Colaborador Invitado

Nos guste o no, el Presidente sabe operar

Por Julio Cedeño*

“Todo parece imposible hasta que se hace”.- Nelson Mandela.

Durante las campañas presidenciales de 2012 mucho se habló sobre la supuesta falta de inteligencia del entonces candidato del PRI y hoy Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, quien tampoco se ayudó mucho al cometer errores infantiles y declaraciones no aptas para alguien que aspira a conducir una nación, sin embargo, a un año de haber llegado a la presidencia EPN ha demostrado a sus detractores que su capacidad de operación política es mucho mayor de lo que estos pensaban.

Numerosas reformas constitucionales, las más difíciles por las condiciones necesarias para su aprobación, que rompieron tabúes muy arraigados en los mexicanos como son la apertura de la industria energética y la reelección, fueron aprobadas durante el primer año de gobierno de la administración peñanietista. Dejando de lado si dichas reformas nos gustan o no, en este mismo espacio se ha criticado bastante algunas decisiones del actual gobierno, debemos reconocer que en un año se hizo más desde el punto de vista legislativo que en los últimos 3 lustros. La parálisis legislativa que caracterizó los 12 años de gobiernos panistas se esfumó con la llegada del nuevo gobierno, para que esto sucediera se debieron alinear varios elementos.

A Goethe se le atribuye haber dicho lo siguiente “No preguntemos si estamos plenamente de acuerdo, sino tan sólo si marchamos por el mismo camino”, esta frase puede aplicarse perfectamente al Pacto por México, un gran logro que se posicionó como el mecanismo que permitió canalizar demandas e intereses de las fuerzas políticas dominantes, este espacio de interacción y negociación política actuó como una especie de catarsis que llevó a la liberación de la asidua práctica priístade la negación legislativa, por medio de la cual la oposición se negaba a negociar con el Gobierno a fin de que este no consiguiera sus propósitos.

La actitud del PAN y del PRD merece ser reconocida. Ambos partidos decidieron, a pesar de los desencuentros al interior de los mismos, sentarse a negociar con el Gobierno a fin de alcanzar acuerdos que, si bien les permitían satisfacer intereses propios de los grupos que ostentan el control de cada uno, implicaban ceder ante ciertas demandas del Gobierno. Esto, que en democracias sólidas es algo normal, en México significó un importante cambio de paradigma.

Otro de los elementos a resaltar es la capacidad de quienes operaron en el Congreso para que lo negociado en las mesas del Pacto llegara a ser una realidad. Podremos estar de acuerdo con ellos o no, sus métodos pueden gustarnos o no, pero apelidos como Beltrones, Aureoles, Alonso Raya, Barbosa o Preciado, tuvieron mucho que ver en la transformación que está viviendo el país.

Ahora viene algo menos complicado pero no por ello menos importante, se deben aterrizar las reformas a través de las leyes reglamentarias. Esta parece una tarea más sencilla ya que a diferencia de las reformas constitucionales no se requiere de mayoría calificada para su aprobación. Los números en ambas Cámaras del Congreso le permiten al PRI, con ayuda del PVEM y quizás de Nueva Alianza, asegurarle al Presidente la oportunidad de sacar leyes reglamentarias que se adecúen mejor al diagnóstico que su equipo ha hecho sobre las necesidades del país.

Algunos le llaman maña y otros oficio, lo cierto es que para nadie medianamente informado ha pasado desapercibida la forma de operar del equipo presidencial, salvo aquellos cuyo dogmatismo, adverso a cualquier cosa contraria a lo que ellos consideran “lo correcto para el país” (lo que sea que esto signifique), les muestra una realidad bastante difusa. De todas formas tampoco se les debe prestar mucha atención, la naturaleza de este tipo de personas los obliga a estar inconformes con todo, incluso con lo que ellos mismos defienden.

Lo único cierto es que algo está cambiando en México, después de años de que no pasara nada a nivel legislativo, las cosas se están moviendo, esperamos que sea para bien. Lo dicho, más allá de que compartamos o no la visión de país que tiene la actual administración, es necesario reconocer que esta existe y que se está trabajando para alcanzarla.

 

P.D. Tampoco todo ha sido miel sobre hojuelas para el Presidente, el país creció a cifras vergonzantes, la inseguridad aumenta a ritmos preocupantes y la ingobernabilidad parece propagarse por todo el territorio, al grado de convertirse en una amenaza para la seguridad nacional. Se debe actuar de inmediato.

 

 

Twitter: @J_Cedeno

Julio Cedeño es especialista en análisis legislativo y diseño de estrategias para el cabildeo de temas referentes a siderurgia, energía y aeronáutica.

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