Colaborador Invitado

La transición energética y la energía verde también necesitan minerales

Por Sergio Almazán

En el mundo vivimos 7 mil 700 millones de personas y para 2050 se calcula que la cifra superará las 9 mil 700 millones de personas que necesitarán mejores niveles de vida y de bienestar. Hasta ahora, el desarrollo de nuestra civilización se ha sostenido en la extracción de combustibles fósiles.

Tenemos fábricas, transportes, electrodomésticos, servicios de electricidad, servicios médicos, internet, agua potable y combustibles gracias al descubrimiento y aprovechamiento de los minerales y de la energía que de estos extraemos. La naturaleza nos premió con petróleo, gas, energía geotérmica, carbón, uranio y otros recursos que por siglos hemos utilizado.

Sin embargo, la era  de los combustiles fósiles está en declive porque cada vez es más oneroso y complejo explotar yacimientos de hidrocarburos y se han desarrollado métodos más efectivos y menos contaminantes para generar energía. Uno de estos es la energía geotérmica, la que deriva del aprovechamiento del calor del interior de la Tierra que se transmite a través de la conducción y convección de los cuerpos de roca fundida, donde se suscitan procesos de interacción de agua subterránea y rocas que dan origen a sistemas geológicos.

México ocupa la sexta posición mundial con 908.6 MW de capacidad instalada en cuatro centrales ubicadas en Cerro Prieto, Baja California; Tres Vírgenes, en Baja California Sur; Los Azufres, en Michoacán y los Húmeros, en Puebla. Además de la energía geotérmica, en México desde hace varias décadas se empezaron a desarrollar proyectos comerciales para el aprovechamiento y uso de energía renovable, como la eólica y solar.

Pero más allá de las tecnologías que se puedan utilizar, lo más importante es reconocer que la economía baja en carbono y las nuevas tecnologías o las energías renovables hacen un uso intensivo de minerales raros necesarios para las baterías, paneles fotovoltaicos, turbinas y otros insumos. La geología ha estado presente en el desarrollo de la economía y en la evolución de los combustibles fósiles y sin duda seguirá siendo necesaria para la generación de energía limpia porque la prospección y abastecimiento de esos materiales dependen de la geología y la minería.

La humanidad enfrenta  grandes desafíos, desafíos sin precedentes; una población creciente que exige mejores niveles de vida y de bienestar.  Necesitamos aprender a vivir de una manera más sostenible, de una manera más responsable, vivir en armonía y en equilibrio entre las personas, las comunidades y la naturaleza y para ello necesitamos de las Ciencias de la Tierra, necesitamos de la geología.

La transición energética implica reemplazar los combustibles fósiles por energía renovable que utiliza metales y minerales que tampoco son renovables, de ahí la necesidad de fomentar el reuso y reciclaje de los bienes de consumo para disminuir el consumo de energía y elevar las acciones para la eficiencia energética que permita transitar hacia la economía verde más eficiente y eficaz, en la que se asegure la reducción de emisiones, pero también se garantice el abasto oportuno y sostenible de los minerales que se requerirán para alcanzar una matriz energética donde destaquen las fuentes renovables de energía.

Sergio Almazán, Presidente de la Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México.

 

 

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