Colaborador Invitado

Oportunidades para la siderurgia en el Plan de Desarrollo y el Programa de Incremento de la Productividad

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Por  Juan Castillo Ramírez

De acuerdo con los planes económicos que se han venido haciendo públicos en este año, México puede tener una gran oportunidad de desarrollo, el reto será integrar  las cadenas productivas que se den sustento entre sí y derive en el aprovechamiento integral de los recursos naturales, humanos y financieros que den lugar a una producción de mayor valor agregado.

En relación con la siderurgia, esto se puede ver más claramente en los planes de inversión de la industria automotriz, en la construcción y la petrolera, por hablar de las menos pero más fuertes y detonantes de la actividad económica.

En la industria automotriz, por ejemplo, se han anunciado inversiones que cuadriplicarán su producción de autos armados en México hacia 2015 o fines de este sexenio. Esto es excelente porque crearan empleo directo y riqueza en el sector, pero como nuestro país opera como ensamblador, el efecto hacia otros sectores es limitado, al igual que el valor agregado que les damos.

Al efecto CANACINTRA estima que nuestros autos contienen 90% de partes importadas y 10% de partes nacionales, independientemente que se destinen al consumo interno o de exportación, lo que confirma que el valor agregado nacional, es realmente pequeño.

Hasta ahora se ha justificado el operar únicamente bajo el esquema de ensamble por el hecho que el número de autos producidos en México, no ha sido suficiente para alcanzar el punto de equilibrio para una planta que troquele carrocerías o sus partes, entre otras cosas.

Creo que los planes actuales, si se materializany se incluye la producción de las partes troqueladas hasta ahora importadas, abren una ventana de oportunidad para trabajar en estrecho contacto con esta industria, para conocer en detalle el destino de sus inversiones en este tipo de plantas, así como las características y volúmenes de los insumos de acero requeridos, generando la siderurgia su propia demanda adicional, preparándose como proveedor natural de lo requerido por la industria automotriz, lo que hasta ahora se viene haciendo parcialmente.

En lo que respecta a la construcción de interés social, propiciada y financiada parcialmente por el gobierno federal, hay la intención de construir anualmente al menos alrededor de 500 mil casas habitación, que ya de por si generan una demanda que cubre la industria nacional, especialmente constituida por varilla corrugada, varillin, alambrón, alambre y otros. Esta demanda se ve complementada por la generada por la construcción residencial y comercial privada.

Donde aparentemente se abre un mercado de oportunidad, es en el renovado interés de construir, especialmente en las áreas urbanas, edificios habitacionales de interés social, que tradicionalmente utilizan varilla para los castillos y trabes, pero que dan ahora la oportunidad de utilizar también perfiles estructurales pequeños, a desarrollar o desarrollados por la industria del acero, además de la lámina acanalada utilizada para colar los techos intermedios y que se dejan permanentemente.

Es cuestión de trabajar en conjunto con los desarrolladores y áreas de planeación para influir en los esquemas de construcción a emplear, o junto con ellos crear otros sistemas que aceleren la edificación y reduzcan los costos, a la vez que se incremente la demanda de acero.

Finalmente se menciona a la industria petrolera, no por ser menos importante, sino porque su actividad involucra grandes obras, con inversiones gigantescas, que por lo mismo siempre se posponen, pero que dicha posposición tiene límites por lo riesgoso de su operación, por lo que representan un mercado de primer orden.

Esta industria mantiene grandes proyectos para el tendido de gasoductos y oleoductos, además de depósitos de regulación y contención, que en función de la seguridad, durabilidad y resistencia a la erosión de los contenidos que conducen, han venido siguiendo la política de exigir, especialmente en tubos de acero, calidades cada vez más especializadas y resistentes, habiendo empezado con aceros de calidad X-45, luego X-65 y X-70, pero de acuerdo con lo último platicado con los técnicos y planeadores de PEMEX, tienen ya contemplado trabajar con tubos de acero X-90 y mayores, con alto nivel de dificultad para su fabricación.

De caer en la pasividad en la interacción con PEMEX y sus técnicos y diseñadores, la alta demanda que pueda generase por la industria petrolera será para la industria siderúrgica del exterior, de donde lo importaremos, porque contra la importación de estos tipos de acero, en condiciones normales, no operan las demandas de dumping, ya que en las resoluciones que normalmente se dictan, se impone cuota a todos los aceros, pero se exoneran los aceros X-70 y mayores.

Por lo anterior habría que contemplar el mejorar las instalaciones de producción para dar las calidades demandadas hasta ahora, a la vez que trabajar de la mano con el personal de planeación de PEMEX para, en lo posible, definir en conjunto las características de los productos a utilizar, para asegurar ese mercado para México.

Como punto adicional, creo que vale la pena reiterar la importancia que tiene para nuestro país el trabajar con la Secretaria de Economía para convencerlos de fortalecer las normas que deben cumplir los aceros a utilizar en la industria nacional, cosa a lo que han estado renuentes, cerrando los ojos a que hasta China, para defender su mercado, ya ha recurrido a este esquema, que es la última herramienta que queda después de eliminar los aranceles, las revisiones a los productos importados y se le da cada vez menor importancia al análisis para verificar la competencia leal, proceso que puede llevar años.

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