Economia y Politica

Inició en 2018 caída automotriz por amenazas comerciales, debilidad interna y deterioro de exportaciones

30 de junio de 2020.- De acuerdo con Banco Base la producción de automóviles y autopartes en México ha tomado gran relevancia los últimos 25 años con la entrada en vigor del ahora T-MEC.

La industria ya aporta el 18.74% de la producción manufacturera y representa el 2.99% del PIB. Sin embargo, a partir del 2018 la industria comenzó a mostrar un deterioro, con su primera variación negativa desde la crisis financiera del 2009 en el número de vehículos producidos, de 0.56% anual.

No obstante, fue durante el 2019 cuando se observó una contracción de mayor profundidad de 4.10%, mucho antes que la pandemia generara un impacto negativo en la economía a nivel global.

La disminución de la producción automotriz a partir de 2018 se debió principalmente a 3 factores.

  1. Amenazas comerciales. La incertidumbre que generaron las renegociaciones del T-MEC y las constantes amenazas del presidente estadounidense con imponer aranceles a las importaciones de México, ocasionaron que la Inversión Extranjera Directa (IED) en la fabricación de automóviles y camiones cayera 14.12%
  2. Debilidad en el mercado interno. La venta de autos en México muestra una tendencia a la baja desde 2017, debido en parte a la liberación del precio de la gasolina. Durante ese año, el precio de la gasolina subió 18.11% con respecto al cierre del año anterior, mientras que en 2018 subió 18.80%. Por otro lado, durante el 2019, este mercado fue afectado por el deterioro de la economía mexicana, lo que ocasionó un mayor impacto negativo en las ventas de autos, las cuales cayeron a una tasa anual de 7.65% ese año.
  3. El deterioro de las ventas de autos en el exterior. Por un lado, Estados Unidos es el principal destino de la exportación automotriz, representado el 70.45% del total de la producción mexicana, por lo que el estancamiento en sus ventas de automóviles a partir del 2016 ha generado afectaciones a la industria local. Al cierre del 2019, las ventas de autos en Estados Unidos cayeron a una tasa anual de 1.73%, siendo la mayor caída anual desde la Gran Recesión en 2009. Esto ocurrió a pesar del buen desempeño de la economía estadounidense de los últimos 5 años.

El estancamiento de las ventas se debe a que los consumidores han optado por conservar sus unidades por más tiempo, ocasionado en parte a que los autos fabricados durante los últimos 15 años son de mayor calidad, evitando que sea necesario reemplazarlo en poco tiempo.

La edad promedio de los vehículos en circulación en Estados Unidos ha ido en aumento, de 10.8 años en 2010 a 11.8 años en 2019.

Sin embargo, pese a la disminución de las ventas en ese mercado, las exportaciones hacia Estados Unidos continuaron creciendo, aunque a una menor tasa, gracias a que la producción mexicana ha ganado mayor participación de mercado estadounidense, pasando en un periodo de 10 años del 8.5% al 15.5% en el 2019. Esto, debido a que México se ha posicionado como un país competitivo en el sector automotriz, resultado de los menores costos de la mano de obra, la especialización, su posición geográfica y una economía abierta.

Por otra parte, la importancia de la demanda externa de autos ha ido en aumento. En los últimos 14 años, las exportaciones pasaron de conformar el 74% del total de la producción nacional a representar el 88% en el 2019. Esto a su vez, permitió en el 2018 posicionar al país como el sexto productor de automóviles en el mundo, de acuerdo con el reporte de la Organización Internacional de Fabricantes de Vehículos Motorizados (OICA, por sus siglas en inglés). México, desplazó a Corea del Sur de la sexta posición ese año. Aunque, se encuentra por debajo de China, Estados Unidos, Japón, Alemania e India.

Derivado de lo anterior, es de especial interés para la industria la dirección de la demanda norteamericana durante el COVID-19.

