La productividad impulsa el crecimiento de la economía española tras la pandemia
La economía española consolida una trayectoria de crecimiento superior a la media europea desde la pandemia, apoyada en una mejora sostenida de la productividad. De acuerdo con los últimos datos disponibles, la productividad total de los factores (PTF) en España crece a un ritmo anual del 1,4% desde 2020, una evolución que contrasta con el estancamiento de la Unión Europea en su conjunto y con los retrocesos registrados en economías como Alemania y Francia.
Este cambio de tendencia se refleja también en la evolución del PIB per cápita. Entre 2020 y 2024, el ingreso por habitante en España aumentó a una tasa media anual del 3,78%, el segundo mayor avance entre las economías europeas más avanzadas, solo por detrás de Italia (3,87%) y muy por encima de la media de la UE-27 (2,42%) o de Alemania (0,65%). Aunque España continúa por debajo de la media europea en renta por habitante, el mayor dinamismo reciente está permitiendo avanzar en la convergencia.
El nuevo informe 2025 del Observatorio de la Productividad y la Competitividad Española (OPCE), elaborado por la Fundación BBVA y el Ivie, subraya que el crecimiento económico ya no se sustenta exclusivamente en la acumulación de empleo y capital, como ocurrió en etapas anteriores, sino en una utilización más eficiente de ambos factores. Desde 2021, la mejora de la PTF explica cerca del 33% del crecimiento del PIB, mientras que la intensa creación de empleo —con más de 2,4 millones de nuevos puestos de trabajo desde 2020— aporta alrededor del 60%.
Según los indicadores del OPCE, la PTF española creció casi un 2% en 2024, último año completo disponible, frente a una caída media del 0,7% en la Unión Europea. Se trata de la tasa más elevada desde 1995. No obstante, los autores advierten de que este avance debe sostenerse en el tiempo para compensar los retrocesos acumulados durante los años noventa y la Gran Recesión, cuando el patrón inversor estuvo excesivamente concentrado en activos inmobiliarios poco productivos y con una baja incorporación de activos intangibles y tecnologías de la información y la comunicación.
El estudio destaca que, tras el impacto de la pandemia en 2020, España ha iniciado un cambio estructural en su modelo de crecimiento. Aunque el esfuerzo inversor se mantiene en torno al 20% del PIB, la inversión se orienta ahora con mayor intensidad hacia activos más productivos, como software, I+D, formación del capital humano, mejoras organizativas, diseño, publicidad y gestión de datos. Esta reorientación ha permitido compensar el menor volumen de inversión con un uso más eficiente del capital existente.
Las mejoras de productividad no han sido homogéneas entre sectores. Las ganancias se concentran principalmente en los sectores de mercado, integrados en su mayoría por empresas privadas, donde la PTF ha pasado de caer cerca de un 1% anual entre 1995 y 2020 a crecer a ritmos superiores al 2% en el periodo 2020-2024. En contraste, los sectores de no mercado —como educación, sanidad, servicios sociales, actividades inmobiliarias y administración pública— muestran un estancamiento persistente, con ligeros retrocesos de la productividad, especialmente en sanidad y educación.
El informe, dirigido por los investigadores del Ivie Francisco Pérez, Matilde Mas, Dirk Pilat y Juan Fernández de Guevara, analiza además factores clave para sostener esta mejora, como la adopción de la inteligencia artificial y la evolución de la dinámica empresarial. Los autores coinciden en que el reto principal para la economía española será consolidar este nuevo patrón de crecimiento basado en la eficiencia productiva, con el fin de mantener un avance sostenido del PIB y de la renta por habitante en los próximos años.