Colaborador Invitado

Integración y reindustrialización: desafíos para la industria latinoamericana en 2021

Por Francisco Leal

Recién finalizamos un año atípico, marcado por la pandemia, y al analizar los hechos y cambios importantes que tuvieron lugar en este 2020, vemos que existen grandes desafíos y oportunidades que aún están por venir en este nuevo contexto. La tormenta perfecta presentada por el nuevo coronavirus, los desafíos de gobernanza, las crisis socioeconómicas y la caída en los precios de las materias primas han dejado a países con recursos abundantes en una lucha por mantenerse a flote, según informaciones de Brookings. La economía global podría sufrir un daño significativo si los países de bajos ingresos no tienen suficiente acceso a las vacunas contra el virus, de acuerdo con Eurasia Group. Ese daño perjudicaría tanto a las economías avanzadas como las que se encuentran en desarrollo, según la OMS, poniendo en riesgo décadas de progreso económico.

Vemos impactos en muchos sentidos, pero se destaca lo referente a los flujos comerciales internacionales por su influencia en el futuro de nuestra región. Como resultado de la fuerte disminución este comercio mundial desde el brote del COVID-19, hubo una desaceleración en el número y en la cobertura de las medidas de restricción y facilitación del comercio de bienes implementadas por los países del G20, según la OMC, entre mediados de mayo y mediados de octubre. Por otro lado, la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siglas en inglés), acuerdo comercial que cubrirá alrededor del 30% del mundo tanto en PIB como en población, debería conducir a una integración más profunda de las cadenas de suministro regionales y las economías en Asia oriental y sudoriental, como CRU Group explicó, impulsando el comercio y la productividad.

De esta forma nos estamos dando cuenta de cómo esta nueva realidad ha impactado el comercio y la vida cotidiana de la sociedad en todas las regiones del planeta, especialmente aquellas que albergan economías ya debilitadas por problemas precedentes a la emergencia sanitaria, como en el caso de algunos países de América Latina. El brote del nuevo coronavirus sacudió los mercados, transformó las relaciones comerciales y exigió una gran capacidad de adaptación de todos, especialmente de la industria. Al mismo tiempo ayudó a poner luz a temas importantes, como la reindustrialización, en el caso de Latinoamérica. En la visión de algunos de los líderes y expertos considerados los más influyentes del mundo, la recuperación de la región presenta retos y oportunidades importantes. Por eso, es preciso tener cautela en las proyecciones para el futuro. Durante el Congreso Virtual Alacero 2020, que reunió más de 3 mil personas por primera vez en una edición totalmente en línea, el ‘gran desacople’ en América Latina fue un punto de atención en los discursos, alertando que la región debe estar atenta a la fragmentación nacional.

Es poco probable que la economía global regrese a lo que era antes, dijo Oxford Economics. Sin embargo, en medio del avance de la pandemia, el apoyo de los gobiernos es fundamental para impulsar la recuperación, y les toca a ellos seguir actuando fuertemente en la búsqueda de nuevos caminos, como lo son las iniciativas que pueden atraer inversiones extranjeras para una relocalización de las empresas. Las discusiones durante el Congreso dejaron claro que la posibilidad de atraer estas cadenas dependerá de la capacidad de integración regional y de políticas públicas y acciones privadas que contribuyan a su desarrollo. Además, para hacerlo en un contexto cada vez más tecnológico y robotizado, se requiere de mejores sistemas de educación, mayor capacitación de los trabajadores y cohesión social, en una región en la que la desigualdad es uno de los grandes problemas.

Además de su notable papel durante la pandemia, la industria del acero es parte fundamental para el futuro positivo de la región. El sector es clave en la etapa de recuperación de los países de Latinoamérica, ya que muchas operaciones de pequeñas y medianas empresas, así como millones de empleos, dependen directamente del acero. Por este motivo el sector es estratégico. Debemos seguir profundizando e impulsando la agenda industrial de América Latina con un trabajo conjunto entre empresas e instituciones para lograr caminar en una senda de desarrollo, parte importante de la agenda de Alacero y de la industria para el 2021, y que debería extenderse por todo el mercado.

*Francisco Leal es director general de Alacero

 

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