INTERNACIONALES

Lideresa indígena en Colombia acusa racismo y decide dejar de huir

2 Abr 2020.- El despojo de territorios contra comunidades indígenas es una manifestación de odio y del racismo que estos grupos sufren desde hace siglos, denunció Rosalba Jiménez, autoridad del pueblo indígena sikuani, de la región de la Orinoquia, Colombia.

La Comisión de la Verdad compartió hoy su testimonio para dar inicio a la serie “Hasta que dejé de huir”, que recoge voces de personas afectadas por el conflicto armado colombiano, para buscar soluciones de justicia transicional.

El exterminio de líderes y lideresas indígenas y defensores de derechos humanos en el país es uno de los puntos más críticos del proceso de paz, de acuerdo con diferentes actores involucrados, como las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) o la misión en Colombia de Naciones Unidas.

“A nosotras nos han señalado de perezosas, de salvajes. Es un señalamiento de hace siglos, dicen que los indígenas no somos capaces de producir nada en el campo, que no tenemos grandes cultivos ni ganado y que, por eso, no necesitamos las tierras”, reprochó Jiménez.

“Desde la conquista nos han visto como un estorbo para el desarrollo, para los proyectos económicos y para sus utilidades, por eso nos masacran y nos sacan a la fuerza.

«En la Orinoquia, de hecho, hubo guahibiadas o cacería de indígenas. Quisieron borrarnos del mapa para deshacerse de lo que en realidad les parecía un obstáculo para el progreso”, añadió la autoridad indígena.

El despojo de tierras es racista, acusó, y forma parte de una política histórica de exterminio, por lo que la sociedad colombiana debe reconocer esta realidad y encararla.

“Los que nos despojan no dimensionan lo que la tierra significa para nosotras. Cuando nos despojan del territorio nos despojan también de nuestra humanidad. En el pueblo sikuani, las mujeres administramos el conuco, es decir, el cultivo; velamos por los ricos y por los ecosistemas y proveemos el alimento a los demás”, explicó la lideresa.

“La tierra nos da lo que necesitamos para cuidar de otras personas. Cuando nos desplazan nuestras vidas se reducen a la necesidad. Por eso, al quedar sin tierra, quedamos desprovistas de lo que necesitamos para garantizarle una vida armoniosa a la comunidad”.

Jiménez criticó que estas mujeres cuando llegan como desplazadas a los centros urbanos son vistas como esclavas, como meros objetos de trabajo.

“Un día decidimos dejar de huir y permanecer en nuestros hogares. Decidimos usar la razón, la palabra y los rituales de los ancestros para enfrentar a paramilitares, guerrilleros, soldados y a todos los hombres con armas”, relató.

“Como nos resistimos a huir algunos intentaron negociar las tierras con la comunidad, pero nosotras no manejamos el concepto del signo peso, por eso jamás vamos a negociar ni a vender ni a ofrecer tierras. La tierra, que es nuestra mamá, no se cambia por dinero”, compartió.

Si las mujeres sikuani, señaló la lideresa indígena, dejan de resistir y de orientar a las generaciones jóvenes para que resistan la guerra desde su sabiduría, y en cambio aceptan la visión de los blancos sobre la tierra, se perderían los fundamentos que vinculan a esa cultura indígena con la vida.

“Nuestra existencia física y cultural sólo es posible en nuestros territorios. Por fuera de ellos no hay vida”, sintetizó.

(Notimex)

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba