El apretón en el gasto
Por María Dolores Ortega
Estamos tan acostumbrados a gastar, gastar, gastar.
Y nadie imaginaba que alguien podría atreverse a asumir el costo político de frenar, y más que eso, disminuir el gasto público federal.
Ocurre como en casa, cuesta trabajo decir NO a las peticiones de gasto del esposo, de la esposa, del hijo, de la hija, para evitar PROBLEMAS.
Sin embargo, por doloroso que resulte y por el bien del País y de la familia hay que asumir el COSTO político y tomar la decisión.
Contrario a lo esperado, la actual administración federal hasta mayo pasado sigue reduciendo las partidas de gasto.
De enero a mayo pasado el gasto neto del sector público presupuestario fue de $2.19 billones, un -5.1% real menor al registrado en el mismo período de 2018.
¿Por qué reducir el gasto público?, ¿acaso no es mejor la política chavista de poner a trabajar la máquina del dinero?
Estimados lectores, la deuda pública de México a diciembre pasado era de $10.8 billones, cuando en diciembre de 2012 al inicio de la administración de Enrique Peña Nieto era de $5.3 billones, es decir, que tuvo un aumento de 103 por ciento.
Si hay deuda, entonces hay intereses que pagar, en 2018 el sector público de México erogó un costo financiero de $615 mil millones.
Y para este 2019, el costo financiero alcanzará los $800 mil millones.
Tal vez se pregunte ahora, si ese monto es mucho, si México tiene capacidad para responder, entre otras.
Pues, para que tenga una idea $844 mil millones les fueron entregados a los 32 Estados del País vía participaciones federales –con las cuales costean el funcionamiento e inversión del Gobierno estatal-.
Sobre la capacidad económica de México basta recordarles el “gasolinazo”, producto de la necesidad de más ingresos públicos para hacer frente a los compromisos financieros del País.
De continuar con una política de gasto excesivo, sueldos altos, gastos suntuosos, y no asumir y ejecutar la austeridad, lo más probable es que este año tendríamos que pagar más impuestos, un precio de gasolina más alto, una tasa de interés más alta, o enfrentar una caída en la calificación de riesgo crediticio del País.
La promesa del Ejecutivo federal es que en los primeros 3 años no habría más impuestos, y lo está cumpliendo en este primer año.
Optar por el recorte en el gasto, lo prefiero. Y no otra reforma fiscal que elimine, que quite recursos al sector privado para transferirlo a un erario público que nos demostró ser despilfarrador y cínico.
Que el precio de la gasolina fuera todavía más alto de lo que ya está, ocasionaría más empobrecimiento a nuestros salarios, por el impacto directo que tiene en la tasa de inflación.
Insisto, basta recordar lo que ocurrió en 2017 cuando la tasa de inflación repuntó a 6.77 por ciento.
Si la política fiscal, es decir, el manejo de las finanzas públicas continuara con desequilibrios, donde el gasto supera a los ingresos, presiona a la política monetaria.
La película ya la vivimos, ¿acaso queremos repetirla, o vivirla permanentemente?
La junta de Gobierno de Banco de México ha sido obligada a tener que aumentar la tasa de interés de referencia, la cual sigue actualmente en 8.25%, para poder conseguir que la tasa de inflación retome su meta de 3% +/- 1 punto.
Una tasa de interés elevada va en contra del dinamismo económico, castiga el crecimiento del Producto Interno Bruto, pero, Banco de México tiene un mandato constitucional que cumplir: controlar la inflación.
Por eso mantiene en 8.25% la tasa de interés de referencia.
El apretón en el gasto público evita que el País siga contrayendo deuda improductiva, libera recursos para cumplir con los acreedores, reduce el tamaño de déficit público, entre otras, con el fin de, por lo menos, mantener la calificación de riesgo crediticio.
Cuando hay equilibrio presupuestal en el Gobierno, o en las familias, hay estabilidad y la oportunidad de sentar bases sólidas para el crecimiento.
Necesitamos cimientos.
La Lic. Ortega Paredes es Economista de la UANL; tiene Maestría en Negocios-Finanzas de la UMM; ex Asesora Económica Sector Patronal de CONASAMI 2015-2019; laboró de Periodista 15.5 años en Grupo Reforma, El Norte; Conferencista y Analista de temas económicos; Consultora en Finanzas Personales y de Pensiones; Columnista del portal ExpertoPyme.com