Colaborador Invitado

Insaciable el fisco federal

Ma. Dolores Ortega Paredes

Harta preocupación me causa el apetito desenfrenado que trae el fisco federal, y esto por el despojo que nos causa a las familias que sí trabajamos.

Primero, aceptamos una reforma fiscal recaudatoria con la promesa de que habría menos pobres en el País, sin embargo, lo que tenemos es un enriquecimiento a un nivel cínico de nuestros Gobernantes.

Desde el Ejecutivo federal hasta Alcaldes, en todos los niveles de Gobierno observamos a diario el hurto que nos han hecho y sigue haciendo a las FAMILIAS que a diario salimos a TRABAJAR.

Los ingresos tributarios, es decir, los que provienen de los impuestos que pagamos, son ahora la principal fuente de enriquecimiento de los funcionarios corruptos. Al representar ahora el 60% de los ingresos presupuestarios.

El Servicio de Administración Tributaria no duerme, literalmente, buscando el cómo exprimir más recursos a los contribuyentes cautivos.

Los ingresos petroleros que llegaron a significar más del 30% de los ingresos del Gobierno, en el primer semestre de este año apenas alcanzaron a representar un 13%.

Para que tengan claro, en el actual sexenio de Enrique Peña Nieto la recaudación de ingresos tributarios ha aumentado un 112%.

Al comparar el monto de impuestos recaudado en el primer semestre de este año, respecto al que hubo en los primeros seis meses del 2012, nos damos cuenta que creció a más de DOBLE.

En la actual administración priísta estamos pagando el doble de impuestos que teníamos previo a este Gobierno.

Los propios datos de la Secretaría de Hacienda evidencian que en el primer semestre del 2012 el monto recaudado por el pago de impuestos –de ingresos tributarios- era de $657,919 millones, y al primer semestre de este año ha sido de $1,393,106 millones.

A la actividad productiva, es decir, a los trabajadores, empresarios, inversionistas, arrendadores, entre otros, nos ha aumentado el pago de impuestos en un 91%, casi el doble.

Y bueno sería que ese aumento en el pago de impuestos fuera producto de un alza en nuestros ingresos, en las utilidades, pero, sabemos que no ha sido así, sino por DECRETO.

La economía mexicana, en este período apenas creció un 7.1%, del cuarto trimestre del 2012 al primer trimestre de este año.

Es preocupante, insisto, el apetito del SAT porque serán ya dos años en que demuestre que la buena vida de los Gobernantes puede ser sufragada con el pago de nuestros impuestos.

Por eso, el Jefe del SAT, Aristóteles Núñez, que debiera ser el hombre más odiado del País, es el más ALABADO, pero, por los Gobernantes.

El SAT quiere más recaudación, lamentablemente, la busca siempre sobre los mismos.

Lo que prometía ser el camino para formalizar a millones de personas que laboran en la informalidad, ha quedado corto en su cometido.

El Régimen de Incorporación Fiscal, apenas aumentó en el último año un 4% la cifra de contribuyentes activos.

Por otro lado, al SAT se le siguen escapando los criminales de cuello blanco, líderes sindicales, políticos y funcionarios que con maniobras sacan del País lo hurtado.

¡Basta!, cómo podemos permitir que nos sigan sangrando, que sigan despojándonos de lo que tanto trabajo nos cuesta a diario.

¿Ahora quién podrá defendernos?, urge un Chapulín Colorado.

La Lic. Ortega Paredes es economista de la UANL, laboró para Grupo Reforma, y es analista de temas económicos, fiscales y laborales. @Doloresop

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