Ahora, con una demanda por autos previamente deteriorada y en medio de una de las peores crisis económicas que se tiene registro para ambos países, el sector fue de los más golpeados al inicio de la pandemia (entre marzo y mayo), debido a que diversas plantas alrededor del mundo se vieron obligadas a cerrar ante la emergencia sanitaria. Sin embargo, existen una serie de factores que podrían facilitar una recuperación de la demanda por autos en el mercado estadounidense y por lo tanto, la demanda por las exportaciones automotrices de México. Se destacan los siguientes:

  1. La demanda por la terminación de los contratos de arrendamiento durante los próximos 3-6 meses, conocido como “leasing”, el cual representa 29.92% del total de las ventas de autos en Estados Unidos.
  2. Un cambio en la preferencia de los consumidores ante la pandemia, especialmente de los consumidores más jóvenes, los cuáles no consideraban adquirir un auto previamente. Estudios demuestran una mayor preferencia por un “transporte seguro” para evitar las aglomeraciones que se generan en el transporte público.
  3. El paquete fiscal más grande en la historia de Estados Unidos. Dentro de los recursos destinados para enfrentar los efectos de la pandemia destaca el subsidio por desempleo, el cual otorga 600 dólares semanales a las personas que han perdido su empleo por el virus.

Por otra parte, se encuentran los estímulos destinados para las empresas cuyo fin es evitar mayores despedidos, dentro de los que destaca los 321,000 mdd en préstamos para pequeñas empresas. Este tipo de préstamos son concedidos por el banco, pero el gobierno federal garantiza la deuda si la empresa receptora mantiene a sus empleados y vuelve a contratar a los que han sido despedidos antes del 30 de junio. Estos apoyos son fundamentales para evitar un deterioro profundo de la situación financiera de las familias, lo que contribuye con una recuperación mas rápida del consumo de bienes durables, una vez que se reanuden las actividades laborales.

  1. Financiamiento a bajas tasas. Actualmente, la Reserva Federal implementó una política fiscal expansiva acelerada para enfrentar los efectos económicos de la pandemia. A inicio de año, su tasa de interés se encontraba en un rango de 1.50-1.75%, la cual fue recortada a uno de 0.0%-0.25% en marzo. Cabe destacar, que las variaciones de la tasa de interés no tienen un impacto inmediato en el consumo, sus efectos tienen un rezago de alrededor de 6 meses. Sin embargo, en el histórico de la tasa de interés de Estados Unidos con un rezago de 6 meses se muestra una ligera relación inversa de esta con la compra de autos. Por lo que, la política monetaria expansiva de la Reserva Federal solo podría contribuir marginalmente a impulsar la demanda de este sector.
  2. Introducción de pagos flexibles y descuentos. Un ejemplo de ello, es el programa que ha lanzado Ford USA de “Built to Lend a Hand” que consiste en ofrecer a los compradores empezar a pagar en 3 meses y además 3 meses serán cubiertos por la empresa, por lo que el cliente no desembolsará nada durante 6 meses. Algunas otras automotrices como Toyota y GM, han anunciado planes similares, donde los clientes podrán diferir su primer pago mensual hasta 90 días, así como el financiamiento sin intereses para algunos modelos, con el fin de incentivar a los compradores estadounidenses.
  3. Incremento en los ahorros. Debido a que las personas se vieron obligadas a permanecer en sus casas, se han observado cambios en los patrones de consumo. La población ha generado menos gastos en ciertos bienes y servicios de lo usual, lo que les ha permitido incrementar sus ahorros. Un ejemplo de ello, es el menor gasto en turismo, comercio y gasolina. Lo anterior, se vio reflejado en la tasa de ahorros personales estadounidenses, la cual es un porcentaje del ingreso disponible, pasando de 8.2% en febrero a 33.0% en abril. Estos ahorros podrían contribuir para la adquisición de un auto por parte de las personas que no perdieron su empleo durante la pandemia. Especialmente, por la introducción de pagos flexibles y descuentos expuestos en el punto anterior. Esta población es aproximadamente el 87.74% del total de la nómina no agrícola registrada en febrero, previo a la crisis.
  4. Un incremento en la demanda de camiones ligeros que son utilizados por comercios minoristas y el comercio electrónico para hacer entrega de sus productos.
  5. Con la depreciación del peso frente al dólar del 22.15% en el acumulado del año al 26 de junio, los autos mexicanos se han abaratado frente a los estadounidenses, por lo que las automotrices podrían optar por ofrecer descuentos en estos modelos a los compradores norteamericanos.

