciones de los productos laminados en caliente y alambrón, elevando el rebate hasta 13% y dándole una ventaja entre US$ 10-15/t en las exportaciones. Esta estrategia, sin embargo, no es nada nueva: desde la crisis financiera de 2008 el gobierno de China ha estado aumentando los rebates para reforzar su industria local y favorecer sus exportaciones. Pero el impacto de este último ajuste promete ser devastador para los otros países, ya que ocurre en un momento de crisis mundial donde la demanda se ve afectada por la aparición del nuevo coronavirus.
En la práctica, el aumento en los reembolsos de impuestos es un incentivo para exportar productos de mayor valor agregado. Comenzó con estos productos, pero ahora se expandió a otros a raíz de la baja demanda mundial, baja producción y pérdida de empleos. No podemos dejar de reconocer, sin embargo, la lógica que en general se observa en el uso de la progresividad arancelaria del sistema de tax rebate, ya que los productos de bajo valor agregado están relativamente penalizados por recibir tax rebate más bajos o directamente tener mayores aranceles de exportación.
Este cambio es un riesgo para el mercado de acero en América Latina, donde el 35% de los productos siderúrgicos consumidos son importados, de los cuales un tercio son importados de China. Aún más cuando los movimientos de las rebajas de impuestos acompañan períodos de debilitamiento del sector industrial global, a precios muy por debajo de la producción nacional. Además, en un momento en que la industria del acero latinoamericana ha estado registrando los efectos negativos de la crisis generada por la pandemia del COVID-19. En diversos países, principalmente en Latinoamérica, empresas tuvieron que reducir su producción o detener las operaciones mientras que otras industrias se adaptaban a una nueva realidad. En paralelo a este escenario, se ve una rápida recuperación de la industria de acero de China y el riesgo continuo de su exceso de capacidad para la región.
No sería sorprendente que, ante la pronunciada caída de los mercados mundiales, China continuará buscando exportar su producción a América Latina, lo que podría dificultar aún más la recuperación de la región. La llegada de importaciones de acero en condiciones comerciales desleales, principalmente del gigante asiático, es el mayor desafío que enfrentan los productores de acero latinoamericanos en la actualidad. Por esto las importaciones baratas amenazan con provocar el cierre de plantas y la pérdida de empleos en la industria siderúrgica ya que el excedente de China se vuelca en la región a precios a los cuales los productores locales no pueden competir. Tenemos varios países que ilustran la gravedad de la situación, donde, si no se toman medidas por sus líderes frente a las importaciones más baratas, por ejemplo, la industria del alambre de acero estaría en serio peligro de desaparecer.
En vista de los peligros que esta práctica comercial desleal impone al futuro de nuestra región, es fundamental despertar conciencia sobre las dimensiones continentales de este problema. Las empresas siderúrgicas latinoamericanas están a favor de la competencia y la apertura comercial, pero en igualdad de condiciones para todos los competidores. Es necesario que los líderes y los gobiernos establezcan reglas claras para que actúen con visión estratégica y determinación al respecto. Además de un mayor control fronterizo, requisito de mínimo contenido local, y de políticas iguales de garantía de calidad, es importante ahora reactivar los mecanismos de recuperación del impuesto a la exportación — como el aumento de la tasa de Reintegra en Brasil. Ejemplos de acciones al respecto ya se ven en la Unión Europea y los planes recientes para aumentar los aranceles aduaneros en Arabia Saudita, que son permitidos por la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Sobre todo, en este escenario de crisis que amenaza los suministros, es crucial reconocer que la única forma de generar empleos de calidad y el desarrollo que necesitan nuestras economías en un mercado libre es garantizar una base sólida para las industrias fundamentales, especialmente la del acero.
*Francisco Leal es Director General de Alacero