La tarea de la seguridad en la ciudad es evitar que se pierdan vidas
La tarea de la familia es hacerse responsable de la seguridad de todos sus miembros.
REFLEJO INTERIOR
Hiram Peón Lara
Tenemos muchos problemas en la ciudad. Vialidad, agua, electricidad, comunicaciones, salud, empleo, seguridad; todos estos problemas son importantes, pero hay uno que la ciudad no puede tolerar y este es el tema de la seguridad.
Cada vez que abrimos los periódicos es para enterarnos que el día de hoy mataron a cinco personas. Algunas de esas personas las siguieron hasta su casa y las mataron a mansalva enfrente de su familia.
Muchos de esos casos, según señala Aldo Fasci Zuazua, actual titular de la Secretaría de Seguridad Pública en Nuevo León, están relacionados con el crimen organizado. Si le pregunta a Fasci seguramente le dará hasta los nombres y la descripción de los grupos de delincuentes, los territorios que ocupan y los que se están disputando esta semana.
Lo que no le dirá es cuántos de estos pillos ha detenido y cuantas ordenes de aprehensión tiene en su poder para detenerlos.
¿Sabe que va a encontrar también en los periódicos?
Va a encontrar reportes y muchas fotos de incautaciones de armas y drogas en bodegas, casas de seguridad y en camionetas y carros. Muchos reportes, pero ningún detenido.
Recientemente, digamos de hace unos seis meses hasta ahora, lo que mas abunda son los reportes de personas desaparecidas, principalmente mujeres.
El fiscal general de Justicia del Estado de Nuevo León, Gustavo Adolfo Guerrero, respondió algunas preguntas de los reporteros y ofreció una explicación señalando que muchas de esas desapariciones, de adultos jóvenes y de jóvenes casi adolescentes, se debían principalmente a los problemas familiares y de comunicación que los padres tenían con sus hijas.
Esta idea se sostiene porque algunas de las jóvenes aparecían en casa de algún pariente, después de algunos días de búsqueda, por parte de las autoridades.
Pero algunas otras jóvenes aparecían golpeadas, mutiladas, quemadas, encobijadas, abandonadas muertas en alguna brecha o algún terreno baldío
El caso de desaparición que concluyó, hace algunos días, con el rescate del cadáver de la joven Debanhi Escobar en la cisterna de un motel, tiene, hasta este momento muchos ángulos que obligan a preguntarse y cuestionar la actuación de las autoridades en general.
El Fiscal Gustavo Adolfo Guerrero informó a través de redes sociales, que las pruebas científicas realizadas al cadáver mostraban que la causa fue una contusión profunda en el cráneo.
Si es verdad, que caminar sola en la carretera no es seguro ni sano. Es verdad que no es seguro salir con personas que no son confiables. Por eso las familias de antes averiguaban con quien ibas y quienes son los padres de tus amigas y amigos, Digamos que tu familia te cuidaba, ahora no. Es verdad que, después de este y otros muchos casos, nadie debe confiar en los taxis. Ir sola en un taxi no es seguro.
La muerte de esta joven no debió pasar. Toda la sociedad somos culpables, pero mucho más las autoridades y desde luego las familias. No debemos delegar en las autoridades la responsabilidad que tenemos como padres de cuidar a nuestros hijos. Es nuestra responsabilidad.
La responsabilidad de las autoridades es regular el transporte de tal manera que no tengamos taxistas psicópatas o esquizofrénicos, con trastornos de conducta que ponga en peligro a las personas.
Quizá deberíamos aplicar pruebas sicológicas a los taxistas y choferes de uber, y no dejarles prestar el servicio si tienen algún problema sicológico. Quizá deberíamos de obligar el uso de cámaras de video y botones de pánico en todos los servicios de taxis y ubers. Quizá debería de haber un protocolo que obligue a los pasajeros, de taxis y ubers, a declarar si ingirieron alcohol y reportar a una central de policía el hecho de que se esta trasportando a un pasajero, hombre o mujer, en estado de ebriedad.
Quizá las autoridades deberían de obligar, a los organizadores de eventos, a tener un guardia de seguridad en todas las reuniones de mas de 50 personas, Quizá debería de haber una autoridad que se asegure que todas las cámaras de video instaladas, en calles y edificios, estén funcionando siempre.
Hay muchas cosas que se podrían hacer para aumentar la seguridad en nuestra ciudad y que no se están haciendo.
Mantengamos la esperanza. Hasta la próxima.
El autor es experto en comunicación corporativa y situaciones de crisis. Cuenta con un MBA del ITESM
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