Artículos de InteresColaborador Invitado

La pesadilla petrolera de AMLO

Si al final de tercer año Pemex y CFE apenas flotan; educación, salud y el combate a la inseguridad, ya se hundieron.

Efraín Klériga

Tras 34 meses de repetir que la producción petrolera se iba a recuperar e incrementaría la producción de gasolina, todo indica que el plan falló.

También la producción de electricidad ha caído, por ello el Sistema de Información Energética ya no sube datos de generación a su página.

En suma, fuera del discurso y la obstinación presidencial no hay mejora alguna en la producción de crudo, ni de gasolina ni de electricidad.

No habrá plan B, sino más de lo mismo y, esto lo reiteró Andrés Manuel López Obrador el pasado 25 de septiembre, cuando aceptó un fallo parcial.

“No vamos a pasar en el sexenio de 2 millones de barriles diarios, esa va a ser la extracción, la producción promedio”, dijo en una vista a la refinería de Minatitlán.

Pero el que no lleguen a la cuota de extracción, según López, no obsta para que no insistan en producir toda la gasolinas, aunque dejen de exportar crudo.

“Sin corrupción vamos a poder satisfacer el mercado interno y vamos a mantener abajo los precios de las gasolinas. No va a haber nunca más gasolinazos”, dijo, triunfalista.

Pero en los 34 meses en que Pemex recibió las reducciones fiscales y la mayor inversión pública en su historia, tampoco aumentó la producción de petrolíferos.

Adjudican a Albert Einstein la especie de que “locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”.

Locura doble: Por el mismo camino ni la producción de crudo, ni la de refinados va a repuntar, y se puede adivinar más deuda para Pemex.

López Obrador insiste que una empresa siempre ineficiente, siempre corrupta, estaba mal porque “los neoliberales”, la iban a “privatizar”.

Ojalá Peña hubiera tenido los arrestos para privatizar Pemex y CFE, para disolver a los sindicatos más corruptos de México y permitir que capitales privados sacaran al buey de la barranca.

Pero el macuspano seguirá intentando regresar al sector energético al marco legal que tenía durante la administración de López Materos.

A 34 meses del rescate, Pemex es ya la segunda corporación más endeudada del planeta, y su calificación crediticia es históricamente baja.

En buen romance, el rescate del sector energético es una empresa fallida, un compromiso presidencial que para el pueblo de México ha salido carísimo.

La producción de petrolíferos en el último año, de septiembre de 2020 a agosto de 2021, casi no varió (1.4% mayor) comparada con igual periodo de 2017 a 2018.

La elaboración de gasolinas por Pemex en los periodos referidos, tampoco arrojan cambio significativo (-2.1%) lo único que aumenta es el deseo presidencial.

Las exportaciones de crudo de los 12 meses de agosto de 2020 a julio de 2021, son 14 por ciento menores que las de igual periodo de 2017 y 2018.

La caída en la producción y la reducción de importaciones no han hecho crisis debido a la pandemia en la economía, pero pronto cambiara el escenario.

Así que el salivazo del 18 de marzo de este año: “He reafirmado en los hechos el compromiso que adquirí de frenar la privatización del sector energético”, es eso, saliva.

También es falso “que el único dueño del petróleo es el pueblo de México”, porque lo que se ve, y ahora con más claridad, es que el dueño es el gobierno federal.

Lo malo: Que Petróleos Mexicanos ha captado una enorme cantidad de recursos en inversión directa, en dispensas fiscales y para reducir su deuda.

Lo peor: Que los recursos derivados a Pemex, no se dirigieron a las prioridades que son educación, salud, seguridad, y ya es dinero en el rebosadero.

User007@mxpress.mx

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