Agravarían indicadores fundamentales depreciación del peso frente al dólar
Señala que a estos factores especulativos hay que añadir indicadores que podrían deteriorar su equilibrio en el mediano plazo.
“La coyuntura política y monetaria externa ha generado volatilidad cambiaria, pero hay otros indicadores fundamentales para el tipo de cambio que no se muestran satisfactorios”, señala el reporte.
La cotización del tipo de cambio, explica, es un reflejo entre la oferta y demanda de la divisa, basado en el flujo de exportaciones, importaciones, inversión extranjera, remesas y otros.
“Aunado a esto, los instrumentos de política monetaria a cargo del Banco de México (Banxico) pueden incidir en su equilibrio, ya sea vía tasas de interés para atraer/retener capitales externos y/o subasta de divisas para hacer frente a la demanda”, señala la Secretaría de Economía nuevoleonesa.
En el último lustro, explica, la exportación petrolera fue una fuente importante de divisas que permitió solventar los niveles cambiarios observados, esto hasta la caída de su precio, por otro lado, el crecimiento de la inversión extranjera en cartera (bonos y deuda) creció de manera permanente.
“En contraste la balanza comercial (exportaciones no petroleras – importaciones) ha sido negativa, implicando una salida neta de divisas en ese rubro. Tan solo Pemex, entre 2003 y 2014, aporto en flujo a los activos internacionales del Banco de México (reservas internacionales) en promedio $17,200 millones de dólares por año.
“En 2015 se redujo a $2,800 millones de dólares y en los 8 meses del 2016 apenas $2,400 millones, es decir hoy el petróleo tan solo nos aporta a las reservas internacionales 16% de lo que aporto en los 12 años anteriores”, señala el análisis..
De lado de la balanza comercial, añade, excluyendo las exportaciones petroleras, se mantiene un déficit, es decir el comercio exterior no nos ha generado divisas en términos netos, todo lo contrario, y aun al tipo de cambio actual seguimos importando más de los exportamos, incluso incluyendo el petróleo.
“El año pasado el déficit comercial sin petróleo fue de $37,700 millones de dólares y la exportación petrolera fue de 23,200 millones de dólares”, explica la Secretaría.
Por el lado de la cuenta de capitales, principalmente la inversión extranjera, señala el reporte, esta ha estado creciendo en mayor proporción en el rubro de inversión en cartea, es decir deuda, bonos, etc., que no son más que inversiones financieras y no compra de activos tangibles, que es la inversión extranjera directa.
“Al primer semestre de este año, el saldo de la inversión en cartera fue de $455,000 millones de dólares, mientras que el saldo de la inversión directa fue de $399,000 millones de dólares”, indica el análisis.
La inversión en cartera al primer semestre del año equivale a 2.5 veces las reservas internacionales.
“Este superávit financiero ha permitido financiar el déficit comercial, sosteniendo al tipo de cambio, sin embargo, este flujo, en específico el de cartera, es un capital que de la misma forma que entra, sale, es el llamado capital ‘golondrina’, y en parte es lo que ha sucedido en los últimos meses, sin embargo, aún se observa un flujo positivo por lo cual no debiera haber afectado al tipo de cambio como ha sucedido”, añade.
Analizando el comportamiento de la inversión en cartera, señala la Secretaría de Nuevo León, que principalmente se localiza en el sector público, vemos que el flujo en el mercado de dinero, es decir la compra de valores gubernamentales en el mercado nacional por parte de extranjeros ha tenido una caída a niveles negativos; una salida de capitales, en contraste se ha observado un flujo positivo en la emisión de deuda en el extranjero del sector público, la cual va venido creciendo desde 2009.
“En otras palabras, luego de un crecimiento extraordinario en la compra de CETES y otros bonos por parte de extranjeros, hay una salida de estos, pero a la par ha habido un crecimiento en la emisión de deuda gubernamental en el extranjero, misma que ha amortiguado el flujo neto en este rubro”, explica la Secretaría.
Lo que resalta de este comportamiento, destaca, es el crecimiento de la deuda extranjera, luego de una disminución entre 2006 y 2007, ha tenido un crecimiento desde entonces, acentuándose en los últimos años.
“Hoy la deuda externa del sector público es tres veces lo que era en 2006. En el mediano y largo plazo no es viable este ritmo de crecimiento en la deuda externa”.
La política monetaria con tasas de interés atractivas, señala, logro su objetivo de atraer y retener capitales en el periodo post crisis de 2009, teniendo un flujo de inversión en cartera extraordinario hasta 2014, aunado a unos precios de petróleo altos, generando así para el país un ingreso de divisas importantes, lo que permitió sostener un tipo de cambio fuerte a base de flujos financieros y no producto de un superávit del sector productivo real (balanza comercial).
“Ante la caída de los precios del petróleo y movimiento en la política monetaria externa, Banxico trató de contener las presiones cambiarias mediante subastas (intervenciones en el mercado) durante el 2015, sin embargo, en el 2016 esta acción dejó de ejecutarse a partir de marzo a la fecha”, señala.
En 2015, destaca el análisis, Banxico subastó $24,500 millones de dólares, luego de no realizar este tipo de operaciones desde el 2008 y 2009, periodo de crisis que afecto la cotización cambiaria.
Cabe mencionar, añade, que a inicio de 2015 las reservas internacionales llegaron su nivel más alto; $198,000 millones de dólares, hoy se sitúan en $177,000 millones, esto por las intervenciones del Banxico en el mercado cambiario efectuadas durante 2015.
El reporte concluye señalando que, aunque se atribuye al factor político y monetario externo la volatilidad en el tipo de cambio, que en parte ha tenido su efecto, la depreciación va más allá de esto y obedece a un nuevo equilibro por factores fundamentales.
“Luego de varios años de contar con ingresos petrolero sin precedentes, producto del precio, hoy es marginal el excedente de divisas que genera este rubro, el cual fue un flujo importante para sostener los niveles cambiarios observados entre 2010 y 2014”, explica
Respecto a las bajas tasas de interés externas, considera que favorecieron el flujo de capitales en cartera al país, sin embargo, ahora revierten su posición, no solo por el cambio en tasas, sino refugiándose en mercados más estables.
Asimismo, dada la estructura productiva del sector manufacturero del país, basada en un alto uso de insumos importados, así como productos de consumo final, la balanza comercial difícilmente revertirá su déficit aun con un tipo de cambio depreciado, por lo cual este rubro no será un generador de divisas netas en el corto o mediano plazo.
Respecto al ingreso de divisas producto del creciente endeudamiento público (deuda externa) en los últimos años, considera que también fue otro factor que aportó al sostenimiento del tipo de cambio, sin embargo, este endeudamiento ya ha sido cuestionado y no es viable mantener su ritmo de crecimiento.
“Los instrumentos con los que cuenta el Banxico pueden amortiguar la volatilidad más no revertir esta tendencia. La subasta permanente de divisas acabaría con las reservas, los 24,500 millones de dólares subastados en 2015 solo contuvieron una mayor depreciación en ese año y en desmedro de las reservas. La política de tasas de interés no atraerá capital sino solo contendrá una mayor salida”, destaca la Secretaría.
La coyuntura política externa, añade, será temporal pero el nuevo escenario macro económico del país es otro. Ya no se tiene precios altos de petróleo, el endeudamiento público está llegando a un tope, el flujo de capitales de cartera ya no tomará sus decisiones solo por diferencial de tasas, y finalmente la balanza comercial del país no se revertirá en la medida que no exista una transformación estructural en la matriz productiva (modelo exportador basado en maquila), lo cual solo sería posible en el largo plazo.
Staff Reportacero