Por otro lado, lo siguientes factores pueden contrarrestar el repunte de la demanda de automóviles en Estados Unidos, y con ello el de la producción automotriz mexicana:

  1. Una lenta recuperación del empleo. Por una parte, al 25 de junio, disminuyeron en 5.4 millones las personas que presentaron solicitudes continuas de apoyo por desempleo, de su punto máximo alcanzado a principios de mayo (24.9 millones), para ubicarse en 19.5 millones de solicitudes. Asimismo, la tasa de desempleo en mayo disminuyó sorpresivamente, para ubicarse en 13.3% (vs 14.7 en abril). Pese a que estas cifras han disminuido, continúan siendo altas, con el riesgo de que solo se recupere una parte de todos los empleos perdidos por la pandemia, especialmente con el reciente incremento en el número de contagios en diversos estados, lo que ha frenado las fases de reapertura y se ha recomendado permanecer a los ciudadanos en sus casas. Ante este contexto, el ingreso de las familias se vería reducido. Es por ello, que la tasa de desempleo muestra una gran relación con la venta de autos. En la figura 8 se puede observar como el incremento en el desempleo durante la crisis financiera redujo significativamente la venta de autos en Estados Unidos. Sin embargo, a diferencia de la caída en el 2009, el desplome en el 2020 en la venta de autos se debe no solo a un choque demanda, también de oferta, ya que esta se vio reducida ante las disrupciones en las cadenas de producción, el cierre de plantas y agencias.
  2. Los consumidores muestran una mayor cautela en su gasto durante las crisis económicas, enfocándose en bienes esenciales y posponiendo la compra de los bienes duraderos, por lo que optarían por mantener su auto actual, mientras perdura un ambiente de incertidumbre económica.
  3. Una menor oferta. Los protocolos sanitarios generarían que las plantas produzcan a una menor capacidad, ya que se han reducido los turnos.

Asimismo, persiste el riesgo de nuevas interrupciones en la cadena de suministro en caso de rebrotes en las principales zonas de producción.

  1. “Home Office”. Una preferencia por parte de las empresas en establecer el “Home Office” de manera permanente para reducir costos, lo que reduciría la frecuencia del uso del automóvil.

Ahora, con la reapertura económica tanto en México como en Estados Unidos, se espera que los mínimos históricos de la industria automotriz en México ya se hayan registrado de marzo a mayo, especialmente durante abril.

Hasta el momento, la industria automotriz mexicana se encuentra en uno de sus peores momentos, ya que se ha profundizado su crisis al enfrentar problemas de oferta y de demanda tanto a nivel local como internacional por el virus. Por una parte, como se mencionó previamente, la oferta se ha visto afectada por: las interrupciones en las cadenas de suministro ante el cierre de plantas para contener el virus, así como el cierre de agencias automotrices.

Cabe mencionar que para a mediados de junio algunas plantas todavía permanecían cerradas,

tal es el caso de las que se ubican en Puebla. Por otra parte, la demanda se ve disminuida por la reducción en los ingresos de las familias ante la parálisis económica que han generado los despidos masivos, así como el ambiente de incertidumbre respecto la economía donde los consumidores muestran mayor cautela en el gasto.

Bajo este contexto, en el 2020 se observan las mayores contracciones históricas en el acumulado al quinto mes del año, tanto en la producción como en las ventas y las exportaciones. Cabe destacar que, en la crisis financiera del 2009, la producción de carros en México cayó 28.31% anual, en el acumulado a mayo ya se ha superado dicha cifra, con una caída del 29.50%. Por otra parte, la próxima semana se darán a conocer los datos del sector de junio, donde se espera un incremento mensual significativo tanto en la producción como en las exportaciones con la reanudación de la producción de algunas plantas automotrices en el país.

Hacia delante, la producción de la industria automotriz mexicana dependerá en gran medida de la recuperación de la demanda estadounidense, la cual ha dado señales de que se podría observar una recuperación de la economía en forma de “U”, lo que a su vez favorecería a la industria automotriz mexicana.

No obstante, la economía estadounidense se ha visto nuevamente amenazada por un repunte reciente en el número de contagios. Por otro lado, pese que se considera que lo peor ya pasó, por lo menos este año no se prevé que los incrementos mensuales esperados para los próximos meses con la reapertura económica sea suficiente para regresar a los niveles vistos previo a la crisis del COVID-19. En cuanto a las ventas nacionales, podrían mantenerse deprimidas por un mayor periodo de tiempo, debido a la gran fragilidad de la economía mexicana derivado de problemas estructurales, lo que ocasiona a su vez que el país enfrente una crisis de mayor profundidad y duración en comparación a Estados Unidos.

 

 

Reportacero

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