Colaborador Invitado

Sin inversión, ya vemos lo que ocurre

Por María Dolores Ortega

Cuando falta la inversión, no hay crecimiento.

Y este principio aplica en todos los ámbitos gubernamentales, empresariales, familiares y personales.

Este 2019, estamos padeciendo los efectos en vivo y a todo color. La caída en la inversión pública y en la inversión privada tiene estancada a la economía nacional.

Los pronósticos de crecimiento del Producto Interno Bruto –del valor de la producción- para este 2019, es que en el mejor de los escenarios sea de 0% anual.

¿Por qué es tan importante la inversión?

La inversión es el factor más importante en la ecuación del Producto Interno Bruto (PIB), porque beneficia a un gran número de sectores productivos del País.

El no invertir, en el caso de las familias es no tener la capacidad de aumentar su patrimonio, su riqueza.

Para las empresas, la falta de inversión significa conformarse en tener el mismo tamaño de siempre, y el peligro de ser eliminados del mercado.

Para un Gobierno, la ausencia de inversión es no propiciar las condiciones de infraestructura que doten de competitividad al sector productivo, y no satisfacer las necesidades de la población, para elevar su desarrollo y bienestar.

La caída de -14.4% real anual que registra el monto de inversión pública presupuestaria de enero a septiembre pasado, está costando el estancamiento de la economía este 2019.

Porque la inversión privada tampoco está creciendo este año, el índice de inversión fija bruta hasta agosto pasado por séptimo mes consecutivo tuvo una caída anual, ahora de -3.3 por ciento.

La inversión no está creciendo en México, al contrario, está en caída.

Lo que ha sostenido a la economía mexicana son las exportaciones y el consumo interno, sin embargo, en el tercer trimestre del año ya no fueron suficientes, y el PIB tuvo un descalabro de -0.4% real anual.

¿Por qué no hay inversión?

En el caso del Gobierno federal, la falta de inversión pública la justifican en el saneamiento que están haciendo de las finanzas públicas, sin embargo, se les pasó la mano.

Por otro lado, es común que en el arranque de una nueva administración federal la inversión pública desacelere.

Sobre la inversión privada, definitivamente son varios los factores que mantienen en cautela a los dueños de las empresas.

En primer lugar, el inicio de un nuevo Gobierno federal, el cual proviene de la izquierda, motivo suficiente para mantener cerrada su chequera y esperar a tener mayor claridad sobre el rumbo de su política económica.

Otro motivo, es la falta de ratificación del T-MEC de parte del Congreso de Estados Unidos. Les recuerdo que el destino del 80% de las exportaciones mexicanas es Estados Unidos.

Uno más, es la desaceleración económica internacional, propiciada por la guerra comercial que ha emprendido el Gobierno de Estados Unidos. Donald Trump ha generado incertidumbre al desempeño de la economía mundial.

Y por supuesto, otro factor que no incentiva a la inversión privada es la elevada tasa de interés que prevalece en México, de 7.75 por ciento.

La Junta de Gobierno de Banco de México aunque en septiembre pasado decidió disminuir la tasa de interés objetivo, en 25 puntos base, sigue siendo de las más altas a nivel internacional.

Lo que significa, que el costo del crédito sigue alto tanto para la inversión como para el consumo.

Para el 2020

Si el Gobierno federal no abre la chequera para invertir, la expectativa de crecimiento del PIB para 2020 es sombría.

Y esto debido, a que mientras prevalezcan los factores antes detallados, la inversión privada en México no podrá repuntar.

En Estados Unidos, el economista Paul Krugman, Premio Nobel de Economía, advirtió recientemente en uno de sus artículos publicados en el New York Times, que la guerra comercial que emprendió Donald Trump no es la única fuente de incertidumbre destructiva de la inversión, sino el propio Presidente de ese País.

“El presidente fomenta el capitalismo de amigos en general, amenazando constantemente con castigar a las empresas que considera enemigos políticos y recompensando a las que le hacen favores políticos o personales.

“Por tanto, incluso las empresas a las que no les afectan mucho sus decisiones comerciales tienen que preguntarse si van a recibir regalos de Navidad o un trozo de carbón, lo que les disuade de realizar inversiones que podrían quedar devaluadas por un tuit presidencial”, escribió.

Estimados, ante el freno de la inversión, no hay de otra más que cuidar y preservar lo que hemos alcanzado.

La Lic. Ortega Paredes es Economista de la UANL, tiene una Maestría en Negocios-Finanzas de la UMM; es Consultora de Finanzas y de Pensiones de Previniendo Tu Futuro Económico; Conferencista de temas Económicos; fue Asesora Económica del Sector Patronal en CONASAMI (2015-2019); y colaboró de Periodista en Grupo Reforma 15.5 años.

Publicaciones relacionadas

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba