Colaborador Invitado

La realidad nos golpea la puerta todos los días

Debemos seguir creyendo en nosotros mismos.

REFLEJO INTERIOR                                                                             

Hiram Peón Lara

Las tres grandes preguntas que alguna vez nos tendremos que hacer en la vida son: quien soy, cuál es mi propósito en la vida y a dónde me lleva.

Esto mismo nos lo tenemos que preguntar como ciudad, como estado y como país. ¿Qué somos en Nuevo León? ¿Qué es México?

Antes de AMLO creímos que éramos un país del tercer mundo que aspiraba a ser de primer mundo. Un país que podía determinar su economía, podía ofrecer a sus jóvenes una esperanza que podía construir un futuro promisorio para sus habitantes.

Ahora, con AMLO, ya no estoy seguro de nada. No creo que vayamos caminando rumbo al primer mundo, no creo que nuestra economía esté en nuestras manos y a los jóvenes de este país no les espera ningún futuro. Eso sí, les espera un cheque del gobierno para que no estudien y no trabajen, para que se mantengan en la pobreza, para que sigan conformes con las migajas del gobierno.

Fácilmente nos podemos dar cuenta que si como persona podemos tardar años para acercarnos a una respuesta que nos defina como personas ¿se imagina lo que nos sucede a nivel país?

Si los países sufrieran enfermedades México sería un viejito diabético. Un viejito porque cree que ha vivido y que sus mejores tiempos ya pasaron. Y diabético porque parece que es un país que está convencido que no merece disfrutar las cosas dulces de la vida y vive un poco amargado, un poco conforme con su destino y siempre tratando de, únicamente,  sobrevivir.

En eso, sobrevivir, nos hemos vuelto especialistas. No importa cuántas veces cambien las leyes para apretarnos más del cuello, para controlarnos, para exprimirnos, para oprimirnos; no importa cómo, siempre encontramos una forma de evadirnos, una forma de evitar que nos limiten.

Con la firma del tratado de libre comercio, en los tiempos del Salinismo, me pareció que por fin teníamos una oportunidad para impulsar el desarrollo del país y así fue. Las empresas de todos los tamaños se la creyeron e impulsaron el crecimiento. Hubo momentos duros pero en general el tratado fue bueno para los tres países y México fue el país que más beneficios obtuvo.

Han pasado muchos años y en la actualidad seguimos igual. El crecimiento de nuestro país se da con pasos minúsculos, estamos muy lejos de acercarnos a un estatus de primer mundo, estamos lejos de ser un país con un desarrollo social y un crecimiento económico estable.

Los llamados países desarrollados cuentan con los más altos estándares de vida posibles, gracias a una buena salubridad, esperanza de vida y calidad de los servicios que se ofrecen a sus habitantes. Son principalmente los países de Europa, Gran Bretaña, Estados Unidos y algunos países  del medio oriente como Arabia Saudita y países asiáticos como Corea, Japón e indonesia.

En nuestro país seguimos discutiendo sobre la influencia de la derecha, del liberalismo o de la izquierda socializante. Mientras que la realidad se estrella en nuestra puerta para mostrarnos que solo somos gobernados y gobernantes.

Bajo este enfoque solo tenemos gobernantes ineptos y gobernantes eficientes. Unos que no saben administrar con eficiencia las finanzas públicas, unos que creen que están ahí para servirse y aumentar su riqueza personal. Lo hemos visto muchas veces.

La tarea nuestra es seguir buscando nuestra identidad y actuar en consecuencia. Con congruencia entre lo que hacemos y lo que pensamos.

La realidad nos golpea: siguen habiendo muertos todos los días en la ciudad, eso significa que aumentaron las personas que creen que pueden tomar la vida y las pertenencias de los demás con impunidad.

Seguimos haciendo foros sobre justicia y violencia de género, para darnos cuenta después, que a los asesinos les importa un rábano si eres una mujer o un hombre. Lo único que importa es que pueden hacerlo y nadie los va a detener.

Menuda tarea nos espera. Seguir creyendo en nosotros mismos, seguir trabajando para llevar el alimento a nuestro hogar y pagar los servicios que nos den un poco de dignidad y tranquilidad. Seguir apoyando a nuestros hijos para que tengan la posibilidad de ser felices en su vida. Seguir cultivando la amistad en nuestro círculo cercano y no perder la fe.

Mantengamos la esperanza. Hasta la próxima.

El autor es experto en comunicación corporativa y situaciones de crisis. Cuenta con un MBA del ITESM

Contacto:

Mail: hirampeon@gmail.com

Twitter: @Hirampeon

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